La alegría por ser un estado de ánimo, viene y va como cualquier otro, yo considero que la frase correcta es que; “Todos nacimos para vivir”, y la emoción de vivir la vida misma, nos conducirá a experimentar sentimientos y sensaciones de felicidad

Hoy es domingo, día de descanso, de reflexión, de compartir, de dar gracias.
En algún lugar leí la siguiente frase; “Todos nacimos para ser felices”. Hay quienes erróneamente suponen que la felicidad es un estado de ánimo, incluso en algunos diccionarios así se le describe, pero la realidad es que la felicidad es una condición subjetiva del ser humano y más que un estado de ánimo, es un sentimiento, una sensación que percibe cada quien, de manera individual y diferente, lo que a mí me produce felicidad, a otro le puede producir ansiedad.

¿Sabes que puedes ser feliz en la salud o la enfermedad, en la abundancia y la escases, en la tristeza y la alegría? La alegría es la clave, a la cual, muchos confundimos con felicidad. La alegría por ser un estado de ánimo, viene y va como cualquier otro, yo considero que la frase correcta es que; “Todos nacimos para vivir”, y la emoción de vivir la vida misma, nos conducirá a experimentar sentimientos y sensaciones de felicidad.

Lo más triste de este tema, es, que generalmente ligamos la felicidad con la abundancia, la salud, los viajes, el estilo de vida, la moda o el aspecto físico, y nos olvidamos de vivir, vivir para aprender, para crecer, para compartir, para crear, para regalar y recibir experiencias de vida.

Por ser un sentimiento, la felicidad siempre está en ti, es parte del equipo con el que naces, por eso no puedes “nacer para ser feliz”, más bien se podría decir que naces para “expresar tú felicidad” y ésta se presenta cuando eres consciente de tus dones y sabes qué hacer con ellos, cuando conoces tus limitaciones y no intentas ocultarlas utilizando máscaras o engañándote a ti mismo, cuando perdonas, cuando eres solidario, cuando lloras, cuando cuidas tú planeta, cuando amas le das rienda suelta a tú felicidad.

En el pasado, gasté muchos años de mi vida buscando la felicidad y tratando de dársela a mis seres queridos, no lo conseguí, porque no sabía lo que ahora sé, no se busca afuera, lo que ya está en ti, lo que te corresponde, es aprender a utilizarlo y con el ejemplo, los que te rodean aprenderán a hacer lo mismo que tú.

Recuerda, la felicidad no es un estado de ánimo, no viene y va a su antojo o por factores externos, tampoco depende de tú posición económica, de lo que comes o dejas de comer, ni siquiera la salud es un factor que la pueda inhibir, la felicidad tiene que ver con la actitud con la que enfrentas la vida, si está repleta de sentimientos como gratitud, amistad, fe, esperanza, caridad, empatía y amor siempre podrás disponer de ella.