Era lógico que iba a recibir críticas, hasta cierto punto lo tenía presupuestado. Lo que llama la atención es que algunos personajes y empresas empiezan a desmarcarse de él. El primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu, ha sido el único personaje de talla internacional que ha secundado a Trump en sus ideas de construir el muro. Su apoyo le ha generado críticas de otros judíos alrededor del mundo al grado que ha tratado de explicar de diferentes maneras que no lo hizo con la intención de ofender a México, el tema llego a tal grado que Reuven Rivlin, presidente de Israel, ofreció disculpas por la conducta de Netanyahu. Otros mandatarios se han querido mantener al margen de situación tan delicada, como el caso de Mariano Rajoy presidente de España que debido a la presión en las redes sociales ha condenado de manera moderada las acciones de su homologo de Estados Unidos.

La soledad de Trump se empieza a acentuar en cada una de sus declaraciones. Durante su campaña electoral muchos de sus correligionarios fueron desertando de su candidatura. Desde los ex presidentes Bush hasta el ex candidato presidencial y actual senador John McCain, este último se ha opuesto y criticado las ideas del empresario.
Trump llega a la Casa Blanca gracias al colegio electoral, porque por voto ciudadano perdió aproximadamente por tres millones de sufragios. Desde que se anunció como ganador virtual de los comicios las protestas en su contra iniciaron y el día de su toma de protesta el rechazo se generalizo y aumento.
La llamada marcha de las mujeres dejo ver la animadversión hacia su persona y gestión. Ya no solo es un tema de memes en las redes sociales, es algo que se trasladó a los espacios públicos. Es mayor el número de personas que está en su contra que a su favor. Entre sus primeras declaraciones se encuentra la construcción de un muro en la frontera con México y la del veto migratorio contra refugiados e inmigrantes de siete países (Siria, Irán, Sudán, Libia, Somalia, Yemen e Irak) Estas acciones le han generado críticas, no solo por parte de la sociedad civil asimismo de algunos mandatarios, tanto de América Latina como de Europa.
Era lógico que iba a recibir críticas, hasta cierto punto lo tenía presupuestado. Lo que llama la atención es que algunos personajes y empresas empiezan a desmarcarse de él. El primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu, ha sido el único personaje de talla internacional que ha secundado a Trump en sus ideas de construir el muro. Su apoyo le ha generado críticas de otros judíos alrededor del mundo al grado que ha tratado de explicar de diferentes maneras que no lo hizo con la intención de ofender a México, el tema llego a tal grado que Reuven Rivlin, presidente de Israel, ofreció disculpas por la conducta de Netanyahu. Otros mandatarios se han querido mantener al margen de situación tan delicada, como el caso de Mariano Rajoy presidente de España que debido a la presión en las redes sociales ha condenado de manera moderada las acciones de su homologo de Estados Unidos.
De la misma manera en el ámbito empresarial ha encontrado desaires, tanto criticas como acciones que lo retan y no solo de empresas que ya lo habían realizado, si no de grupos empresariales a los que se le consideraban cercano. Ejemplos tenemos a la empresa de transportes Uber, donde su CEO Travis Kalanick, se dice estar dentro del grupo de asesores del empresario Neoyorkino, pero dicha empresa ha anunciado que contratara a migrantes al igual que la cafetería Starbucks. General Motors en una acción más de imagen que de estrategia comercial anuncia que migrara plazas laborales de Canadá a México. A estos casos le sumamos lo que desde un inicio se ha ido alejando de Trump, recordemos que algunas empresas retiraron su patrocinio a la candidatura del republicano. Los principales gurús de la economía internacional han sido duros críticos de la postura de Trump sobre el TLCAN. Varios premios nobel de Economía
ha salido a criticarlo.Joseph Stiglitz ha dicho que su plan económico va a fracasar. Edmund Phelps dice que llevará al país a una recesión como la que se presentó en los años de 1930; Angus Deaton y Rogers Myerson coinciden que están en peligro las relaciones con sus socios comerciales. Paul Krugman ha sido el más crítico de todos y califico de ignorancia el querer aumentar los aranceles en el comercio con México para financiar el muro y a calificado
a Trump y a Spicer (vocero de la Casa Blanca) como “niños mimados”. Krugman y Stiglitz son los economistas más leídos del mundo y sus opiniones tienen repercusión a nivel internacional.
En el afán de construir un muro, Donald Trump se está quedando solo. Tampoco impone como él pensaba; la Fiscal Sally Yates se opuso al veto migratorio, el empresario mexicano Carlos Slim en una conferencia de prensa salió a decir cómo se deberían tratar con el presidente de Estados Unidos, en una manera diplomática le dijo que estaba haciendo mal las cosas. Con sus compañeros de partido no ha encontrado aliados, el senador republicano John McCain se ha pronunciado en contra de las posturas de Trump en los temas de la tortura y de la renegociación del TLCAN; Netanyahu prefirió calmar las aguas con México que respaldarlo. Quien se atreva a alentar las ideas de Trump se expone al escarnio público y le puede salir muy caro. El mismo está construyendo un laberinto donde ni él sabe cuál es el final, después de que lo acabaron con su idea loca de financiar el muro con los aranceles, salió a decir que ahora los narcotraficantes van a para el muro. Sus ideas lo han metido a un pantano donde ya no puede avanzar y tampoco quiere regresar.