La misión fundamental de nuestro programa de Vínculo Comunitario es buscar generar la maduración y cohesión social, a través de la formación de la persona, partiendo del análisis de los valores sociales, familiares e individuales, propiciando por medio de sus actividades y dinámicas que las personas redefinan y vivan los valores convirtiéndolos en virtudes personales y sociales.

Nuestro modelo permite a los estudiantes colaborar desde su realidad profesional y les permite el cumplimiento de su servicio social.

Nuestro programa se concibe como un modelo integrador, incluyente y formador, dando sustento ideológico y metodológico a las acciones de intervención enfocadas a la prevención social de la violencia. Promoviendo su pertinencia, permanencia y eficiencia, todas ellas enfocadas a estimular la maduración social.

Como modelo busca envestir de vitalidad a la sociedad, direcciona sus acciones hacia los jóvenes, más no se refiere solo al estado biológico del individuo, sino que pretende exhortar además ese espíritu joven que pose toda persona, convocando a si a toda la comunidad.

A través de la formación por la acción, acción que pase de ser mera crítica a ser acción testimonial, logrando mayores niveles de participación, propuesta y compromiso, a fin de que en la resolución de sus problemas la comunidad sea más autogestora y menos dependiente; formando agentes de cambio social, profesionistas líderes que tengan como móvil fundamental la dignidad de la persona, sean los promotores de valores individuales y sociales y a la vez, enriquecidos por la experiencia, dejen atrás su acción motivada solo por la inicial sensibilización y así transiten hasta el compromiso de vida, donde su acción vaya desde el asistencialismo social, hasta la trasformación estructural.