"A la noche escucho un quejar hirviente, era mi Juanito, le temblaba el vientre, juí con doña Luisa pá qué lo sobara, ya llegué muy tarde ya no respiraba. Otra vez la historia mi niñito ha muerto ¡Dios me la ha quitado, qué injusta la vida"!.

El pobre y miserable no tiene memoria, sólo guarda recuerdos
Carlos Fuentes

Pienso y me ausento, lloro medio muerto, la penumbra aumenta, la escases supera, la desgracia inmensa, la despensa es nula, el dinero falta, mí jacal es triste, todo es sin ambiente, la mirada ausente, las tripas piden ya un remplazo. Mis niñitos lloran, piden su lechita, salgo al campo muerto, seco y sin aliento.

Veo desde el cerco una vaca llena, no lo pienso tanto y brinco al corral; sé que es peligroso, es del gran cacique. Llevo la vasija pa´ aí tirar la leche y alimentar mis niños que lloran de sed, ¡ya casi la lleno ya me puedo ir!, ¡oigo dos balazos! Es el mal perverso, se me cae la leche y muy fuerte salto; ese hombre inconsciente no sabe de sed, no sabe de hambre, no ha de sufrir. Triste y lagrimeando yo voy caminando voy decepcionado ¡qué nos tá pasando! Ya no hay alimento, ni cochinos prietos, menos agua limpia pá beber contento. Mi mujer ha muerto, ronda el sufrimiento, llego al corral, veo a Juanito, muy desesperado:
–ya murió Luisito, ya murió de sed.
Suelto el llanto lento y lo voy a ver. Sus ojitos tiernos, secos ya hundiditos, su boquita chueca ¡qué desgracia es esta! Corro un eco juerte que resuene el monte:
¡Ha morido mi hijo, es una injusticia, qué yo he cometido pá sufrir tan feo, qué desgracia he hacho pá vivir esto! Por qué tata; por qué sucede esto con mi niño hoy muerto. Al siguiente día ya lo llevo al cerro, qué descanse lento, ya pasó el tormento, ya es un angelito que lo cuida el cielo:
Cuídame mi hijito, cuida a tu hermanito.

Ya cayó la noche, el silencio es lento, el jacal es triste me falta Luisito, toi tan desahuciado; en eso Juanito miase una pregunta:
–Tata Filomeno ¿Por qué murió Luisito?
Yo sin responderle agacho mi cabeza.
Qué le digo al niño, no sé contestarle…
Ya es noche Juanito vallase a acostar.

Ya se va el niñito al petate a echar. A la noche escucho un quejar hirviente, era mi Juanito, le temblaba el vientre, juí con doña Luisa pá qué lo sobara, ya llegué muy tarde ya no respiraba.
Otra vez la historia mi niñito ha muerto ¡Dios me la ha quitado, qué injusta la vida! Por qué a unos cuántos, les da alegría, les borra el sufrir, les da leche tibia; qué injusticia es esta no puedo aceptar, qué difícil mundo, qué infinito estar.
*Profesor Normalista