No todas las personas pasan sus duelos de la misma manera, unos tardan más que otros en sanar o incorporarse a sus actividades diarias asumiendo que su pérdida sí ha pasado y por lo tanto debe seguir adelante.

Existen ocasiones en que un duelo se complica, es cuando se llama “Duelo Patológico”, las manifestaciones son más relevantes: depresión, ansiedad, preocupación, sentimiento e incapacidad para afrontar problemas y el futuro, y un cierto grado de deterioro en la vida cotidiana. Pueden aparecer manifestaciones dramáticas o explosiones de violencia, en los adolescentes pueden añadirse trastornos disóciales. En los niños, bajo rendimiento escolar, practican violencia con sus compañeros, se vuelven groseros, se hacen pipi en la cama por la noche, otros siempre están tristes, se apartan y aunado a ello, la falta de apetito.

El periodo de duelo se extiende. Algunos autores hablan de un año, o más, cuando se trata de un hijo pueden ser 2 años. No obstante, las fechas no son un criterio determinante.
Hay personas que no encuentran la manera de adaptarse y buscan fugas emocionales que los pueden hacer caer en adiciones.

Los duelos patológicos que viven ciertas personas, no siempre son vistos como tal, ya que la demás gente percibe al deudo como una persona rara y esto hace que no les apoyen, ellos necesitan más comprensión, amor, compañía, contención.

La familia es muy importante en esos momentos, unirse a grupos de apoyo, los cuales pueden ser de espiritualidad, de atención a personas en proceso de duelos y solicitar guía psicológica.
Las pérdidas son inevitables, el adaptarnos a ellas no es imposible, si estamos conscientes de que todo lo que empieza, termina sufriremos menos!