Damos en automático que el tiempo solo se remite a los segundos, minutos, horas, días, semanas, meses y años, de facto; mecánicamente percibimos al tiempo como algo que ocurrirá sin remedio alguno.

En el libro de EN CARNE VIVA, escrito por Joaquín Sabina a través de una entrevista autobiográfica a cargo de Javier Menéndez Flores, en el prólogo plasmado por NORMAN MAILER, del Prólogo a América, cita:

“A lo largo de la vida, la mayoría de nosotros construye en su intimidad mental una historia cultural de los años en los que les ha tocado vivir. A menudo concebimos esa historia como recuerdo colectivo que otros compartirán con nosotros. Incluso nos referimos a ella como nuestro tiempo. Pero lo cierto es que se trata de solo de un tiempo personal, el tiempo social, cultural e histórico de nuestra intimidad, nuestra imagen personal de lo que ha ocurrido en el mundo. Trabajamos sin cesar para lograr para lograr cierta comprensión de nuestra vida y de nuestro tiempo. De modo que revisamos permanentemente nuestra historia personal del pasado hasta incluir en ella a todos aquellos en relación con los cuales hemos reaccionado en la vida: nuestros amigos, nuestros parientes, nuestros enemigos, nuestras estrellas de cine, nuestros atletas, nuestros héroes y las figuras públicas, por no hablar de todos los grandes acontecimientos, los históricos,y también de los minúsculos, por los que hemos pasado, además de todos los libros que han permanecido con nosotros, los que ha contribuido a cambiar nuestra vida”…