"Rutilio, sigue en México su vida trashumante y llega a los ranchos algodoneros de la Laguna es en Gómez Palacio"

Esta historia la contaré como comienzan los cuentos –Había una vez –no mejor, como principian las historias – Corría el año de 1936, el general Franco en España establecía el golpe de Estado y quien no pensara y actuara de acuerdo a sus ideas o sistema, pues estaba en contra de él.

Todas las revoluciones son sangrientas y en ella se van culpables y en su mayoría inocentes. Rutilio González Ferreiro nace en el año de 1907 en la provincia de Lugo, Galicia, España. Años antes su familia española se viene a Cuba, pero con sus ansias de libertad, una tarde de junio de 1938, Rutilio González se embarca en “La reina del Pacifico” y según el periódico que lo edita con su retrato dice al pie –que este joven lleva el generoso propósito de incorporarse en España a las fuerzas del Gobierno de Barcelona, que luchan heroicamente contra la invasión extranjera que baña de sangre la tierra hispana– el joven llega a España e inmediatamente se enrola en el ejército como voluntario, sin saber nada de milicia, aparte de su espíritu de libertad lo acompañaba un viejo rifle de antes de la Primera Guerra Mundial, con sólo 6 cartuchos, su uniforme de color caqui o beige ya usado y lo único nuevo eran los zapatos, que según él contaba, se los gastó en las correteadas que le daban los franquistas, a sabiendas del lema—Los canallas que aún pretenden resistir serán abatidos como perros –

González Ferreiro al igual que cientos de Republicanos es aprehendido y, en la cárcel falsifica su pasaporte, tomando el nombre de José Clemente Castellanos y logra huir, pero de nuevo cae preso en Marruecos para de ahí volver a escapar, ya que tenía la valentía de salir con traje militar de un jefe del campo de concentración, su espíritu libertario busca de nuevo la forma de escapar y de nuevo huye, ahora a Marsella y en donde con su pasaporte falso logra pasar inadvertido, corriendo el peligro de que si lo descubren es fusilado sumariamente sin corte.

Vaga tres meses a salto de mata, esconderse, comer verduras, garbanzos, en ocasiones sólo y otras con compañeros desertores, hasta que por fin la oportunidad de subirse al Barco, Vapor Nyassa, en Casa Blanca el 3 de abril de 1942 que lo traslada hasta Veracruz, al igual que otros 1000 refugiados españoles que llegaron al puerto jarocho un 22 de mayo de 1942, algunos pagaban el pasaje en esos “Vapores” mercantes con trabajo, aunque también de la alta alcurnia, artistas y militares desertores españoles y hasta Italianos, Franceses y Alemanes viajaban en el “Nyassa”.

Convertido ese Vapor, gracias a la guerra de toda Europa en una torre de Babel, que componía ese éxodo, en su mayoría Españoles presagiando que su país sangraba por la purga inexorable que Franco y sus allegados llevaban a cabo y a sabiendas que los golpes de Estado o en las revoluciones —primero se instala un gobierno fascista y más tarde será una dictadura–. Rutilio, sigue en México su vida trashumante y llega a los ranchos algodoneros de la Laguna es en Gómez Palacio, en donde se casa con una damita lagunera, Margarita Reyes Castro. Toma el matrimonio otra ruta y hasta Orizaba, Veracruz, quien con algunos paisanos pone su pequeña fábrica de colchas y colchones. Una de tantas anécdotas es esta; una tarde/noche en Orizaba, Rutilio fue invitado por un paisano a cenar a su casa, el colchonero fue, mientras se preparaban para la cena, Rutilio pidió permiso para ir al baño, al dirigirse a este, vio en una pared el retrato del “Mal nacido” como conocía al General Franco y casi sin despedirse se retiró de la casa del anfitrión y dejó la mesa preparada. Del Matrimonio, González Reyes, nacen Rutilio, Carlos, Silvia (qepd) y Jaime, El soldado Republicano muere en octubre de 1967 en Orizaba, Veracruz. Su esposa, Doña, Margarita fallece en el año 1979 y Carlos murió en el año 2001 y sobreviven Rutilio y Jaime, sastres (costureros) tejedores artesanos empíricos y que con sus dos máquinas alemanas muy antiguas son los mejores tejedores de suéteres y bufandas de la comarca lagunera, muy conocidos en Matamoros, de Laguna. Para que contar historias, si cada vida es una novela…