"Vive en una constante angustia de ser abandonado no solo por su pareja, sino por todas las personas que forman parte en su vida familiar, teniendo como consecuencia, exigencias de tiempo, atención"

Mucho se ha investigado a cerca del comportamiento violento, llegando a la misma conclusión, a la que hace muchos años Freud mencionó, “infancia es destino”.
Los niños que sienten mucha ansiedad al ver que sus madres o quienes están a cargo de ellos se pueden alejar, que son amenazados con abandonarlos o dejarlos solos en un lugar, por mencionar, va creando en ellos miedos y ansiedades de separación. Lo cual reafirma su personalidad, tratan de cubrir necesidades emocionales no satisfechas con otras personas.
En la edad adulta, la persona desarrolla psicopatologías como, la depresión, comportamiento violento y antisocial.

Vive en una constante angustia de ser abandonado no solo por su pareja, sino por todas las personas que forman parte en su vida familiar, teniendo como consecuencia, exigencias de tiempo, atención, demostración de amor en todas sus formas, por lo mismo le es casi imposible separarse de estas, teniendo muchas veces conductas violentas y otras aceptando tratos inapropiados con tal de permanecer donde está, La inseguridad y la baja autoestima acompaña a la persona, por lo cual se aísla emocionalmente y exige lo mismo a su pareja, exponiéndose él y a su familia a situaciones de riesgo, dificultando la relación familiar, y la oportunidad de crear nuevas relaciones.

Cada vez que se relacionan, su comportamiento es totalmente opuesto a lo que en realidad sienten y quieren, ya que son muy atentos, amables, cariñosos, cuidadores y entregados, y poco a poco su miedo a perder lo que tienen les hace vulnerables, lo que permite que empiece a tornarse la relación en conflictiva.
La patología se presenta, no cuando hay una separación temporal, sino por la pérdida de vínculos afectivos creados.