Desde que en Darusia se descubrió la ‘bodarita’, mineral granate proveniente de las entrañas de sus minas, la monarquía cayó y La Academia ocupó su lugar. Los nuevos gobernantes del país son los “maeses”, quienes se encargan de pintar los hermosos portales que en un abrir y cerrar de ojos te transportan. Tabit, nuestro protagonista central, es un aprendiz de “maese” a quien se le encomienda ir hasta el otro lado del país a pintar el portal que sería su proyecto final para con ello concluir sus estudios. Debido a esto, tendrá que iniciar un viaje que, a pesar de ser físicamente más corto de lo que se esperaría gracias a los portales, se alargará en cuanto a tiempo más allá de lo previsto por los sucesos que desencadena y los secretos que en el camino descubre, los cuales podrían cambiar no solamente su vida, sino el futuro del país entero.

A lo largo de su odisea, Tabit se encontrará con individuos de lo más peculiares, como por ejemplo lo es Tash, un personaje enclenque, trabajador de las minas, que esconde un secreto atronador e inesperado, alguien con miedo a la verdad y a la libertad que ésta le podría dar. Su camino convergerá con el de Yunek, un granjero humilde pero digno, quien se convertirá en un amigo a pesar de sus diferencias y las dificultades. También conoceremos a Caliandra, o Cali, compañera y eterna rival de nuestro protagonista, quien a pesar de ello se le unirá en la aventura para descubrir la realidad que se esconde debajo de la tierra y en frente de sus narices. Más adelante se topará con Rodak, un circunspecto guardián de portales que eligió el peor día para comenzar a trabajar. Juntos irán madurando y destapando los misterios que a su alrededor se desarrollan, entablando lazos de improbable amistad e incluso más dificultoso romance.

Definitivamente Laura Gallego se lleva las palmas, y no sólo por este libro, sino por su trayectoria entera. Pocas autoras de fantasía hispanohablantes tan prolíficas e imaginativas, nada de esto tomado por exageración si tenemos en cuenta que en sus máximo 20 años como escritora ha publicado cuando menos 37 obras y que en este libro, uno de tantos, se las ingenió para crear un sistema de gobierno nuevecito y bien fundado.

Lo sobrecogedor de sus obras, y de los libros infantiles y juveniles en general, a mi parecer, es que tocan en ellos temas tan complicados y profundos que muchas de las veces a un adulto le incomodarían, pero que para un niño o adolescente les resulta cada vez más natural, como lo son las diferencias entre clases sociales, la diferencia entre la inteligencia innata y la constancia, junto con la manera en que ambas se enfrentan, la discriminación a la mujer e incluso cuestiones tan delicadas como lo es el travestismo.

Todo ello tomado como puntos altos de la trama sin llegar a centrarse en eso, usados como piedras en las que se cimentará y a partir de las cuales construirá un camino más largo. Por esto, y por todo lo que queda por descubrir, vale la pena encontrarse en las letras con Laura Gallego.

“No existen las fronteras para aquellos que se atreven a mirar más allá”