"Las cooperativas existentes en México autorizadas y supervisadas por la SHyCP, están contribuyendo en la generación de empleo, en la inversión, en la educación y la salud, ha propiciado el desarrollo comunitario"

Una gran parte de la población mexicana no le da crédito al cooperativismo, quizá por las experiencias que han tenido algunas cooperativas, como lo fueron los ejidos colectivos creados por Lázaro Cárdenas. Como lo he expresado en artículos anteriores sobre el ejido, al inicio de éste (1936), con la reforma agraria, no hubo educación, capacitación sobre la cooperación, solidaridad, organización colectiva, financiamiento y comercialización hacia los ejidatarios, lo que propició deficiencia en el impulso y desarrollo de estos colectivos; aunado a ello, y esto fue lo principal, la corrupción de funcionarios del Banco de Crédito Ejidal y funcionarios intermedios de la Secretaría de Agricultura y Ganadería, entre otros; lo que ocasionó un derrumbe en la concepción y el desarrollo económico y social del cooperativismo ejidal.
No obstante, en 1927, el Presidente Plutarco Elías Calles, publica la primera Ley General de Sociedades Cooperativa, quizá por la influencia de los “Koljós” fundados en Rusia, en la primera década de la revolución soviética. A pesar de ello, no se propagó el cooperativismo; con el presidente Abelardo L. Rodríguez (1933), publica la segunda Ley General de Sociedades Cooperativas; en 1938, Lázaro Cárdenas, promulga en México, la Tercera Ley General de Sociedades Cooperativas, que estuvo vigente más de medio siglo. Impulsó a los ejidos que a veces han sido considerados como cooperativas agrícolas. (Eguía Villaseñor, 2001, p. 65).
A raíz de la primera Ley General de Sociedades Cooperativas (LGSC), se inicia el impulso y desarrollo del cooperativismo en México. En 1931, se inicia la formación de una de las primeras cooperativas de producción, como lo es, “La Cooperativa Cruz Azul”. Ésta se formalizó el 29 de enero de 1934, en Asamblea General. Efectuada en Jasso, Hidalgo, formada por 192 socios fundadores; esta cooperativa de producción, quizá la de mayor éxito a nivel nacional y mundial dentro del sistema cooperativo, que rompió las cadenas de la pobreza. Crear riqueza y distribuirla equitativamente entre todos. En 1953 se inicia en esta empresa cooperativa una reestructuración, que con base en el modelo cooperativo incrementa la capacidad de producción, posibilita el desarrollo y beneficio social de los trabajadores, consolidando las ciudades cooperativas en Hidalgo, Oaxaca, Puebla y Aguascalientes. Se adelanta a su tiempo, instalando los primeros filtros electrostáticos, que impiden la emisión de gases tóxicos a la atmósfera para evitar la contaminación del aire.
En 1953, comienza la formación de lo que hoy se denomina, El Complejo Cooperativo de Tacámbaro, Mich.; su principal promotor fue el sacerdote José Zaragoza y alcanzó los campos cooperativos de la electrificación, el consumo, telefonía rural, producción agrícola, ahorro y crédito y un centro educativo para líderes. En 1954, se celebra en la cd. De México, el Primer Congreso Nacional de Cajas Populares, donde se forma el Consejo Central de Cajas Populares, que durante diez años tiene a su cargo, la promoción de las cooperativas de ahorro y crédito mexicano. En 1954, Antonio Salinas Puente publica su libro, Derecho Cooperativo, tesis para obtener el título de Lic. En Derecho. En 1964, se constituye en la cd. De México, la Confederación Mexicana de Cajas Populares. Que durante 30 años, aglutinó a las federaciones y a todo el movimiento cajista. (Eguía V. 2001)
La vigente LGSC, en su capítulo II de las distintas clases y categorías de sociedades cooperativas, en su artículo 21, forman parte del sistema cooperativo las siguientes clases de sociedades cooperativas:
I.- De consumidores de bienes y servicios.
II.- De productores de bienes y/o de servicios. Y
III.- De Ahorro y Préstamo. A raíz de la promulgación de esta ley, se ha visto resurgir el movimiento cooperativo en México, como un refugio ante el impacto cruel del modelo económico del neoliberalismo, en lo que se refiere a la crisis financiera y alimentaria, que afecta ineludiblemente a la población que vive en la pobreza y extrema pobreza.
Si nuestro país, según INEGI, tiene aproximadamente 112 millones de habitantes, cuya población económicamente activa (PEA), asciende a 46 millones de personas, de las cuales más de 6 millones están en desempleo abierto, sin contar los que se ubican en el empleo informal, y los que muy apenas tienen un ingreso de menos un salario mínimo, se incrementa la población incapaz de llevar la canasta básica a sus hogares, así como demás gastos: de vestido, educación y salud, es un desastre social, que refleja las deficientes políticas públicas sobre el desarrollo social. “Las cooperativas son una buena opción para generar empleo y combatir la crisis alimentaria. Por eso pugnamos para que se formen más cooperativas y tengan proyectos reales, de impacto”, aseveró Alma Ortega integrante del Autónomo Instituto Mexicano del Desarrollo Cooperativo, instituido en 1996 para empujar al sector.
Las cooperativas existentes en México autorizadas y supervisadas por la SHyCP, están contribuyendo en la generación de empleo, en la inversión, en la educación y la salud, ha propiciado el desarrollo comunitario, ya que sus excedentes no son para lucrar, sino para aumentar el capital social y promover obras sociales, como becas para los hijos de socios, beneficios al ecosistema en su esfera de influencia. A pesar de que no se tienen cifras precisas sobre su peso en el Producto Interno Bruto (PIB), sí se ha podido medir que en 17 de los 32 entidades federales, operan más de 200 instituciones autogestionarias, mostraron un importante peso en el desarrollo regional, según los estudios realizados en 2008, por Juan Domínguez Coordinador General de la Sociedad Cooperativa de Asesores para el Avance Social, que trabaja desde 1990 en Organizaciones de la Sociedad Civil, según lo señala a la Inter Press Services.
Una opción para enfrentar los precios criminales de las grandes tiendas de autoservicio como WAL MART, SAMS, SORIANA, entre otras, es la organización de 10, 30 o más personas para crear una cooperativa de consumo, con el fin de mejorar los precios de la canasta básica. Es obvio que para empezar, debe campear la voluntad de las personas fundadoras: fijar bien los objetivos, formular un buen proyecto cooperativo, establecer una parte social para acreditarse como socio, así como la formación de un capital de inversión (de acuerdo a la capacidad económica de las personas a formar la cooperativa), gestionar ante las dependencias públicas específica para ello, créditos blandos para infraestructura, transporte, local y otros menesteres, para establecer la cooperativa de consumo que coadyuve a mitigar los altos precios alimentarios.
Las cooperativas financieras agrupadas en las sociedades cooperativas de ahorro y préstamo (SOCAPS), autorizadas por la SHyCP y supervisadas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), y además reguladas por la Ley para Regular las Actividades de las Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo (LRASCAP), están a disposición para las personas interesadas a ingresar a las cajas populares como socios, para fomentar el ahorro y obtener préstamos, y satisfacer así, sus necesidades básicas y prioritarias. Estas cajas son administradas en su estructura social por un Consejo de Administración, por un Comité Administrativo de Plaza y un Comité Promotor de Sucursal. Y en su estructura operativa, por una Dirección General, un Gerente de Plaza y un gerente de Sucursal.
La Caja Popular Mexicana (CPM), es una de las cooperativas financieras autorizadas por la autoridad fiscal, con más de dos millones de socios, la más grande a nivel nacional y Latinoamérica, opera en su estructura social en forma democrática, con su órgano máximo que es la Asamblea General de Socios, Asamblea de Plaza y Asamblea de Sucursal anualmente. A la fecha, de acuerdo con la auditoría interna y externa, cuyos resultados los supervisa la CNBV, cumple en su Tablero Financiero de Decisión (TFD) con lo siguiente: cobertura financiera con un Índice de Capitalización a diciembre de 2015, con 234 %, el marco regulatorio establecido por la CNBV es de >= 150 %; por lo que su indicador financiero en ese rubro sobre pasa a lo requerido.
Las cooperativas en cualquiera de su modalidad (producción, consumo y financiero), es una oportunidad para la población que demanda sostener, proteger y hacer crecer el patrimonio mediante la práctica de los valores de la cooperación, solidaridad, ayuda mutua, gobierno democrático, entre otros. Esto podría ser un aliciente fresco para soportar el cruel modelo neoliberal, mientras se prepara una gran revolución que radicalice el cambio social y económico.
Se consultó: además de los ya citados en el 1ro y segundo artículo, Informe Anual de la Asamblea general de Socios de CPM.
Dictamen Fiscal de la Asamblea General de Socios de CPM.