El comercio internacional promovido por los países industriales, tuvo diferentes reacciones en los países subdesarrollados; en el caso de México, surgieron de inmediato voces contradictorias al mismo. Así, el Lic. Ramón Beteta, Srio. de Hacienda y Crédito Público, en 1947 expresa su sentir: “Porque el propósito fundamental de la Carta (de La Habana), sea acabar con las barreras al comercio, aunque al hacerlo provoque la ruina de las industrias existentes, en vez de ser el de fomentar el comercio internacional a través del crecimiento armónico de las economías de todas las naciones”. El Lic. Jesús Reyes Heroles: “Con países altamente desarrollados se aseguran del abastecimiento de las materias primas en condiciones fijadas internacionalmente; se aseguran de la venta de sus manufacturas en los mercados mundiales en condiciones de seguridad fijadas internacionalmente”.

Estos líderes, el primero, era parte del gabinete de Miguel Alemán, entonces presidente de México, concebían las garras afiladas que traían enquistadas los grandes buitres de la economía mundial, estaban a favor de la protección de la economía mexicana. Los líderes en comento sentían el pavor inminente y concebían las ansias de poder de los poderosos clavadas en los cuerpos de todos y cada uno de los mexicanos de aquella época; intuían y percibían que se fraguaba estratégicamente, formas amañadas para introducir productos, que no eran necesarios de acuerdo a la cultura y a las necesidades económicas reales del pueblo mexicano, pues su incipiente actividad económica estaba en desventaja con la de E.U. La economía de México iniciaba una era de planificación con la ayuda de profesionales egresados de las universidades y de la Educación Técnica Superior, para impulsar la tecnología en todos los rubros y sectores de la economía nacional. Pero la oferta internacional era inevitable y había que acomodar la producción con pretextos del libre intercambio, para favorecer la economía deficitaria de los países periféricos.

Pero volvamos al origen de los organismos internacionales que avalarán en el futuro las transacciones comerciales. El Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT) por sus siglas en inglés, se firma y se aprueba el 30 de octubre de 1947, organismo que fundamenta las reglas comerciales internacionales para eliminar el proteccionismo y anular gradualmente los aranceles y permisos especiales para exportar e importar toda la producción que los países poderosos tenían, así como dar flujo al capital y tecnología. Pues la mercancía y capital guardado no generaba acumulación de ganancias, perjudicando el crecimiento económico y acumulación de capital de las empresas industriales, comerciales y financieras que iniciaban su poderío para convertirse posteriormente en empresas multinacionales y trasnacionales, grandes consorcios y conglomerados que dominarán el comercio global, además había que crear otras fuentes de poder que acrediten y avalen los grilletes que imponen los poderosos a los débiles.

El poderoso no se duerme, esto era nada más el inicio de su estampida para atrapar a su presa y someterla a su arbitrio. Se empieza a diseñar estructuralmente otros organismos provenientes del Convenio de Bretton Woods, y el 27 de diciembre de 1945, se establecen formalmente en Washington, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, llamado también, Banco Mundial (BM) (Luis Malpica, 1988, ¿Qué es el GATT?). El FMI es creado para establecer reglas para la estabilidad de los tipos de cambios, un sistema cambiario donde la moneda más poderosa sea la que domine en las transacciones comerciales; que sea una garantía de fondo para los países con balanzas de pagos deficitarias, es decir, facilitar préstamos de ayuda para rescatar las economías precarias, y facilitar la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio internacional, y así mantener y fomentar la ocupación laboral e ingresos reales de su población entre otras.

El BM fue creado en un principio para ayudar a los países devastados por la Segunda Guerra Mundial, esto era hacer leña del árbol caído, como dicen aquí en México, pues primero era noquearlos para después levantarlos de su desgracia, eso hicieron con Japón, Alemania y otros países. Había que promover la inversión privada en el extranjero, se empieza a globalizar el flujo de capitales, porque no nada más era la “ayuda” oficial, sino también de los inversionistas privados que necesitaban darle salida a sus activos monetarios, de acuerdo con tasas activas y pasivas que marcaba el Tesoro de E.U. y el BM. Aumentar la productividad a través de las inversiones internacionales, promoviendo el crecimiento equilibrado de largo alcance, que conllevaría a mejorar el nivel de vida y las condiciones de trabajo en los países subdesarrollados; además de coordinar los préstamos exclusivos para proyectos útiles, estos es, promover y ejecutar proyectos productivos enfocados a la exportación, cuya producción sirva de base para la industria de las grandes empresas.

Esos dos organismos internacionales llegaron para quedarse, pues serían los grandes candados de los poderosos para tener en sus garras las economías y las finanzas públicas de los países periféricos, pues a la fecha, México prosigue pagando únicamente los intereses y los servicios de la deuda externa, dejando intacto el volumen del capital amortizable (actualmente la mega deuda pública llega casi al 50 % del PIB), y prosigue aumentando vertiginosamente con los pasivos pensionarios. Si sumamos la deuda pública interna y externa más los dichos pasivos, la deuda rebasa más del 140 % del PIB (Pedro Vázquez Colmenares, 2012, Siglo XXI). Prosiguiendo con el contenido del artículo, esos dos organismos aún están vigentes, pero el GATT ya no cumplía los objetivos del comercio internacional, pues no abarcaba en sus capítulos otros productos diferentes a la mercancía, ahora, estaba en puerta flujos de capital, invenciones (propiedad intelectual) en todos los ámbitos que provenían de la ciencia y tecnología, servicios entre otros.

Aun así, su vigencia duró aproximadamente 47 años, llega a su obsolescencia en 1995, en la que es creada la Organización Mundial del Comercio (OMC). Este nuevo organismo tiene sus antecedentes, tan luego como fue creado el GATT, para 1950 los países ricos iniciaron una serie de rondas (negociaciones), para formular una institución que reglamentara en forma precisa, las transacciones comerciales de los nuevos productos que ya iniciaban la promoción para su venta. La Ronda de Tokio en 1970 fue un primer intento para abordar los obstáculos al comercio diversificado. Hasta la Ronda de Uruguay en 1986 y 1994 en la Ronda de Marrakech se inauguró la creación de la OMC. Ésta, funciona como foro para la negociación de acuerdos comerciales; se ocupa de las controversias entre las partes, como es el Órgano de Solución de Diferencias entre sus miembros, y sobre todo, atender las necesidades de los países en desarrollo.

Antes de proseguir adelante con la cronología de instituciones creadas por los países industriales, debo hacer una pausa para describir el papel jugado por México para ser incorporado a las mismas, ya que era una presión constante pues el comercio de México con E.U. se negociaba en forma bilateral, y con el nuevo organismo, se requería la multilateralidad para que los demás países entraran en el ‘interjuego’ comercial con las mismas reglas comerciales internacionales. Para justificar la incorporación de México al GATT, cuya fecha de ingreso fue el 24 de agosto de 1986, presento a ustedes la declaración textual expresada por el C. Presidente de la República Mexicana, Miguel de la Madrid Hurtado (extraída del prólogo en el libro ¿Qué es el GATT? De Luis Malpica de la Madrid, 1988): “Los mexicanos enfrentamos una de las más graves crisis económicas de nuestra historia. En 1982, el modelo de desarrollo de México, basado en la Sustitución de Importaciones estaba agotado. Las condiciones macroeconómicas tenían un sesgo marcadamente antiexportador. Sufríamos un crónico déficit de más de 40 años en la balanza comercial. El nivel de nuestra deuda externa había llegado a niveles excesivos, y su servicio estaba prácticamente interrumpido. Contábamos con un tipo de cambio sobrevaluado. Vivíamos con una economía cerrada al exterior y con una industria altamente protegida, finanzas públicas deficitarias. Una gran desigualdad e inequidad en la distribución de la riqueza y el ingreso”.

Este México retratado por Miguel de la Madrid de hace 40 años al inicio de su periodo sexenal, ¿tiene alguna diferencia de hace 30 años a la fecha de nuestro México actual? Sí, es una diferencia, pero regresiva, puesto que lo que había en 1986, hoy estamos peor que antes, como si fuera una piedra caída al fondo del mar. Al Sr. Enrique peña Nieto y compañía, se le ha ido de las manos todos los hilos para coordinar los diferentes sectores productivos, comerciales y financieros. Se siente una incapacidad e ingobernabilidad en los tres niveles de gobierno. ¡Se requiere urgentemente un nuevo orden en México!.

Nos vemos en el próximo artículo, pues esto todavía no termina.

En el próximo artículo incluyo la bibliografía consultada.