La primera parte de esta novela es el encuentro circunstancial, casual y el intercambio de lectura por sexo, antes o después

Título de una novela de un autor alemán, ‘Schlink Bernhard’, tal vez poco conocido en la literatura mundial, una narrativa entretenida para muchos, para otros erótica, dramática o hasta cursi, para los que saben de literatura mundial, sin embargo está escrita bajo el paradigma de lo ortodoxo, lo impredecible y lo inverosímil, es decir, todo un axioma literario para mí que sé poco o nada de literatura y sólo leo por afición y, como pasatiempo favorito es “LER” como dijo un señor —que hubiera querido— presidente de México. La primera parte de esta novela es el encuentro circunstancial, casual y el intercambio de lectura por sexo, antes o después. Descrita la historia en las rui-nas que deja la Segunda Guerra Mundial en la Alemania, destrozada, que poco a poco se levanta de esa hecatombe, el autor alemán de esta Novela saca de la nada a un adolescente joven de entre quince o dieciséis años, que enfrenta el despertar de su naturaleza en una mujer de 36 años de nombre Hanna. Él estudiante de bachillerato, ella trabaja-dora en un tren/tranvía como boletera en Berlín, Hanna se da cuenta de que Michael como estudiante va bajo en los estudios y lo forza a que se adentre en la lectura y este joven tiene como obligación leerle a Hanna diferentes libros entre ellos uno que le llama la atención “La guerra y la paz”, así como la Odisea de Homero y otras en latín que ella embelesada escucha como si en ello fuera su nostalgia, recuerdos de algo que el mozuelo quisiera descubrir. Los juegos eróticos, el baño diario y la lectura son cotidianos entre esta desigual pareja que inclusive se dan el lujo de pasear en bicicleta, ir de unas cortas vacaciones y hasta por parte de ella, conocer la casa del joven, la residencia de la familia Berg, ella entra a la biblioteca del padre del joven, en un pasaje que el autor narra magistralmente, cuando ve asombrada y encantada los cientos de lomos de los libros en esa habitación.

Un día como casi todos, él estudiante va en busca de la mujer, ella ya no se encuentra en su departamento, al que ya no regresará nunca, todo queda atrás como queda atrás una ciudad cuando el tren sigue su marcha, él se olvida y los años, la escuela, su carrera y la lectura, hacen recuerdos intermitentes de su adolescencia y juventud. La segunda parte de la novela es donde se desarrolla el reencuentro, el drama y los misterios que Hanna escondía y ahora él como estudiante en leyes, el encuentro se da, pero en una sala de juicios, ella está presente junto a otras personas acusada de homicidios en los terribles campos de concentración de recién pasado conflicto mundial, la posguerra que persigue a los ex-nazis y Hanna en una “revisión del pasado” fue guardia de varios campos de concentración, incluyendo el más gran-de y el terrible de nombre Auschwitz y también pertenecer al temible SS del tercer Reich, Nazi. Michael asiste al juicio junto a otros estudiantes y un profesor. Hanna Schmitz no muestra remordimiento ante las acusaciones y pone varias veces en aprietos a sus acusadores, sin embargo, sus mismas ex compañeras de los antiguos campos de extermino la acusan, incluyendo una escritora que ahora la señala como culpable de haber quemado en una iglesia a decenas de mujeres y niños, esto hace que sobre ella caigan más culpas y todo por no confesar que es ANALFABETA. Michael en el juicio se da cuenta ahora el porqué de las lecturas. El juicio se prolonga y sus compañeras reciben condenas cortas, ella a cadena perpetua. Hanna supo que él estaba ahí en el juicio, sentado en el sitio de siempre, ella miraba hacia adelante sin ver nada. Una mirada arrogante, ofendida, perdida e infinitamente cansada. Una mirada que no quería ver nada ni a nadie.

La tercera y última parte de esta padrísima novela, Michael se gradúa como abogado, se casa, tiene una hija y su esposa es una brillante jueza, él es abogado, vive separado de su esposa. Él siempre recordó al profesor que los llevó como práctica al juicio y que les inculcó, ser los defensores de la sociedad y sacudirse el yugo de las ataduras sociales. Pasado el tiempo Michael visita la prisión de Hanna, han pasado quince o más años y hace el compromiso moral de seguir leyendo muchos libros, los hace por medio de casetes en grabadora que él mismo le hace llegar y ella escucha en su celda, ahí están presentes, Homero, Chejov, Balzac, Ghote, Lewis Carrol, Dumas, Tolstói, Dickens, Schiller y “El Viejo y el Mar” de Hemingway, esta novela representaba para la Alemania presa, la eterna lucha del hombre contra él mismo; la bestia. El abogado alemán se convierte en un lector y graba por noches enteras los casetes que religiosamente le manda a prisión a la ex-guardia de la SS Nazi. A los más de cincuenta años Hanna en la soledad de la prisión comienza a conocer las letras y redacta una carta. La directora de la prisión le avisa a Micheal Berg que él es la única persona que conoce a Hanna y que debido a su buen comportamiento su pena es conmutada y pronto saldrá de prisión. El final se los dejo de tarea, son tres páginas. ¡Pero! … El desenlace de esta Novela se bifurca entre el sentimiento y culpa, incluyendo arrepentimiento y buscando el perdón sin siquiera tener culpa y hasta dónde puede llegar una persona al esconder una relación. ¿O ser analfabeta..?

El Lector, Bernhard Schlink. (1944) Editorial ANAGRAMA, Barcelona, Prime-ra edición 1997, 206 páginas.