“No es el descubrimiento del hilo negro en seguridad, la SBC solamente añade el beneficio de la retroalimentación como estrategia y plantea la posibilidad de un refuerzo positivo antes que el correctivo, esas pequeñas modificaciones que pueden hacer que un accidente se evite”

Está en boca ya de todos, los interesados en la seguridad organizacional, el hecho de buscar innovar en cuanto a herramientas, tácticas y programas que nos permitan reducir la incidencia de accidentes en las empresas.

Lo que es cierto es que es una búsqueda constante del hombre, por lograr hacer seguro lo inseguro, minimizar hasta anular los riesgos y ser la empresa más segura del mundo. Visionario sería quien pudiera, con una teoría el transformar la seguridad en hábito, y no en una conducta.

Es por eso que me gustaría mostrar la seguridad industrial como un tema amplio, en donde intervienen muchos procesos, y no solamente operativos, sino procesos mentales, mismos que marcan una conducta dirigida por necesidades y pensamientos.

La seguridad basada en el comportamiento tiene sus orígenes en los recientes años 90’, como técnicas “conductistas” de hacer las cosas según los procedimientos. Cada acción realizada en el lugar de trabajo es observable, medible y calificable. Lo contrario sucede con las actitudes, mismas que al no ser visibles se convierten en subjetivas.

Concentrarse en los comportamientos observables no cambia el objetivo de modificar a las actitudes de las personas hacia la seguridad:
Es reconocido que para que haya un cambio permanente en los comportamientos de una persona, es necesario que exista un cambio de actitud y de motivación interna, sino con el tiempo y si no se mantienen las motivaciones externas, es altamente probable que la persona regrese a sus comportamientos iniciales.

Skinner nos lo explicó con ratas; la conducta de un individuo es modificable mediante refuerzos, ya sean negativos o positivos. Es por eso que nosotros aprendimos de niños la gran cantidad de cosas que sabemos el día de hoy. Decimos “Por favor” y “gracias” como hábito impulsado por la cordialidad y necesidad de ser aceptado en un grupo social, así como la gran mayoría de nosotros no agrede físicamente a otro para evitar sanciones.

El hecho cierto es que todos nosotros hacemos lo que hacemos, en la inmensa mayoría de las veces, porque esperamos unas consecuencias positivas a partir de nuestros comportamientos, o porque queremos evitar que aparezcan determinadas consecuencias negativas a partir de nuestros comportamientos.

Imagínese que usted está siendo felicitado por su jefe por su buen trabajo. ¿Tendrá esto algún efecto sobre su comportamiento? ¿Lo tendrá sobre su actitud? Aunque hay algunos contextos en que un tipo de felicitación como esta no es algo positivo, en muchos generalmente sí lo es.

Ésta es entonces la nueva visión de la seguridad, una visión positivista que se basa en el comportamiento observable y medible, para después reforzar positivamente la conducta y volverla un hábito.

No es el descubrimiento del hilo negro en seguridad, la SBC solamente añade el beneficio de la retroalimentación como estrategia y plantea la posibilidad de un refuerzo positivo antes que el correctivo, esas pequeñas modificaciones que pueden hacer que un accidente se evite.

Finalmente quiero expresar la idea de que un proceso de SBC puede potencialmente comportarse como un virus benigno en una organización. Imaginemos a un supervisor que logra convertir en práctica de su gestión el ofrecer reconocimiento al trabajador que muestre comportamientos seguros. ¿Sólo ofrecerá reconocimiento, por los resultados en seguridad? Probablemente incorpore esta técnica de gestión para reconocer resultados relativos a la productividad, a la calidad, etc. ¿Será bueno para la productividad, la calidad, etc,.?