“De acuerdo al panorama mundial de la conformación del comercio internacional, se observa una declinación de gobernabilidad en relación con la internacionalización de los mercados financieros”

 Se vislumbra una nueva fase en que los poderosos dominen abiertamente a los países subdesarrollados, con la integración de una política mundial: Los diversos organismos internacionales – GATT, FMI, BM, OMC, OCDE entre otros -, subyugarán a las economías de esos estados-nación del tercer mundo, en consecuencia, la actividad productiva tiende a ser planificada a escala multinacional e incluso mundial en perjuicio total de la clase trabajadora. La educación, la salud, sistema financiero, productivo y reglas comerciales, entre otros rubros, se verán sometidos a una dinámica impuesta por esos organismos, a través de mecanismos y metodologías que han funcionado en las realidades de los países desarrollados, en relación con una estructura social heterogénea y contextos diversificados de los países en desarrollo; manifestándose en éstos, un proceso de desocupación y exclusión social y la concentración del ingreso – la mayor parte para unos pocos, y el misérrimo ingreso para muchos-.

Todo esto con el avance de las corrientes internacionales de la tecnología y servicios financieros, y la conformación del poder político mundial liderado por los estados desarrollados; ello distingue una dicotomía: países del centro (desarrollados) y periféricos (subdesarrollados), así como la percepción del sistema de poder subyacente en la economía mundial, que conlleva la tendencia al deterioro de la relación de precios del intercambio de los productos primarios en los mercados internacionales (Celso Furtado, 1999 p. 28). Se observa que a partir de la Segunda Guerra Mundial, los países centrales percibieron en su hegemonía, la oportunidad de controlar a la mayoría de las naciones del mundo, a través de la política económica, pues las necesidades básicas estaban a la orden por la devastación causada por la guerra.

Tras el Plan Marshall y la Conferencia de los Diesciseis (Conferencia de la Cooperación Económica Europea) que existió entre 1948 y 1960, para apoyar el Programa de Recuperación Conjunta, y en particular de supervisar la distribución de ayuda (supuestamente de apoyo humanitario)) concebida como el altruismo del capitalismo, para ayudar a los países devastados, así como a las economías paupérrimas de os países periféricos, pero que tras ese disfraz humanitario estaban las garras de la avaricia del comercio internacional para favorecer e iniciar una era de acumulación de capital a través de la producción industrial y derramar en el mundo productos que dizque para elevar el crecimiento económico, que incluso, se introduce mercancía no necesaria a las necesidades básicas de la población. Había que incentivar y elevar el patrón cultural del consumo de los países centrales.

A raíz de estas organizaciones de ayuda, nace lo que se denominaría la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Fundada en 1961, la OCDE, agrupa a 34 países miembros y su misión es promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas alrededor del mundo. Los poderosos se agrupan ya que representan el 80 % del PIB mundial (WIKIPEDIA), y por supuesto, subyace la idea de establecer y conservar el establishment de la cúpula empresarial. Como una forma de fachada en esas reuniones cumbres de la OCDE, convocan también a trabajadores a través del Comité Asesor de Sindicatos, Trade Union Advisory Council (TUAC), quienes se ven opacados con la temática central de la cumbre, las cuales en tiempo y peso del tema, minimizan o reducen cualquier alternativa que pudiera favorecer a los mismos.

Los temas de la organización son variados, entre otros: mercados financieros, comercio, educación, gobierno y administración pública, economía y crecimiento, biotecnología y seguridad química, desarrollo sustentable y crecimiento verde, etc, etc. De ahí que los expertos académicos en las ramas mencionadas, exponen su argumentación científica convencional, acorde con la ideología de los poderosos capitalistas. En comercio, por poner algunos ejemplos, el objetivo es la sana expansión económica para todos los países miembros de acuerdo a las obligaciones internacionales, se conforma para ello en forma anticipada, una doctrina de derecho internacional para establecer las normas y obligaciones, la cual estará sobredeterminada ante cualquier derecho local, obvio que debe ser con rubro en el intercambio comercial a nivel mundial, para que se respete y no tengan problemas las transacciones o los enclaves de empresas trasnacionales en los países periféricos.

Otro objetivo es el mantenimiento de la estabilidad financiera; ¡qué ironía!, México antes de ingresar a la OCDE, su sistema financiero estable garantizaba una tasa de interés fija, permitiendo una relación equilibrada entre el sistema de financiamiento y las expectativas de las empresas para satisfacer los intereses comprometidos a los movimientos de crédito a corto, mediano y largo plazo. Se establecía a través del banco central (B de M) la dirección del crédito a sectores claves de la economía; se operaba a través de la banca de desarrollo (Banobras, Nafinsa, entre otras), los criterios y mecanismos del primer piso, es decir, contratos directos entre el cliente y el banco. Pero esa estabilidad financiera es trastocada con la reforma financiera, ahora se transforma el servicio del crédito a segundo piso, esto es, se triangula el préstamo, ahora el cliente adquiere el servicio con la banca de desarrollo, y ésta transfiere la operación a la banca comercial, en la que el cliente se las verá directamente bajo las condiciones muy distintas a la banca social.

Una de las políticas financieras que cobijó la OMC y la OCDE, con los organismos internacionales de crédito, FMI y BM, fue la desregulación financiera internacional, es decir, el cambio estructural en los sistemas financieros de los mercados internacionales, y por consiguiente, en las economías locales de los países periféricos, como México; como consecuencia de ello, se presentan fenómenos de endeudamiento, inflación, crisis de balanza de pagos, devaluación y bajo crecimiento económico. Los intermediarios financieros trasladan sus operaciones fuera de sus fronteras con anzuelos financieros atractivos, como el ofrecer tasas pasivas superiores (depósitos, ahorros, inversiones), y tasas activas (disposiciones de capital e intereses de préstamos) levemente inferiores. Estos servicios maravillosos caían como perlas para los países en desarrollo, ávidos de préstamos y de inversiones.

Que, a su vez, por recomendaciones de esos organismos, el gobierno mexicano debería de desregular su sistema financiero sustentado en la reforma financiera, se vienen en cascada las reformas estructurales diversas, dizque para mejorar la situación económica del país. La desregulación es en término económico, según Eugenia Correa (1998, p. 138), se conceptúa como un paulatino o parcial alejamiento de las autoridades financieras respecto de los intermediarios y de su quehacer. Podría entenderse en el sentido de suavizar las normas y las leyes de control, dotando de mayor libertad a los intermediarios. Con ello, México está inmerso en un mercado con una gran inestabilidad a partir del proceso de desregulación financiera, que provocó volatilidad en los precios variables fundamentales como son tasas de interés, tipos de cambio, así como de las mercancías (Roberto Soto Esquivel, 2010, p. 150)

De acuerdo al panorama mundial de la conformación del comercio internacional, se observa una declinación de gobernabilidad en relación con la internacionalización de los mercados financieros; el estado deja de intervenir en este tipo de mercado, pues a final de cuentas quien tiene las reglas operatorias del manejo financiero, son los conglomerados agrupados en los países desarrollados, que a su vez, transmiten las normas a los intermediarios financieros locales, que son prácticamente las sucursales. Con estas condiciones favorables se crean zonas de libre comercio, como lo es el TLCAN, actualmente en controversia. Nace también la Unión Europea, tras las exigencias de un espacio económico unificado de enormes dimensiones, en el que los países renuncian a prerrogativas nacionales a fin de integrarse política y económicamente (Celso Furtado 1999, p. 38). Emerge también las naciones de Oriente, China a la cabeza, Japón entre otros, con un alto grado de dominio técnico autónomo; de igual forma, emergen las economías latinoamericanas, las cuales se ven sometidas a crecientes presiones para desregular sus mercados.

Referencia bibliográfica:

Roberto Soto Esquivel (2010) Especulación e innovación financiera. México UNAM Eugenia Correa (1998) Crisis y desregulación financiera. México. Siglo XXI Celso Furtado (1999) El capitalismo global. México FCE.