Estado de Trump ocurrió con la visita de Estado de la Primera Ministro del Reino Unido, la lideresa conservadora Theresa May el 27 de Enero pasado. Es entendible que el gobierno del Brexit tuviera tanta prisa en entenderse con el nuevo presidente de los Estados Unidos

Han transcurrido unas semanas desde la toma de posesión de Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos de América, y ha comenzado
a replantear sus posturas y percepciones del peligro que esto representa. El fenómeno Trump por fin ha dejado de ser mediático y psicológico, y comienza a pasar a las acciones concretas. Poco a poco, comienza a mostrar cómo la institución se le impone a la persona. Y es que la realidad le enseñó al magnate sus limitaciones y las delicadezas del poder. Aquí mencionamos los indicadores que lo evidencian.
1. LOS COMPROMISOS INTERNA-CIONALES
Se dice que la diplomacia es el arte de conseguir que los demás hagan con gusto lo que a uno le conviene. Y quizás nadie sepa mejor esto que los británicos. Y es que el primer acto efectivo como Jefe de Estado de Trump ocurrió con la visita de Estado de la Primera Ministro del Reino Unido, la lideresa conservadora Theresa May el 27 de Enero pasado. Es entendible que el gobierno del Brexit tuviera tanta prisa en entenderse con el nuevo presidente de los Estados Unidos.A pesar de su urgencia, su visita en Washington resultó ser toda una lección de política de alto nivel, pues el magnate, que toda su vida se ha ufanado de ser un gran negociador acabó aceptando casi todo lo que la señora May le quiso imponer, sin darse cuenta. May fue muy inteligente: comprometió de inmediato a Trump con el interés nacional del Reino Unido. Casi lo chamaqueó frente a la rueda prensa. Por un momento parecía que era ella la anfitriona y no una invitada. La mandataria británica le corrigió cabalmente la pauta al magnate, y lo hizo replantear sus declaraciones cuando afirmó que los Estados Unidos continuarán con sus compromisos dentro de la OTAN, contradiciendo su promesa de campaña. Sorprende que la Primera Ministra incluso llegara a hablar por él en varias ocasiones. Y gracias a ella, el presidente también anunció que su gobierno dará marcha atrás en el uso de la tortura. Esto sí es diplomacia.
2. LA ECONOMÍA TIENE SU PROPIA LóGICA
Un planteamiento que provocó fuertes tensiones, pero que apenas se anunció fue rápidamente desmentido, fue el mensaje que dio el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, de que el Gobierno estadounidense La realidad tiene sus propios muros Luis Pacheco
gravaría con un arancel de 20% a las importaciones de origen mexicano para pagar la construcción del muro fronterizo con México. La idea se derrumbó por sí misma pocas horas después, ya que resultó irracional e impopular. El Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, despedazó esta postura en 21 tuits mostrando “la ignorancia y la incompetencia” de la nueva administración. Explicó que “los aranceles no los paga el exportador (México), [sino que] básicamente es un impuesto al consumidor (los estadounidenses)”. Muchos ciudadanos le recordaron a la administración Trump a través de las redes sociales, por ejemplo, que 67% de los vegetales y 39% de las frutas consumidas en Estados Unidos eran de origen mexicano. El economista dijo también que la medida planteada era producto de un “bajón emocional” del presidente. Ante semejante incompetencia los estadounidenses ya se dieron cuenta de que van a ser ellos los que pagarán el muro fronterizo, y no nosotros, los mexicanos.
3. EL MERCADO SE ESTABILIZA
Con base en lo mencionado, se
puede explicar que la economía mexicana ha comenzado a recuperarse. Y es que, para ser francos, lo que hasta ahora había herido al peso mexicano no era otra cosa que la incertidumbre y la especulación. En los últimos días la moneda nacional se ha comenzado a estabilizar y empieza a revaluarse. Esta fue su mejor semana en más de un año: en estos siete días se registró una recuperación del 3.1%, y pasó de 22.21 a 21.55 pesos por dólar, y se pronostica que continúe mejorando. Este avance es una señal clara de que los mercados ya no están considerando como una amenaza seria a Trump. No significa que México ya no corra peligro. En efecto, el TLCAN aún puede ser perfectamente eliminado, ya que en Estados Unidos no está establecido en calidad de tratado sino de acuerdo, por lo que está en la jurisdicción del Poder ejecutivo cancelarlo. Lo mejor que puede hacer México ahora es retrasar las negociaciones; esperar a que el Gobierno estadounidense se gane la enemistad del resto del mundo. Porque no será lo mismo para Estados Unidos salirse del TLCAN que romper con la Organización Mundial de Comercio. La realidad tiene sus propios muros Luis Pacheco
4. EL MUNDO NO ES EL MISMO QUE AYER
Otro suceso que aconteció el viernes 27 de enero fue el nombramiento de la nueva embajadora de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, quien apenas llegó pronunció declaraciones amenazadoras: “Nuestro objetivo con la administración es mostrar valor ante la ONU, y la forma de la que podemos mostrar valor es mostrando nuestra fuerza, nuestra voz y recibiendo el apoyo de nuestros aliados y asegurándonos que nuestros aliados tienen nuestro apoyo también”, señaló. “Estados Unidos va a mostrar su fuerza (…) Para aquellos que no nos apoyen, estamos anotando sus nombres”. Esta lamentable prepotencia es trascendente debido a que más que lograr imponer nada, nos demuestra la desesperación de una potencia en declive. Otro error garrafal. Tendrá efectos contraproducentes, porque de ninguna manera el mundo es hoy lo que era ayer.
El presidente Trump ya se está topando contra sus propios muros. Comienza a comprender que los países tienen compromisos históricos, y que la economía se rige con su propia lógica. No es lo mismo ser empresario/candidato/fenómeno mediático que gobernar un país. Ya entendió que no puede imponerse del modo que él quisiera; que su proteccionismo le saldrá más caro su país, y que hasta el más leal de sus aliados lo va a obligar a cumplir con lo que fue pactado antes de su llegada. Que su estilo agresivo de negociar no es la forma de encarar a los gobiernos de otras naciones. Comienza a comprender que, como presidente de los Estados Unidos, tiene un muro frente a él, invisible pero ahora muy tangible, y ese muro es la realidad.