Por lo tanto, la ley prevé los términos y las condiciones generales de la contraprestación que se deberá cubrir por la ocupación o la indemnización respectiva. Y ante ello, debemos anteponer el interés social y el orden público para el buen crecimiento y desarrollo económico del país.

Para que los campesinos accedan a una audiencia con Enrique peña Nieto, Presidente de México, se torna difícil por la agenda nacional e internacional que él trae en su programa de acción gubernamental, por lo que esta revista prestigiosa a través de un servidor, se presta en forma hipotética, para que un grupo de indígenas y campesinos, le plantee algunas preguntas por la situación irregular que atraviesa el agro mexicano, esto no es de hoy, ya tiene más de tres décadas que las políticas públicas han venido desmantelando la estructura productiva de este sector ¿Qué perspectiva avizora el campesino y sus familias al verse embestido su medio de producción (parcela ejidal), cuya superficie y subsuelo contiene riqueza mineral e hidrocarburos, convirtiéndose así en un manjar para las empresas trasnacionales; las únicas para invertir en forma millonaria, y por consecuencia, protegidas por la Ley Energética, en detrimento de la clase indígena – campesina?.

Imaginémonos en forma fantasiosa de que el Presidente les dé un espacio y acceda a la entrevista; las veinte personas, entre indígenas y campesinos, están sentados en forma semicircular en sillas acojinadas en un salón alfombrado, asombrados ante la fastuosidad del ambiente, sienten un contraste muy diferente a su rústico salón ejidal, con maderas sostenidas con adobes como asiento; al centro, en un escritorio de caoba bellamente pulido y sillón giratorio, se encuentra Enrique Peña Nieto, para iniciar una sesión de preguntas y respuestas. Desde la visión humilde, pero inteligente y perspicaz de estas personas, se dirigen atentamente hacia el presidente de México, cuya alta investidura provoca temor y desconfianza, y sobre todo, escepticismo, por las experiencias de estos políticos que responden con una ‘perorata’ que confunde y no responden en forma concreta, y que al final del diálogo, salgan con un mal sabor de boca, porque no obtuvieron ningún resultado favorable, ya que lo único que entendieron, es que los encauzará con el funcionario encargado del área agropecuaria, con la encomienda que los atenderá lo más rápido posible y con respuestas favorables, puesto que una de sus políticas es atender y escuchar al pueblo como se merece.

El C. Presidente, de acuerdo a su investidura, sabe mimetizar su vestidura y se viste con ropa sencilla acorde a los visitantes; los campesinos, con ropas humildes pero limpias, y decididos a entablar un diálogo verdadero de su parte. El presidente sabe que con su mirada y la manera como le respondan en el protocolo, como buen hermeneuta, conoce perfectamente qué tipo de personas son; pero lo que no sabe, es qué se oculta detrás de esa afabilidad y sinceridad, porque lo único que traen consigo es el hartazgo de la situación que vive el campo. Y que no estarán dispuestos a dejarse engañar por el discurso meloso de un tipo que representa en toda su magnitud a la clase política.

Después de haberlos saludado de mano y preguntándoles por sus apelativos y lugares de origen, el presidente expone a continuación las condiciones del diálogo – recuerden que en todo diálogo, el respeto mutuo debe prevalecer ante todo, las preguntas deben ser lógicas y ajustadas al contexto actual, las leyes promulgadas respecto a su situación muy particular, no deben ser cuestionadas, pues soy un celoso defensor de respetar el Estado de Derecho que vivimos, para que vivamos armónicamente gobernantes y gobernados a la vez. Se preguntan a su vez consigo mismos las personas – ¿qué es lógica, qué es contexto actual, qué contienen las leyes promulgadas? -. Uno de ellos se apresta a intervenir, independientemente del desconocimiento de esos términos.

Campesinos e indígenas (C. I.): cuando el general Cárdenas promulgó la ley agraria, se organizó al ejido para que nosotros dejáramos la condición de peones ante los hacendados, se nos dotó de apoyos para producir los alimentos, le echamos mucha enjundia porque ahora sí somos dueños de un pedazo de tierra y sostener a nuestras familias, pero ahora, resulta que nos han dicho a través de las noticias, de que el Artículo 27 constitucional es modificado. Sr. Presidente, no fuimos consultados en primer lugar, en segundo, no nos han notificado qué cambios tiene ahora este artículo. Y que dichos cambios nos van afectar en la tenencia de tierra. No entendemos sr. Presidente.

Presidente: Ya lo dije, el contexto actual requiere de cambios, tenemos que ir adelante, caminar de acuerdo a los nuevos progresos que nos impulsa a nivel internacional. La modificación a la ley, no cambia en lo esencial lo que promulgó el General Cárdenas, prosigue en su contenido, de que la propiedad de la Nación es inalienable e imprescriptible, todo lo que existe en la superficie y en el subsuelo, es de la Nación; de qué se preocupan, recuerden que se los está declarando el Presidente de la República, no la prensa y televisión que distorsionan las noticias.
C. I.: También nos han dicho que al existir riqueza mineral y petróleo en nuestra propiedad social, éstas, serán rentadas, vendidas o peor aún, indemnizadas, para que la trabajen las grandes empresas. Nosotros, ¿Qué vamos hacer, si ocurre tal cosa?.

Presidente: La misma ley lo dice, las actividades de exploración y extracción del petróleo y demás, se consideran de interés social y utilidad pública; las propiedades de ustedes, si es que resultan agraciadas con esos yacimientos, se le dará prioridad a esas actividades, en relación a su actividad tradicional, y toda la renta de esas actividades se transferirá a toda la población mexicana, no nada más a ustedes. Las empresas les darán empleo, con salarios mejores y prestaciones, es decir, ustedes ganarán más que lo que percibían anteriormente ¡esto es lo máximo!, no se preocupen, además, la Procuraduría Agraria estará al frente de las negociaciones con esas empresas, para que no sean burlados por las concesiones que el Estado dé a esos particulares. Como ven, lo tenemos todo previsto, con el fin de que ustedes sean beneficiados, ése es el interés social y de utilidad pública que mi gobierno establece para con el pueblo de México.

C. I.: Perdone Sr. Presidente, en caso de que no queramos rentarla, ni vender nuestras parcelas, ¿Nos obligarán a ello? Esta pregunta, alerta al presidente, intuye que los campesinos vienen bien decididos a defender sus tierras; y esto le complicará emitir una respuesta que no lastime el pensar y sentir de sus visitantes.

Presidente: Ya lo dije, la ley no se negocia, el Estado debe respetar y aplicarla, con la intención de que se actúe bajo derecho, no de caprichos míos ni de ningún sector que reclame. Por lo tanto, la ley prevé los términos y las condiciones generales de la contraprestación que se deberá cubrir por la ocupación o la indemnización respectiva. Y ante ello, debemos anteponer el interés social y el orden público para el buen crecimiento y desarrollo económico del país.
La respuesta los empieza a inquietar, se miran los unos a los otros, como diciendo, ¿Quién de nosotros se apresta para defender nuestro derecho? El más avispado y sin miedo se lanza a intervenir de inmediato.
C. I.: usted al principio anunció que la propiedad es de la Nación, nuestra propiedad y nosotros somos parte de la nación, no entendemos pues, de que las empresas trasnacionales que vienen de otra nación, a las cuales se les dará la concesión para explotar la riqueza hallada en nuestro suelo, se le dé mayor preferencia que a nuestros cultivos, y ellos no son de esta nación, vienen a quitarnos prácticamente la comida de nuestras familias; esas empresas representan intereses ajenos a nuestra nación. Si nosotros no rentamos, ni vendemos, ni mucho menos aceptaremos la indemnización, defenderemos con nuestras vidas, lo que mi general Cárdenas nos dio, y nosotros al actuar así, ¿nos vas a echar el ejército, como lo estás haciendo con los maestros? No entendemos pues, qué entiende usted por Nación.

Para ello, a estas alturas del diálogo, el presidente empieza a notársele el rictus del enfado, por las declaraciones de estas personas humildes que ponían en entredicho, lo que el entendía por nación, y sobre todo, por el sentido en que iban enderezando el discurso para defender lo suyo.

Presidente: Entiendan señores, nuestro estado es un Estado de Derecho, el órgano legislativo, aprobó las leyes y reformas respectivas, previo debate concienzudo, se escuchan las voces de los expertos, y después de un acalorado debate se aprueban las iniciativas que les mandé, la cual contempla el beneficio para el pueblo, ustedes son una mínima parte, somos más de cien millones de habitantes y a ellos nos debemos. En caso de que ustedes se rebelen a lo aprobado, estarán transgrediendo la Constitución, la cual es sagrada para nosotros, y nos va a doler mucho, pero tendremos que echar mano de la fuerza pública. ¡Cálmense y nos amanecemos! Como dicen ustedes.

Proseguiremos en el próximo artículo.