“Es también el ‘importamadrismo’ parte del folclor nacional, en donde los derechos los tienen los que mandan y las obligaciones son dejadas para la sociedad, lo que es una muestra de lo que cada día nos regalan los funcionarios y políticos, de ahí que para ellos la MORAL es un árbol que da MORAS”

En este país pasan las cosas más inverosímiles, los detalles son consecuencias, las casualidades son noticias y las ocurrencias son los mandatos de los políticos que acatamos por la indolencia que sin ninguna preocupación, al igual que otros funestos rasgos sin pena los nacionalizamos. Es mejor ignorar y creer lo que se ve y nos dictan las cajas luminosas (televisión, computadoras, tabletas y celulares) que como la novela de Isaac Asimov ” 1984″ “El hermano mayor “, es decir un ojo nos vigila y cuel ordenador robótico nos cambia los puntos cardinales, aquellos que en las escuelas nos enseñaban,– norte, sur, este y oeste,– ahora son –Cómo, Dónde, Quién y Cuando–, que comer, cómo y con quién, qué hacer, cómo hacerlo, cuando, dónde llevarlo a cabo y con quién o dónde hacer esto u lo otro, el consumismo y el conductismo sembrados en la ley de la negación.

Para nuestra sociedad ha resultado más fácil ignorar que estar interesado en miles de fiascos que se suceden, tal vez porque sabemos que nuestras autoridades, ni previenen mucho menos remedian y, ejemplos hay muchos, mejor ayudar y darle de comer a un perrito de la calle que a un niño que vive en la miseria, tal vez las razones son muchas y el motivo uno, con el animalito aunque sea un ser viviente no existe la responsabilidad si se enferma, si come, está amarrado, encerrado o por desgracia muere, sin embargo con un ser humano si hay responsabilidad y así se podrían enumerar otros miles de casos.

Es también el ‘importamadrismo’ parte del folclor nacional, en donde los derechos los tienen los que mandan y las obligaciones son dejadas para la sociedad, lo que es una muestra de lo que cada día nos regalan los funcionarios y políticos, de ahí que para ellos la MORAL  es un árbol que da MORAS, lo podemos ver cuando nos quieren dar clases de ética y los vemos plantando un árbol para que este país sea el más verde del planeta, cuando en verdad lo que se debe de hacer, tal vez sí plantar, pero lo esencial es cuidar los que tenemos y, ya no talar o tumbar bosques enteros, cosa que se antoja muy increíble, sobre todo en un país que somos el quinto productor de hidrocarburos y sin embargo existen 20 millones de personas que aún cocinan con carbón, madera o leña (INEGI 2016 ), entonces todos encantados cuando el funcionario usa eufemismos y llama rezagos a la miseria, a los actos delictivos les nombra cifras y gráficas y a sus corruptelas les dicen peculado o simples omisiones, la ausencia de sensatez y falta de tacto es el currículo del 99.0009 % de nuestra Casta Divina, esto a sabiendas que somos un país o costal repleto de sordos, mudos, ciegos, cojos y mancos y como diría el filósofo de mi rancho que a veces se cree físico –¿Cuándo han visto que un costal vacío se mantenga parado? De ahí que ignorar es lo más saludable, mientras a mí no me molesten, pos que sean otros los que roben, porque estos ya robaron mucho, y que roben, total pa´eso están, pero que roben poquito, que al cabo todos roban. ¿O qué no  pues? No pos pa´qué

voto, si ya sabemos quién va a ganar. Esto es parte de la indolencia, tal vez hereditaria o tomada al garete de nuestra idiosincrasia.

Parece ser que el tiempo nos cura del enojo, como la luz de un cerillo en unos segundos se apaga y también remediamos y nos curamos de culpa con una mentada de madre a quien corresponda, o en miles de ocasiones estos mismos truhanes logran alimentar con amarguras nuestros sentimientos, lo que conlleva  y resulta mejor ignorar y ser “pasalón”, total la mayoría de los mexicanos parece que vemos los asaltos, asesinatos, femicidios, detenciones de jefes de bandas, quema de drogas, destrozar armas decomisadas, los robos, corrupciones, fraudes, pésimas construcciones y obras, malos servicios en todos y fraudes en los comicios, etc., que  caer en lo peor que un humano que se supone piensa y nos atorarnos en la indolencia y hasta culpar a la suerte o al destino y resulta más sensato y cómodo ignorar cosas cotidianas a las que nos acostumbramos y a nadie le interesa o le importa, inclusive culpar a la “Malinche”  y sólo verlo como noticia y no como novedad, mucho menos con asombro y ya ni que decir con responsabilidad, total que se haga la voluntad de Dios, pero que esta caiga en los bueyes de mi compadre; sugerencias y comentarios.