Las observas pocos segundos porque se escabullen rápidamente ya sea volando cortas distancias o corriendo en el suelo entre las enredaderas, se tomaba registros del lugar donde se observó, vegetación, geoposición y demás datos para el proyecto.

La Reserva de la Biosfera de los Tuxtlas cuenta con una biodiversidad de 166 especies de herpetofauna, 561 especies de aves, 139 mamíferos, 1117 especies de insectos y 109 especies de ictiofauna.
Mi nombre es Alexis Fernando, soy estudiante de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, Unidad Laguna, y estoy estudiando el tercer semestre de Medicina Veterinaria y Zootecnia. El haber ocupado mis vacaciones en hacer una estancia en la Reserva de Los Tuxtlas fue una de las experiencias más gratas de mi vida; en mi estadía iría de apoyo a un proyecto de investigación de un ave endémica de la región, la paloma perdiz-tuxtleña (Zentrygon carrikeri), que es una especie catalogada en peligro de extinción según la NOM-059-SEMARNAT-2010.

Mi trabajo fue hacer los trancectos para monitorear a la paloma, una vez amaneciendo teníamos que estar en la selva, para ocupar todas las horas luz del día, en el camino nos deteníamos a oír un sin fin de aves cantar al amanecer. Bueno, pues ahí estábamos, esperando que se iluminara bien y así ver la hojarasca del suelo, no podíamos entrar a la selva y caminar como si nada, ya que es muy peligroso; anteriormente, el M.V.Z. Tomas Andrade, responsable del proyecto por parte de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), nos había mencionado de todos los peligros que hay en la selva, desde caer en un desfiladero, ser picado por avispas, hasta una mordedura de serpiente, pues ahí coexisten subespecies de coralillos (Micrurus spp.), las llamadas “manos de metate” (Atropides), y la más peligrosa: la Nauyaca o sorda amarilla (Botrops asper). El veneno de estas viboras puede destruir tu sangre y tus tejidos, además de producirte efectos paralizantes.

En fin, es por esto que tenímos que esperar a que hubiese más luz, y una vez adentrados en la selva buscamos áreas específicas o microambientes donde era probable observar a la paloma, ya que prefieren las cañadas para su fácil escape, y lugares con vegetación muy densos donde difícilmente se puede pasar; afortunadamente en todos los transectos realizados me toco poder observar esta ave, es una especie muy grande comparada con otras palomas de su género.

Las observas pocos segundos porque se escabullen rápidamente ya sea volando cortas distancias o corriendo en el suelo entre las enredaderas, se tomaba registros del lugar donde se observó, vegetación, geoposición y demás datos para el proyecto.

En una ocasión estábamos cerca del pico del Volcán de San Martin parte norte, decidimos descansar unos minutos para tomar agua, a unos 15 metros se encontraba un árbol, y me aparte un poco del grupo porque cerca se observaba una cañada , al caminar unos 25 metros lejos del grupo ahí estaba, fue la vez que mejor la observe, al verme se quedó quieta, no se veía atemorizada por mi presencia, más bien le di curiosidad caminaba con pasos cortos moviendo la cabeza arriba y abajo haciendo un sonido como “chkc,chkc”, se quedó como 15 segundos , hasta que, por la emoción les hable a mis compañeros y se lanzó hacia la cañada, huyendo rápidamente.
También me sucedió lo mismo pero con un colibrí, que volaba cerca y de repente se posó en una palma de camedor como a unos 3 metros de mi y se me quedó viendo varios segundos como diciendo “¿que es esta criatura?”; más tarde recordé que las vi en lugares muy remotos de la selva, lo más probable es que nunca hubiesen visto a un humano, de ahí la curiosidad de observarnos detalladamente.

Afortunadamente obtuvimos buenos resultados en el proyecto, pero lo mejor es la experiencia que viví, que con seguridad me hará volver a tan paradisiaco lugar.

Por Alexis Fernando Miranda Reyes, estudiante de MVZ de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, Unidad Laguna.