“Los relámpagos de la literatura son mini/cortos cuentos ficción, que pueden contener hasta dos cuartillas , pero en esta corta escritura encierran cuentos completos, algunos están escritos en menos de media cuartilla”

¿Y? fin …. Puede que sea el cuento más corto
Tal vez el título engañe a muchos libidinosos y crean que se trata en el argot erótico de un “evento sexual”, pero sucede que está muy lejos de ser eso y lo de “rapidín” es referente a algo que se puede leer en un lapso de tiempo demasiado corto; los cuentos minicortos, los enanos de la literatura universal y no por su contenido, sino por sus pocas líneas y que pueden ser engullidos de un sorbo, máximo una taza de café.

Los relámpagos de la literatura son mini/cortos cuentos ficción, que pueden contener hasta dos cuartillas , pero en esta corta escritura encierran cuentos completos, algunos están escritos en menos de media cuartilla, o en tres renglones y que en estas anémicas y escuálidas líneas pueden contener, lugares, personajes, diálogos y, incluyendo ingredientes que no solo es cuento, sino convertirse en novela corta, crónica, poema, prosa, ensayo o reseña que van desde el cuento de Augusto Monterroso con 7 palabras , hasta algunos minicosmos Borgeanos en su Zoo/fantástico con 500 palabras u otros con más, en el caso de Juan Rulfo “El llano en Llamas” con cuentos largos y cortos, pero todos con alto contenido de estética literaria.

Se cuenta tanto del cuento corto llamado “El Dinosaurio”, que hasta se hace mofa de él, de aquel que se le preguntó si ya lo había leído y contestó –Si ya estoy en eso, voy a la mitad del cuento– a otra persona que presumía de ser lectora se le hizo la misma pregunta sobre el cuento de Monterroso y dijo que sí, ya lo había leído dos veces y al preguntarle ¿Qué le pareció? dijo muy sabihonda—“la verdad me gustó”, está padrísimo, porque al último se casaron.

Dos escritores mexicanos sin duda son iconos del cuento corto, el que se lee rapidín, Julio Torri y Juan J. Arreola, genios vastos en la ficción y brevedad de sus escritos, sin dejar fuera al Argentino, Macedonio Fernández y al multicitado Jorge Luis Borges. Las fábulas, en donde se recrean objetos inertes, animales, plantas, fantasmas, brujas y desde luego mitos que giran en la mente prodigiosa de quienes les dan vida, la alegoría irónica, muchas veces axiomáticas (que no se pueden demostrar) y otras con antagonismos llenas de realismo, mezcladas entre el humorismo, el misticismo, la metaficción y hasta la parodia.

Esopo y Fedro sin duda son los que podemos llamar los padres e inventores de fábulas, en donde también se mezclan las parábolas y las metáforas casi todas moralistas, didácticas y ejemplares. Cabrera Infante, en una entrevista dijo que a él en particular le gusta escribir, novelas y cuentos cortos y dice este escritor cubano que inclusive, él ve “El Quijote” como un compendio de pequeñas novelas y se hilvanan cuentos cortos. Alguien por ahí descubre que “Alicia en el país de las maravillas” es secuencia de cuentos cortos que Carroll Lewis, le dio forma y la convierte en novela, lo mismo pudo pasar con “Las mil y una noche”. Los cuentos o narraciones cortas se hacen necesarios para que puedan, tanto el público como los puestos de revistas retomar el curso o hábito de leer, de abaratar la lectura, de hacerla popular y no elitista, de no caer en los caros y pesados “mamuts” libros para dormir. Se hace necesario un proyecto editorial verdadero no de relumbrón como lo hace nuestra clase política y la mayoría de secretarios de cultura en el país y, que algunos de ellos no rebuznan porque no se saben la tonada o nunca leyeron la fábula del Burro que tocó la flauta. De esa manera un “Rapidín” puede disfrutarse en un democrático camión urbano y si la ruta está un poco lejos, pues echarse dos y si el esfuerzo alcanza pues aventarse tres y que pueden ser variados, en forma y en fondo, las salas de espera hospitales, consultorios, etc. son especiales y están diseñadas para aventarse un rapidín de unas cuantas líneas , un Borges, otros Cortázar, Cabrera Infante, y hasta Galeano, Torri, Benedetti, M. Lavín, Valadés, F. Garrido, Rulfo y, muchos más que la literatura universal entran al quite. Sugerencias y Comentarios.