Por muchos años ha hablado de escritores, poetas, artistas plásticos, pintores, porque los ha tenido que presentar en ferias de libros, en veladas culturales, en exposición de pinturas o muestras fotográficas. Pero ha llegado el momento de que se hable de ella, porque es necesario que su labor cultural tenga el reconocimiento debido. Son veinticuatro años de su vida que ha dedicado a una actividad tan noble como la promoción cultural. Y en todo ese tiempo, ha hecho de la cultura, un sacerdocio.

Maru Enciso se vincula a la cultura a través de su incursión en el Sistema Educativo Valladolid. A través de esa plataforma, ha madurado proyectos con impacto a nivel nacional, como es el caso del Premio Valladolid a las Letras. Un premio que surgió originalmente, como un instrumento que buscaba promover la escritura entre los propios alumnos pertenecientes al sistema educativo. El premio terminó abriéndose a la comunidad toda en el 2004 y tras más de una década de desarrollarse –con el respaldo y apoyo de las autoridades educativas y la voluntad y empuje de Maru- el Premio vino a convertirse en uno de los más prestigiosos en el país. Hoy el Valladolid a las Letras recibe trabajos de cualquier rincón del país. Y desde el año pasado, se tienen participantes de Guatemala, luego de que el Sistema Educativo Valladolid se ha extendido hasta esas fronteras hermanas.

La obra no termina aquí. El Premio se respalda con la publicación de la obra a través de la Editorial Horton Editores, de la cual la propia Maru Enciso es Directora. Con ello se articula un objetivo integral puesto que la obra ganadora se hace llegar a los actores más importantes de todo este proyecto, nos referimos a los alumnos. Con el premio pues, se incentiva la lectura en los alumnos del Sistema Educativo, pero al mismo tiempo permite que se cumpla el sueño de todo escritor, que un auditorio infantil o juvenil lo lea. Y en ese leer se encuentre con miles de conciencias.

Por otra parte, en esa condición de asumir la promoción cultural como un “sacerdocio”, Maru Enciso dirige en Mazatlán, Sinaloa, un Centro Cultural –el Centro Cultural Multiversidad- con el cual cada semana acerca a la sociedad, una oferta cultural que va de la pintura a la poesía, de la literatura a la obra plástica y de la fotografía a la mesa redonda. Para ponerlo en contexto: sin este Centro Cultural, la sociedad Mazatleca tendría solamente la oferta cultural que genera el Ayuntamiento. Una oferta cultural por cierto, que no es gratuita y tampoco se ofrece cada semana. Es una cultura que cuesta y se ofrece de forma periódica. Los eventos del Centro Cultural Multiversidad son gratuitos y abiertos a toda la sociedad del municipio. El Centro Cultural cuenta también con bibliotecas públicas y centros de cómputo para beneficio de los lectores. No son pocas las veces que he acudido a esa biblioteca. Y lo más atractivo al llegar, es constatar que un grupo de niños están perdidos entre los libros.

Amable lector, esta es Maru Enciso. Una mujer que ha asumido la cultura como un proyecto de vida. Y como tal, somos muchos los que la necesitamos. Pero no solamente sus amigos la necesitamos, sino la ciudad misma. Recientemente una Asociación de Mujeres Empresarias en la localidad le otorgó un reconocimiento por su aportación cultural a la ciudad. Pero lo cierto, es que su aportación no se ciñe a estas fronteras marismeñas. Las trasciende, porque su tarea promotora se extiende a todo el país a través del Sistema Educativo Valladolid.

Antes de escribir estas líneas, tuve la oportunidad de charlar con “Maru” tras una velada poética en el Centro Cultural Multiversidad, y recuerdo que le pregunté ¿qué sigue? Y su respuesta la dibujó de cuerpo entero. Me dice, “hay que llevar la cultura a cada centro escolar del país”. Esta es Maru amable lector.

Si tuviésemos funcionarios públicos que hicieran de la cultura un sacerdocio, tal como lo hace Maru, otra sería la situación en cuanto al tejido social. Sin duda.