Los fantasmas, al final, siempre le alcanzan a uno, y no hay manera de cerrarles las puertas. Pueden atravesarlas

Jude Coyne aparentemente una excéntrica estrella de rock retirada con una extraña colección de objetos relacionados a lo oscuro, la cual se verá enriquecida con algo totalmente distinto a lo que ya poseía: un fantasma. Comprado por internet, un día llega a su casa el traje del muerto. Lo que no sabía al momento de adquirirlo, es que con él vendrían problemas al por mayor y la promesa de su fin.
“Los muertos empujan a los vivos. Hacia el frío. Hacia el hoyo.”
Con una narración trepidante, Joe nos lleva por el oscuro camino de la noche de la mano de Craddock y Jude, ese que está empedrado de brío, venganza y arrepentimiento. De dolor, del propio y del ajeno. Al final de la historia, nada será como lo imaginaste.
Ganadora del Bram Stoker Award 2007, esta obra abre un nuevo panorama tanto para el autor al ser su primer obra, como para el género de terror en sí. Aunque definitivamente no es el mejor escrito de este autor, hecho impensable luego de haber conocido la historia de Manx y Victoria McQueen, hay que admitir que no lo desmerita para nada y, aunque se note bastante que esta fue su primera publicación, lo mantiene en la posición de honroso hijo de su padre, Stephen King.
Otro mérito que otorgarle al autor es su habilidad de dotar a los personajes con tan buenos cimientos que el lector puede comprender las razones que los llevan a actuar, incluso en sus aparentemente más disparatadas acciones, incluso a sus peores personajes: los villanos. Como aquí lo es el muerto. Como en otro tomo lo es Manx.
Existen referencias a distintas obras del escritor, NOS4A2, por ejemplo, que sólo percibirás si has leído sus demás escritos. Es increíble cómo a pesar de ser distintas historias en cada uno de sus libros, con años de diferencia entre uno y otro, los logra conectar por pequeños guiños y mediante ello los sitúa a todos en el mismo universo.
Otra cosa por la cual aplaudir a Hill, es que en ningún momento da a sus personajes un halo de inmortalidad, cosa que cabe recalcar, es difícil encontrar, sino que cada uno de ellos está consciente de su condición, haciéndonoslo notar por medio de sus pensamientos y por medio de los acontecimientos que sufren, llenos de accidentes, sangre y dolor.
Aunque hay que admitirlo: una de las cosas que no terminó de cuadrar fue el bajo recurso literario que usa constantemente al no justificar los pensamientos de los personajes mediante ninguna razón en las primeras partes del libro, cosas por el estilo de “lo sabía, aunque no entendía cómo ni por qué”.
A pesar de que constantemente notamos que definitivamente fue éste el primer libro escrito por Hill, sigue siendo algo, cuando menos, ideal para ir conociendo un poco de los inicios del autor y admirar cómo ha crecido desde entonces, mejorando con cada entrega. Personalmente, recomiendo comenzar por aquí, para luego ir subiendo de calidad en sus obras, siendo este uno de los peldaños más bajos.
“Los fantasmas, al final, siempre le alcanzan a uno, y no hay manera de cerrarles las puertas. Pueden atravesarlas.”