Autor: Miguel Ángel Saucedo L

La disputa por la familia 2ª de dos partes

Al año siguiente, en Coahuila se establece la Ley de Pacto Civil de Solidaridad, misma que permite, a partir de entonces, el registro de la unión de personas del mismo sexo a las que se les reconoce algunos derechos así como a aquellos que viven en concubinato. En ambos casos, tanto en el Distrito Federal como en el caso de Coahuila era claro que lo que estaba en disputa era el sentido, el significado de la “familia”. En ambos casos se trata de reconocer, sin mencionarlo, formas de convivencia que no tenían nombre o, al menos, no tenían un nombre reconocido jurídicamente pues las nociones de “pareja” y “matrimonio” estaban dotadas, legalmente, de una connotación heterosexual. Y sin embargo, había y hay hogares en los que habitan personas que, sin ser consanguíneos viven como familia, así como parejas de personas que sin ser pareja sexual o sentimental, cómo es el caso de abuela(o)-nieta(o), tío(a)-sobrina(o), amigo(a)s, en fin, una gama variada de pares de personas que mutuamente se otorgan derechos sobre sus respectivos patrimonios o sobre sus prestaciones laborales, derechos que no podían ejercerse a la muerte de alguno de ellos porque la ley no les otorgaba reconocimiento alguno. De alguna manera, estas formas de unión son la expresión de cómo la gente busca y genera la protección que las instituciones gubernamentales no proveen, como es el caso del cuidado...

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La disputa por la familia / 1ª de dos partes

La familia, como expresión de relaciones sociales, tiene significados diversos aunque, ciertamente, puede existir un significado dominante, hegemónico según la sociedad de que se trate. Esto es que, por ejemplo en nuestro país, la idea de una familia compuesta por el papá, la mamá y los hijos (preferentemente dos, hijo e hija) es la idea dominante porque refleja la imagen que de la familia tenemos la mayoría de los mexicanos. Una idea cultivada desde la conquista por la iglesia y retomada hasta nuestros días por las diversas instituciones sociales. Una idea que considera que es el padre de familia el jefe de la misma, lo que le confiere su carácter patriarcal y autoritario, idea según la cual los hijos deben callar y obedecer y en la que la mujer, en su papel de madre y esposa abnegada, renuncia a sí misma y se considera “mujer realizada” una vez que se convierte en madre. Una idea de familia heterosexual, es decir, que inicia con la unión de un hombre y una mujer para procrear hijos; patriarcal porque la transmisión del parentesco es patrilineal, la autoridad máxima es el padre y se transmite, al menos preferentemente, al hijo varón mayor; misógina porque (como en el resto de la sociedad) se considera lo femenino como algo secundario en importancia (por decir lo menos) lo que se expresa cuando las oportunidades para estudiar,...

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La nueva familia mexicana

De acuerdo con los resultados del último Censo de Población y Vivienda, la familia mexicana muestras signos de cambio que muchos no acabamos de percibir. Los censos nos muestran, como si fuera una fotografía, la sociedad tal como luce hoy en día. Y el censo más reciente, el del año 2010, nos muestra una familia mexicana un tanto diferente a como estamos acostumbrados a verla. Esto no debería extrañarnos dado que el sistema socioeconómico también está imponiendo cambios a nuestro país en su conjunto y esto se refleja, por ejemplo, en la dificultad creciente para encontrar trabajo lo cual se expresa en crecientes movimientos migratorios dirigidos desde el campo hacia las ciudades y, sobre todo, hacia el vecino país del norte. Así, de conformidad con el Censo, en más de 11 millones de hogares mexicanos falta el padre, lo cual nos remite a una situación en la que la mujer emerge, cada vez más, como la nueva jefa de la institución familiar. Una tendencia creciente hacia la feminización de la jefatura de familia. Por otra parte, el matrimonio parece perder la importancia que alguna vez tuvo como institución socialmente legitimadora de la unión de hombre y mujer para procrear. Según el INEGI en el año 2005 se registraron 595, 513 matrimonios, en 2007 fueron 586 mil 978 y en 2007 el total de uniones conyugales registradas alcanzó un total...

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El Conversatorio como estrategia educativa

En el afán de propiciar el acercamiento de los estudiantes unixfeversitarios a las ciencias sociales constantemente se ensayan diversas estrategias. Una de ellas, la del Conversatorio, la empezamos a usar porque nos permite acercarnos a varios propósitos. Por ejemplo, el hecho de que su formato, menos rígido que la Conferencia y más plural que la sesión de clase en el aula, posibilita una relación más enriquecedora porque atrae a alumnos de otras asignaturas y de otras licenciaturas, establece una relación menos piramidal con lo que se rompe la clásica relación de “el que sabe con el que no sabe”, relación en la que uno habla y el otro escucha, uno enseña y el otro aprende porque uno sabe y el otro ignora. El Conversatorio es la convergencia de quienes poseyendo diversos saberes se reúnen para compartirlos, para intercambiarlos, para ponerlos a prueba al confrontarlos con los otros saberes. Las diferencias entre grados académicos se vuelven secundarias para dejar paso a la coherencia entre las ideas, a la coincidencia de éstas, las ideas, con la realidad a la que hacen referencia. En el Conversatorio, el deseo de mostrar la superioridad académica cede su lugar a la necesidad de poner en duda los saberes adquiridos, porque implica asumir que el conocimiento es, en última instancia, un hecho social por naturaleza, y que, por tanto, la construcción de espacios colegiados es, a...

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