La libertad en el mundo está dividida en variantes que van desde la condicionada, hasta lo que conocemos como libertinaje, pasando por la anarquía o la misma operación de nuestro sistema educativo y la descomposición social del manoseo por todos lados

“Es más fácil encontrar “Rosas en el Mar“–Canción de Masiel ( 1968 )”

La sumisión en el mexicano es un pragmatismo, lo llevamos como estigma y, hasta un dogma que desde niños nos dijeron e indujeron la romántica mentira oficial, primero que fuimos conquistados y hasta ahora se nos pronosticó de que nosotros seriamos el futuro de México, aún se les dice a los niños y jóvenes, de que somos libres y que para variar tenemos el segundo Himno Nacional más hermoso del mundo, después de la Marsellesa ¿Quién lo clasificó?, y que nuestra Constitución está sobre todas las leyes del país y que Juan José de los Reyes M, “Pipila” para quemar la puerta de la ‘Alhóndiga’ de Granaditas, cargó en su espalda una piedra de más de 100 kilos y, así podemos enumerar un rosario de las buenas conciencias en que a los mexicanos se nos tienen sumidos, unidos y amarrados entre la virgen de Guadalupe y del llamado deporte de los hombres (Fútbol) tomados de la tele a la que nadie puede interpelar y que desde niños atados a esta caja luminosa, sobre todo a ellos que dicen serán el futuro del país .

La libertad en el mundo está dividida en variantes que van desde la condicionada, hasta lo que conocemos como libertinaje, pasando por la anarquía o la misma operación de nuestro sistema educativo y la descomposición social del manoseo por todos lados. Señalada con puntos referenciales en este marco, la libertad es al menos en México aún respirable, aunque atada a mitos y parece mezquina, nuestra libertad puede resolverse con una equivocación en el caso de alguna averiguación judicial por falta de un punto, coma, acento u algún error gramatical. La verdadera libertad tanto de pensamiento, de conciencia o material, que consiste en miles de cosas entre ellos la prostituida y cara democracia que ya costó muchas vidas y ahora sus consecuencias son ‘soliloquios’ en palabras ríspidas, altisonantes y soeces dirigidos entre los que ostentan y quieren el poder.

La libertad y la democracia en los individuos y en las naciones es labrada a base de preceptos, no es gratis, no se compra ni se vende en farmacias o supermercados, éstas se ganan y una vez prendidas se merecen y se disfrutan. La Madre Teresa de Calcuta decía; La libertad duele. Un respeto a nuestros semejantes y a la vida misma, con la profunda convicción y probada condición humana, el simple hecho de vivir en sociedad impone a cada uno, cierta línea de conducta hacia los demás, esta conducta consiste en no perjudicar los intereses de los demás, cosa sencilla que se antoja risible en estos tiempos de violencia y mucha ficción, en donde se deambula por los oscuros callejones, en donde se va siempre a la defensiva. Sólo la verdad nos dará la libertad y en estos tiempos a como está “difícil” conducirse con la verdad y es esa mentira la que por siempre nos tendrá atados, encadenados a un destino incierto, la inseguridad que da el escepticismo, cuando cada uno estamos atados o sujetos al ajetreo de la vida, un nudo gordiano que nosotros mismos amarramos, la adicción y sumisión a la informática mecánica, computadoras, teléfonos, tarjetas, negocios, sociedad, familia, el trabajo, la tele, el deporte, la política, deudas, los vehículos, el estilo de vida y su competencia por el estatus social, entre otras adiciones incluyendo las miles de religiones que tienen preso al hombre hasta en el pensamiento y que representa una paradoja, ya que aquel humilde carpintero de Nazareth hace casi dos mil años vivió y murió en busca de la verdad y la libertad. A estas alturas nuestra civilización global nos ofrece a la vuelta de la esquina, la violencia, la injusticia, disoluciones, privilegios, canonjías, prebendas y que entre el bien y el mal seguimos presos en esta falsa libertad de la que tanto se pregona en el mundo y que sólo es una palabra romántica clavada en nuestro pensamiento. ¿O usted amable lector es libre?, lo que se llama libre, libre y vive en la libertad que su pensamiento le pide.