“Necesito amarme más ya que mamá me dice cosas con respecto a mi físico y fuerza para superar el daño que me hicieron en tercer grado…”

“Mira nuestra juventud, que alegría más triste y falsa.”

 

Como Profesor Normalista he tenido la satisfacción de haber trabajado en todos los niveles educativos –como supervisor comunitario, docente interino y docente titular- y poder ser parte fundamental en el cambio de mis alumnos desde la enseñanza, el consejo, el ejemplo, desde escucharlos y también en la lucha por cambiar su situación y conquistar sus sueños, niños, adolescentes, jóvenes y adultos me han dado la oportunidad que edifiquemos la esperanza con un ¡Sí se puede!; es esto, lo que mantiene el fuego esperanzador en la educación, pero quiero atender hoy a la juventud ya que al inicio del 2018 trabajé en la materia de Tutoría –Preparatoria- una técnica que sabía mostraría evidencias, a partir de la confianza que hay, del momento coyuntural en sus vidas. Les compartí en clase un poste (elemento que se utiliza para la construcción de una alambrada,​ tendidos eléctricos y telefónicos, televisión por cable, para iluminar calles, plazas o estadios), les pregunté que si en su trayecto a casa o en algún otro lugar han visto en ellos una hoja con un aviso sobre algún producto, curso y les pedí recordar que en la misma hoja al final están anexos unos cupones o pestañas para aprovechar la oferta –siempre y cuando lo presenten.

Les platiqué sobre este mundo de mercancías de ofertas en objetos, en cursos, en lo absurdo del Buen Fin y otras cosas que dicta la “modernidad” para “poder ser” y profundizamos en el hecho de aspirar y ahora “comprar sin dinero”, desde la fe, desde el anhelo, desde la actitud que como llaves mágicas abren puertas cuando todo parecía cerrado. Los invité a que por 5 minutos pensaran en un problema, obstáculo, necesidad o algo que los mantuviera vacíos en su interior –sus rostros eran de diferentes expresiones, sabía que había llegado hasta lo más profundo: sus sentimientos, su ser. Después de 5 minutos les pedí que en esa hoja que les entregué escribieran esa necesidad que no se suple con dinero, ellos respondieron de forma anónima por respeto a la individualidad o al no sentirse evidenciados. A continuación retomo algunos mensajes de cada joven que abrió su corazón:

“Fuerza para ayudar a mi familia por el dolor que estamos pasando…”

“Comprensión, que entiendan que los jóvenes no somos buenos en todo…”

“Paz, todo es un caos.”

“Esperanza, me esfuerzo para todos con una sonrisa, muchos no los saben pero no me queda mucho tiempo de vida…”

“Curación y fuerza para mi familia porque desde que mi abuelito murió estamos separados…”

“Libertad, me siento asfixiada por mi mamá…”

“Paz, porque siempre me peleo con mi hermana a golpes y también con mi mamá.”

“Cada día me levanto sintiéndome una basura, me lleno de frustración por todo lo que no pude lograr, todo lo que perdí, paz para mí y para la familia.”

“Hay varios problemas en mi casa. Me la paso en mi cuarto escuchando música, me llaman amargada por eso, pero la verdad prefiero estar sola con música a todo volumen (audífonos) que estar con ellos que sólo pelean.”

“Siento que necesito amor, amor propio, fuerza para dejar de ser negativo y sólo estar esperando la muerte.”

Fuerza, la necesito para llegar a casa y ver que mi madre sufre por no tener para las tortillas, fuerza para no pensar en el suicidio ya que lo he hecho tantas veces…”

“Fuerza para levantarme por las mañanas y ver el lado bueno de la vida, aunque sonría no estoy feliz ni en paz y no entiendo por qué.”

“Fuerza y tener el valor de poder llegar un día y decirle a mi mamá que la quiero mucho y darle un gran abrazo.”

“Curación por bulimia.”

“Esperanza de que mi mamá y mi tío solucionen un problema por un carro, eso hizo un conflicto muy grande…”

“Necesito amarme más ya que mamá me dice cosas con respecto a mi físico y fuerza para superar el daño que me hicieron en tercer grado…”

“Paz por las cosas que hice en el pasado ya que es la raíz de todo lo que siento ahora, me atormentan y siempre regresan para afectarme…”

EL REFLEJO

Cada mensaje podría tener el nombre de tu hijo, hermano, primo, sobrino, tío. Necesitamos generar empatía con esta etapa de desarrollo como lo es la juventud, que su caso sea tu caso. Servir en mejorar en medio de la soledad que pende de cada uno de ellos.

¡Que la fuerza que imprime el ser joven inunde cada acción de nosotros con los que hoy descubren, se desarrollan y tratan de buscar la felicidad!