"La feligresía crece; la adhesión a la iglesia se basa en; fe. En una creencia que es alimentada mediante el escudriñamiento y practica de los principios religiosos que se encuentran en las sagradas escrituras"

Unidad, estabilidad y crecimiento; son algunas de las características que han marcado este primer aniversario de la nueva era. El año 2014 marca un hito histórico para la iglesia la luz del mundo; primero por la conmemoración del cincuenta aniversario de la administración del Apóstol de Jesucristo, Samuel Joaquín Flores, segundo por el fin e inicio de una nueva era.

Históricamente la iglesia es conducida por un líder fuerte y visionario. La dirección descansa en una sola persona, en el Apóstol de Dios. Las decisiones que El toma son leyes para la iglesia, porque se cree que Dios lo ha inspirado y es para el beneficio de la misma.

Durante mucho tiempo la iglesia ha sido objeto de estudios y análisis, desde personas especializadas en el tema religioso, como de columnistas y de la misma sociedad, cada uno a su nivel intelectual. La sociedad, principalmente la tapatía ha creado mitos sobre la organización religiosa, los especialistas han tratado de explicar el fenómeno religioso y los columnistas dependiendo su ética generan juicios de valor, cada uno a su capacidad, pero para todos ha sido sorprendente la evolución y desarrollo que ha tenido la iglesia.

Como miembro puedo decir que el crecimiento y expansión se basa en el liderazgo que está enfrente de la iglesia. Por mi edad no conocí al Apóstol Aarón Joaquín, pero a través del tiempo y de la historia he visto que las decisiones que en su momento tomó, fueron acertadas, por algo se pudo establecer en una sociedad con mucho arraigo a la tradición católica. Me toco conocer y vivir en el tiempo del Apóstol Samuel Joaquín, quien en cincuenta años logro crear un gran legado. Actualmente se vive bajo la administración del Apóstol Naasón Joaquín, quien en su primer año ha dejado asombrado a propios y a extraños. Recuerdo que en los primeros días de esta nueva administración, algunos periodistas mencionaron que el principal reto de la iglesia era la transición en la dirección. Dicha transición se ha llevado a la perfección, ejemplo la Santa Convocación en Guadalajara de agosto del 2015, citada por el nuevo dirigente mantuvo el ritmo de crecimiento, de hecho se vio mayor afluencia.

La inercia de crecimiento que mantiene la iglesia no se ha visto mermado, lleva su cauce y no se ve síntomas de agotamiento. Se habla de algún grupo de disidentes, menciono se habla, porque no ha sido significativo su movimiento y porque no existe un posicionamiento real de parte de ellos, desde el anonimato y a escondidas suelen hacer comentarios, pero ellos siempre han existido, solo cambian su discurso dependiendo de la época.

La feligresía crece; la adhesión a la iglesia se basa en; fe. En una creencia que es alimentada mediante el escudriñamiento y practica de los principios religiosos que se encuentran en las sagradas escrituras. Se confía en las palabras que Dios le diese al Apóstol Aarón “Hare notorio tu nombre por todo el mundo y será de bendición.” Promesa que se vio desarrollada durante los cincuenta años en la que la iglesia fue conducida por el Apóstol Samuel, quien en una excelente administración llevo esas palabras de tres a cincuenta naciones. Para muchos era algo inimaginable. Ahora en esta administración se confía en las palabras de; “Naasón, ¡Tú estarás al frente de este grande pueblo, y si hoy lo ves grande, yo lo voy a multiplicar mucho más!”.

Para algunos la iglesia iba a sufrir un punto de quiebra, pero no. Desde el primer día la calles que convergen al templo sede, se veían pletóricas de feligreses que aceptaban la decisión; y al nuevo líder y Apóstol. La autoridad y el liderazgo se noto desde aquella mañana de ocho de diciembre en la que tomando la palabra para dar la noticia que nadie quería escuchar dijo. “No estamos solos”.

Desde la primera presentación del Apóstol de Dios en Talca, Chile. La iglesia mantuvo estabilidad y unidad, se vieron las primeras señales de crecimiento. Los días de aflicción quedaron atrás, cubiertos por un arranque excepcional de la primera gira apostólica. No es que se olvide del trabajo arduo de cincuenta años, se vive los frutos de ese trabajo y se contempla y disfruta el trabajo de este primer año. La unidad con la que inicio se ha mantenido, las muestras de hermandad y fraternidad entre los feligreses continúa. Que vendrá este próximo año es desconocido, seguramente la dinámica de crecimiento y estabilidad permanecerá o quizás se redobla el ritmo. Lo que sí es seguro es que a inicios del 2014, nadie imaginaba lo que actualmente se vive en la iglesia la luz del mundo.