Pocas son las veces en las que una mujer se alegra por la llegada de su periodo y esto sólo se da en la situación en donde ello es señal de algo mucho peor que unos cuantos días de sangrar al mes: el dejar de menstruar por 9 meses para después cuidar a otro ser humano no planeado por al menos 18 años.

Y es que “esos días” son totalmente desesperantes e incómodos, nos vemos obligadas a muchas de las veces sufrir cólicos insoportables, dolores de espalda, una indescriptible incomodidad que supone, la condena de no dormir en paz por miedo a manchar las sábanas, el mal olor que se puede generar si tardamos más de lo debido en cambiar la toalla, además de tener que mover nuestros planes y dejar de hacer muchísimas cosas como el ir a la playa, practicar deportes, ir de fiesta, al gimnasio, a natación, a clases de baile y un muy imposiblemente largo etcétera. Todas las que hemos menstruado sabemos bien que esto y muchas cosas más nos suceden, y otras no pueden suceder, gracias a este proceso fisiológico que llega a poner patas arriba nuestra vida y pausarla desde que llega hasta que se va.

Pero les tengo información que literalmente cambia vidas: esto no tiene por qué ser así, muchos de estos problemas no son inherentes de la menstruación y pueden ser barridos fuera de nuestra vida como el desperdicio que son. Y esto es posible gracias a la copa menstrual. Pero antes de contar sus muchos beneficios, sepamos de qué se trata.

La copa menstrual es un recipiente de silicón grado médico que se introduce en el canal vaginal durante la menstruación para recoger, no absorber como los tampones, el flujo menstrual y contenerlo allí hasta que se retira (lo cual puede ser necesario mínimo cada 4 o máximo 12 horas), se vacía, se enjuaga y se vuelve a introducir para comenzar de nuevo el ciclo.

Y entre sus beneficios se encuentran los siguientes:

Es ecológica. Esta es una de las diferencias más importantes a largo plazo, ya que una sola copa puede durarte hasta 10 años, mientras que tan solo 1 de esos 10 años usando toallas el total de desechos no reciclables que se generarían tan solo en México asciende a 210 mil toneladas.

Es hipoalergénica. Su material impide que el cuerpo llegue a rechazarla (como sí hace en algunos casos con las toallas y tampones) y logra que les sea imposible a las bacterias crecer en sus superficies, por lo que la probabilidad de infecciones y síndrome de shock tóxico se reducen de manera muy importante.

No se siente. Una vez que has elegido la correcta para ti y has aprendido a colocarla, literalmente te olvidas de que estás menstruando, ya que no incomoda ni se siente para nada.

No seca ni irrita. Con el contacto, las toallas pueden enrojecer tu piel y los tampones absorben absolutamente todo a su paso, por lo que resecan horriblemente. La copa al no ser absorbente, sino simplemente ser un recipiente, permite que todo el demás flujo vaginal pueda seguir con normalidad y al no contener ningún químico, respeta tu pH y no genera ninguna reacción en ti.

Puedes hacer literalmente lo que sea con ella. Antes nuestros días eran un limitante importante, muchas veces dejamos de hacer actividades que deseábamos por la llegada de nuestra menstruación, pero con la copa puedes hacer cualquier cosa, desde lo más mundano y simple como dormir a gusto o ponerte pantalones blancos, hasta cosas como nadar, bailar, ir al gimnasio e incluso tener relaciones sexuales (aunque para esta última se necesita un tipo especial de copa menstrual). Lo que sea que quieras hacer, puedes hacerlo con comodidad y seguridad, teniendo la confianza que tienes día a día porque incluso olvidas que estás en tus días.

No es necesario haber tenido relaciones sexuales para utilizarla. Puedes usarla así seas virgen, tengas una vida sexual activa (sólo no se debe usar en el acto si es una copa normal, para ello se necesita el disco menstrual) y hasta si has tenido embarazos (así sean por parto natural o cesárea).

Entre muchos otros beneficios. Pero lastimosamente nada en este mundo es perfecto, y como esto no es un producto milagro, también tiene sus limitantes y sus contras.

Entre ellas se encuentra el hecho de que es un poco complicado aprender a usarla, ya que requiere de práctica y paciencia, ya que si es mal colocada, puede causar incomodidad y derrames, pero para solucionar esto y minimizar sus riesgos, lo ideal es asegurarse de que tienes la talla correcta (para ello hay que contactar a una asesora, quien basada en el largo de tu cerviz, la fortaleza de tus músculos pélvicos y el hecho de si has tenido hijos o no, te dirá cuál es la adecuada para ti), probar a ponerla y quitarla, y usarla por primera vez mientras estés en casa, para que, si algo falla, puedas corregirlo y estar tranquila de que nada más allá pasará. Y su mayor contra a la larga es que es complicado cambiarla en un baño público, pero esto es inusual ya que el tiempo entre cambios es amplio y si llega a ser necesario, sólo se necesita tener contigo una botella de agua para enjuagarla donde quiera que estés.

Y de allí en más, la copa es prácticamente perfecta. Nadie que la haya probado y aprendido a usarla ha vuelto por su voluntad a usar toallas o tampones, porque una vez lo experimentas, te preguntas por qué no lo conociste antes y por qué no es tan conocido como debería, porque toda mujer merece vivir tan feliz y plena como lo eres ahora tú. Así que dale una oportunidad, deja detrás tus tabúes e investiga. Porque te va a cambiar la vida.

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Yo uso toallas femeninas de tela o copa menstrual y mi experiencia es.