Alma Vitalis encuentra en los niños y los jóvenes su universo para el desarrollo de su labor cultural. Es la población más vulnerable, afirma, en esta era de materialismo que nos toca vivir. Ahí se ubica su universo, entre esos niños y jóvenes inquietos que encuentran en un libro o en unas letras, el camino para explorar la imaginación y la creatividad. Y en ese camino, se erige como un faro, porque guía, cual estela en el mar, las mentes de todos esos niños que acuden a ella cual si fuera una abeja reina

Hace un tiempo publicamos en este mismo espacio, un artículo sobre Maru Enciso, una mujer avocada a la promoción cultural a través de una galería importante de proyectos, como es el caso del Premio Valladolid a las letras, el Centro Cultural Multiversidad y como Directora del proyecto Editorial Horson Editores.

Señalamos en ese momento a Maru Enciso, como un baluarte cultural en la ciudad y puerto de Mazatlán, Sinaloa. Su proyecto de vida está fincado a la cultura y lo ha integrado como un sacerdocio. En ese aspecto, señalamos que “Si tuviésemos funcionarios públicos que hicieran de la cultura un sacerdocio, tal como lo hace Maru, otra sería la situación en cuanto al tejido social”. Y lo seguimos reafirmando, pero ahora lo hacemos a través de otro actor que al igual que Maru, ha fincado su vida a la promoción cultural, pero ella lo ha hecho desde otras trincheras; esto es, a través de la impartición de talleres para el fomento de lalectura, la escritura y las artes plásticas. Y sobre todo, produciendo una obra literaria enriqueciendo con ello el legado literario de nuestras tierras marismeñas.

I
Su nombre es Alma Vitalis, una mujer que ha orientado su proyecto de vida a las letras, la promoción de la lectura –a través del programa “Sinaloa lee”, del Instituto Sinaloenses de Cultura y por medio del “Club Mentes Brillantes” en la Biblioteca Pública Multiversidad- y ahora se adentra a presentar un nuevo proyecto pero ahora en la promoción de la escritura. No para, lo suyo es un sacerdocio en la promoción cultural.

El proyecto lleva por nombre, “Panal Café Literario”, donde a decir de Alma Vitalis, el nombre tiene que ver con una idea de trabajar en equipo –en analogía directa con las abejas-, donde se produce algo enriquecedor, rico, dulce, sabroso y las abejitas tienen que llegar ahí y trabajar para producirlo. “Yo pienso en los niños –nos dice Alma- como las abejitas, y me gustaría traerlos al Panal para que trabajen con las letras y escriban sus inquietudes”.

Alma Vitalis tiene como profesión la docencia, y esta condición de enseñar la traslada a la lectura, la pintura, las artes plásticas y ahora a la escritura. Desde muy pequeña, nos dice, siempre tuvo la inquietud de transmitirle a los niños la pintura y la lectura. Hace ya muchos años, señala la autora de “Instrucciones para matar al enemigo”, un día me fui a una colonia y saqué una mesa en una esquina y puse un cerro de libros y ahí llegaban los niños. Así empecé mi labor como promotora cultural. Una labor que al inicio me costó a mí por entero.

Alma Vitalis encuentra en los niños y los jóvenes su universo para el desarrollo de su labor cultural. Es la población más vulnerable, afirma, en esta era de materialismo que nos toca vivir. Ahí se ubica su universo, entre esos niños y jóvenes inquietos que encuentran en un libro o en unas letras, el camino para explorar la imaginación y la creatividad. Y en ese camino, se erige como un faro, porque guía, cual estela en el mar, las mentes de todos esos niños que acuden a ella cual si fuera una abeja reina.

II
Una postal define a Alma Vitalis, y lo señalamos casi como anécdota, aunque lo recogemos directamente de la prensa escrita; es decir, no es una declaración directa a un servidor. Y la anécdota es la siguiente: En Sinaloa se vivieron hechos difíciles en el 2011 en materia de seguridad. Y la prensa día a día daba cuenta del nivel de la violencia que se vivía en el estado. En ese momento, Alma sale al frente con un proyecto –Noroeste, 19 de febrero del 2011- “para construir un trocito de un mejor País en silencio”. El proyecto tenía que ver con un Centro de iniciación al Arte y la Cultura, donde se ofrecían a los niños clases sobre dibujo y pintura.

Hay que hacer algo, señalaba en ese momento Alma Vitalis, y ese hacer algo desde su perspectiva, tenía que ver con construir tejido social a través del arte. Y lo emprende sola y en silencio, como señala la nota. Sin más respaldo que su vocación cultural. Sin reflectores ni nada parecido. Así es Alma Vitalis, por eso es un actor importante en el plano cultural de nuestra localidad.

Alma Vitalis, al igual que Maru Enciso, es un baluarte cultural de nuestra ciudad. Y como tal, representa una luz en el camino, porque nos permite comprender que no todo está mal en este país, que existen actores que a pesar de todo, le siguen apostando a la cultura y el arte para construir un mejor país. Y eso es de suma valioso.
Por mi parte celebro que se tengan en localidades como Mazatlán, a personajes como Maru Enciso y Alma Vitalis. Sin ellas, no habría estelas en el camino.