Autor: Miguel Amaranto

La bruja Minyula

Mi infancia la gocé a plenitud en el barrio de los abuelos. Todos los “chibolos” de ahí eran mis amigos. El Hacha era el más viejo de todos; tenía trece años ya; presumía los pelos de sus axilas, ser el más fuerte y de sacar la chochoca a cualquier cojudo que lo molestara. Después le seguía el Pinocho, un año menor, blanco, chambeador pero bien burro, como el Hacha. De él seguía el Moquitos; año menor que el Pinocho; flaco, moreno y decían que era chancón en el colegio: buenas notas y buen comportamiento. Y de él seguíamos los...

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Cuentos para tu niño y tu niña

¿Vive el sol del otro lado del cerro, mami? Preguntó Silvana, sin haber obtenido respuesta por parte de su madre; no porque no quisiera ponerle atención, sino por las ocupaciones que tenía en los preparativos de los seis años de su niña. ¿No era, acaso, mejor regalo responder a su inocencia que hacer gala de una fiesta? Atender bien a los invitados fue la prioridad. ¿Qué habría del otro lado del cerro si no fuese la casa del sol? En realidad el cerro no era distante. Pero para su edad, toda distancia mayor a su alcance era una eternidad....

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Las niñas son para los niños

No habían acabado de conocerse cuando, Silvestre y Amelia, decidieron buscar un departamento para hacer de su romance un asunto de dos. Quizá con esta decisión su entrega se daría con mayor libertad, sin ojos represores acechando los rincones que solían buscar para entregarse. Los padres de Amelia fueron los primeros en oponerse: qué oprobio, qué amor va a ser eso; puro capricho tuyo. Sólo mira qué fachas, ni siquiera es lo que pretende. Pero su mayoría de edad le dio la llave para irse. Silvestre, en cambio, creció con la hermana de su padre y su marido; una...

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El Pacto 2 de 2

A la región llegaba gente de todas partes a trabajar y terminaba siendo maltratada por él, quien nunca dejaba su traje rojo. La fama de su maldad ocupó cada rincón del Perú, igual su desaparición. En un caserío alejado de Oyotún, separado del reservorio por la carretera de tierra, hay una colina que, por su forma, tomó el nombre de Cerro Campana. Ese lugar cobra vida a media noche. Pasar cerca es condenar la vida a una condición de sonámbulo, si bien va; puedes desaparecer, o penar al servicio del mal. Por ello había que ir por ahí temprano...

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MI SILENCIO II

Entonces, una de esas mañanas de clases me acerqué a Álvaro y le pregunte: ¿cómo se llama ella? Y señalé disimuladamente a la niña. ¿Te gusta?, preguntó. No, respondí titubeando porque pensé que me iba a molestar. Ya pe cholo, dime si te gusta, me dijo con una sonrisa de confianza. Sí, contesté seguro porque ya se me había pasado la nostalgia de Vilma, y empecé a sentir el cosquilleo que jamás había sentido antes, porque lo de la chiclayana no fue tan profundo. Luego Álvaro me comentó que era hija del director, que está en la banda de...

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