El presidente de Estados Unidos ha cerrado la puerta del país a cualquier persona procedente de Siria, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen, incluidas las personas refugiadas.

Nuevo envoltorio, mismo miedo y mismo odio Es posible que se haya revisado la orden ejecutiva de Donald Trump en materia de inmigración, pero sigue siendo obviamente discriminatoria.
Mal disfrazada de medida de seguridad nacional, la prohibición de viajar de Trump reincorpora muchos de los repugnantes elementos de la original que los tribunales estadounidenses habían bloqueado.
El presidente de Estados Unidos ha cerrado la puerta del país a cualquier persona procedente de Siria, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen, incluidas las personas refugiadas. Estos seis países tienen dos cosas principales en común: son predominantemente musulmanes y muchos de sus ciudadanos y ciudadanas intentan conseguir asilo en el extranjero para escapar de graves violaciones de derechos humanos, como la persecución, los bombardeos indiscriminados y la tortura.
En lugar de reducir los excesos de la primera prohibición de viaje, la versión revisada muestra una política xenófoba hacia las personas musulmanas que, como si de un virus se tratara, muta hacia una variedad más resistente. Y como los de un virus, sus efectos no son fáciles de controlar.
Una familia desgarrada por una firma
Fue una elección atroz que ninguna familia debería verse obligada a hacer jamás.
¿Debían quedarse junto a sus dos hijas pequeñas y arriesgarse a perder la que quizá fuera su única oportunidad de escapar de los horrores de la guerra o tratar de huir hacia la libertad dejando a su hija de un año en un país extranjero al otro lado del mundo?
Este es el dilema infernal al que se enfrentaban Baraa Ahmed —ciudadano con doble nacionalidad estadounidense y yemení— y su esposa, separados de su bebé de pecho después de que el mes pasado el presidente Trump firmase la prohibición discriminatoria de viajar.
Cuando una corte federal de primera instancia estadounidense dictó la suspensión temporal de la prohibición, los ciudadanos y ciudadanas yemeníes con visados en vigor se apresuraron a viajar a Estados Unidos para evitar la amenaza de una nueva prohibición. Pero el visado de la hija pequeña de Baraa no había sido aprobado aún, así que la pareja se enfrentó a una decisión imposible: optaron por volar a Estados Unidos y dejar atrás a su pequeña