La infraestructura educativa tiene sus límites de vigencia, lo que deviene en un edificio escolar deteriorado y mobiliario semiderruido, haciendo difícil el desarrollo educacional. Docentes que simulan trabajar ante la complacencia de las autoridades educativas. Alumnos desnutridos (que son el 50 % de la población escolar), que más que recibir o construir conocimientos, lo que necesitan es recibir una alimentación adecuada, esto debido al intenso desempleo en el medio rural y urbano. La consecuencia de esto último, es la manifestación de un rendimiento escolar deficiente. Por consiguiente, los efectos no se hicieron esperar, la reprobación y la deserción escolar como un fenómeno social que la SEP combatió, elaborando y aplicando normas, que apoyaran a los educandos a pasar de grado con sus graves consecuencias, no satisfacer los requerimientos académicos en la promoción de niveles educativos.

La existencia de un modelo educativo que ha prevalecido en décadas, estableció la determinación de los problemas que se han presentado en el panorama educativo mexicano. Con la filosofía educativa, epistemología, conceptualización, teórico – prácticos, metodología, lógica y diseño curricular, son los instrumentos utilizados para el quehacer en la educación. Así como el estar preparado para toda eventualidad que pudiera presentarse, por los efectos de otros campos distintos a la educación. Esto le da un carácter actual y legitimado para operar adecuadamente el sistema educativo mexicano. Dentro de un contexto social, político, económico y cultural, el modelo educativo (no el nuevo), está en decadencia declarado por el gobierno actual, se desarrolló con normas establecidas para sustentar el accionar de la Secretaría de Educación Pública.
El gremio magisterial al momento de su contrato, entiende y comprende, que su trabajo docente obedece a un plan curricular que le apoyará para desempeñarse en el aula, asimismo, de que las normas laborales le obligan a operar bajo esas reglas, así como en lo administrativo y académico que debe cuidar celosamente en el cumplimiento de su encomienda, para obtener resultados óptimos que la sociedad le exige. Las autoridades educativas de igual manera, estarán al tanto de que el accionar educativo se desenvuelva dentro de este marco regulatorio: infraestructura adecuada y actualizada; quehacer educativo conforme a la norma; cobertura educativa a lo máximo; perfiles de egreso efectivos; rendimiento escolar, entre otros.

Existen variables endógenas y exógenas que intervienen en el proceso educativo, que incluso pudiera no estar preparado este modelo para enfrentarlas oportunamente; y que si esto ocurre y no se perciben al instante, se convierten en anomalías recurrentes y atípicas, y que al acumularse gradualmente, éstas, pueden agravar el buen desarrollo del modelo y convertirse en una crisis, imposible y/o difícil de resolver. Lo curioso de este fenómeno, quien ha propiciado la generación de problemas educativos a futuro, ha sido el propio gobierno en turno; uno de ellos, y éste ha sido uno de los más cruciales, es la intervención en la política sindical de los agremiados, conformando líderes corruptos que hacen juego a la macro política gubernamental para sus propios intereses. Tan es así, que a la larga permitió que se introdujeran en la política educativa de la SEP; creando vicios y corruptelas dentro del cuerpo dirigencial, que desprotegió y socavó el quehacer docente, pese a ello, una gran parte del universo docente con su responsabilidad y profesionalismo, no participó en el derrumbe del modelo educativo.

La infraestructura educativa tiene sus límites de vigencia, lo que deviene en un edificio escolar deteriorado y mobiliario semiderruido, haciendo difícil el desarrollo educacional. Docentes que simulan trabajar ante la complacencia de las autoridades educativas. Alumnos desnutridos (que son el 50 % de la población escolar), que más que recibir o construir conocimientos, lo que necesitan es recibir una alimentación adecuada, esto debido al intenso desempleo en el medio rural y urbano. La consecuencia de esto último, es la manifestación de un rendimiento escolar deficiente. Por consiguiente, los efectos no se hicieron esperar, la reprobación y la deserción escolar como un fenómeno social que la SEP combatió, elaborando y aplicando normas, que apoyaran a los educandos a pasar de grado con sus graves consecuencias, no satisfacer los requerimientos académicos en la promoción de niveles educativos.

Esta problemática general, las autoridades educativas cupulares la percibieron, pero la soslayaron –“no pasa nada”-; esto es, ya está la crisis en ciernes, la anomalía está vigente, los expertos pedagógicos lo saben, pero no hacen nada para remediar el mal; teórica y prácticamente, el modelo vigente lo dejan a la deriva, ¡que truene! Y explota por lo más delgado, los resultados de la prueba PISA y Enlace, descubre la deficiencia académica del personal docente. Está a la vista una justificación estupenda para declarar que este modelo educativo ya no funciona, los perfiles de egreso no responden a las nuevas exigencias del mercado global económico, financiero y tecnológico; el sentimiento del mal funcionamiento, llega hasta los organismos internacionales. Los cuales con sus políticas mundiales influyen en la mayoría de los gobiernos para que inicien una serie de reformas estructurales alienantes, en lo laboral, económico, financiero, energético y educativo.

Dichos organismos atan, limitan, socavan la soberanía de los países; para ellos lo más importante son las ventajas a proporcionar a las trasnacionales de los países desarrollados. Anulan la autonomía de los gobiernos, pues no les deja aplicar una reconstrucción del modelo vigente, mucho menos el de construir un nuevo paradigma educativo en forma endógena; al contrario, les proporciona las herramientas innovadoras para construir un nuevo modelo educativo. Mediante una reforma educativa que elimina toda consulta, y el no escuchar a los expertos no oficiales (la norma del gobierno actual es hacer consulta post, qué curioso); somete militarmente al magisterio a una evaluación docente, cuyos efectos no son nada halagadores, pues anula las prestaciones adquiridas por el otrora Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en otras épocas, y que ahora en una forma cobarde y humillante no las defiende, las cuales por ley ya estaban asignadas.

El dizque nuevo modelo educativo es apoyado únicamente por el gobierno y el sector empresarial, un sector minúsculo dentro de una macro sociedad mexicana. En forma unánime el gremio magisterial, académico, intelectual, campesinos, organismos populares y universidades estatales y nacionales, es totalmente rechazado. Como nuevo paradigma educativo no es aceptado. Y si no es aceptado, es un modelo educativo exclusivo, ALIENANTE, es retrógrada a las auténticas necesidades nacionales y problemática nacional. En este nuevo modelo, los perfiles de egreso de alto rendimiento, será para los educandos con mentes brillantes, quienes tienen condiciones económicas y nutritivas adecuadas para conformar una plataforma técnica y profesional para las empresas multinacionales. La inmensa mayoría que no escala los niveles superiores, formarán la gran fila de desempleados o de empleos precarios.

Supuestamente para los expertos pedagógicos oficiales y el gobierno en sí mismo, descubre la anomalía (totalmente falsa) del modelo educativo vigente; y digo falsa, porque no contempla todos los elementos que rodean a la supuesta crisis, únicamente con los resultados de las mencionadas pruebas (mundiales y nacionales), declaran que el quehacer docente es deficiente; esto para ellos, le denominan crisis educativa y es menester y urgente un reemplazo. ¿Y porque todo lo demás no lo mencionan?: infraestructura deteriorada y obsoleta; cobertura insuficiente; rezago y reprobación con causas externas al hecho educativo; vicios y corrupción en lo laboral y contratación de personal con ventas de plaza, tanto del SNTE, como por la parte oficial a través de las mafias burocráticas, enquistadas en las direcciones generales de todos los sub sistemas; desempleo y pobreza en la población económicamente activa; desnutrición escolar; escaso y magro el aporte a la educación y actualmente con el recorte presupuestal ¿qué le espera al nuevo modelo educativo?

Para que una anomalía provoque crisis, se requiere de algo más que una simple anomalía. Y los resultados académicos es una mínima parte de la crisis, no la crisis en sí. Antes de proponer un nuevo modelo educativo, se debió de replantear y reconstruir el modelo vigente, a partir de nuevos fundamentos que englobe todos los factores internos y externos que rodean al fenómeno educativo, con la participación activa y auténtica, en primer lugar, de la base magisterial de todos los niveles quienes son los que sostienen los pilares del sistema educativo. Así como la participación de los demás sectores de la sociedad mexicana. El nuevo modelo educativo propuesto por este gobierno, es alienante, es un remedo, no reúne los mínimos requisitos filosóficos, epistemológicos, académicos, sociales, económicos y culturales, para ser aplicado en nuestro país.

En el próximo artículo veremos qué es un modelo educativo alienante.
Para este escrito se consultó:
T. S. Kuhn (1986), La estructura de las revoluciones científicas. México, FCE