“La propia estructura racional de la vida cotidiana, si de repente se viera trastocada, entra en el capítulo del horror”.

“El horror es un impacto,
un momento de absoluta ceguera”.
Milan Kundera

Fascinación por lo siniestro

De mi parte existe una cierta fascinación por los temas literarios y cinematográficos que aborden aspectos de carácter fantástico, siniestro, terrorífico, cargados de suspenso y misterio. Ahí donde en las leyendas, mitos y fantasías, lo sobrenatural se hace presente en imágenes, símbolos, y figuras cargadas de seres demoniacos o mitológicos, o bien como resultado de la irrupción en la vida cotidiana de elementos incomprensibles y malignos.

Como bien lo dice Carlos Javier Blanco en su Ensayo sobre el terror: “La propia estructura racional de la vida cotidiana, si de repente se viera trastocada, entra en el capítulo del horror. Lo mismo vale para las situaciones límite en las cuales la capacidad operatoria de respuesta del individuo sobrepasa los límites orgánicos o mentales, y entonces el abatimiento y la indefensión se apoderan de él, como quien se ve –de pronto- derrotado en el combate que se libra por la mera supervivencia”.
(http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/blanco36.pdf)

Confieso que soy fan de los films de Darío Argento, Alfred Hitchcock, Ridley Scott, Tobe Hooper, James Wan, George Romero, Wes Craven, William Friedkin, Francis Ford Coppola, Román Polanski y John Carpenter, entre otros. Verdaderas dosis de adrenalina emergían y emergen al ver películas de la talla de Rojo Profundo, Suspiria, Los pájaros, Psicosis, Alien: el octavo pasajero, Poltergeist, Insidius, La noche de los muertos vivientes, Pesadilla en la calle del infierno, El exorcista, Drácula, Frankestein, El bebé de Rosemary, La cosa, Halloween, etc.

Es difícil encontrar las diversas razones por las cuales algunos mortales entre los que me cuento, sienten una extraña inclinación y simpatía por lo siniestro, plasmado en una obra de arte literaria o cinematográfica. Joan Escudé Gonzáles en su ensayo “Los cuentos clásicos de terror: Conclusiones generales”, nos ilustra e ilumina al señalar que: “Eugenio Trías en Lo bello y lo siniestro se plantea esta cuestión en términos similares: « ¿Cómo puede un sentimiento doloroso como el miedo (phobos) transformarse en un sentimiento placentero?». En su respuesta remite al concepto de catarsis, tal y como la entendemos con el sentido que le dio Aristóteles en su definición de la tragedia, es decir, como purificación de las emociones de identificación y terror que produce la obra de arte. El lector o espectador desde la distancia protectora que, en principio, asegura el hecho de encontrarse delante de una obra de arte, de un artificio que sitúa sus sentimientos en un plano diferente al de su realidad cotidiana, se entrega a la representación, a la lectura, y en el proceso de gozo y sufrimiento que comporta la fruición estética deja que sus instintos y sentimientos se desborden. Al acabar la obra, se habrá producido una liberación purificadora, catártica. El desequilibrio vivido en el artificio llega a ser, siguiendo a Aristóteles, sentimiento placentero, reconfortante”.
(http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/hist/los_cuentos_clasicos_de_terror.htm)

En estos primeros meses del año, he vuelto a releer algunos cuentos y novelas que en mis primeras lecturas me impresionaron en mayor medida. Es un placer volver a leer a Bram Stocker y su Drácula, a Mary Shelley y su Frankenstein, a Edgar Allan Poe y sus Cuentos fantásticos, a Henry James y su Otra vuelta de tuerca, a William Peter Blatty y su Exorcista, obviamente con otra perspectiva y más años encima, aunque continúan sorprendiéndome, no obstante que la racionalidad predomina y el sentimiento y gozo estético se ha transformado.

Acabo de empezar a leer con cierto escepticismo Nocturna, primera novela de la Trilogía de la oscuridad (Nocturna, Oscura y Eterna) de Chuc Hogan y Guillermo del Toro, sí, el galardonado director de cine creador de las excelentes películas terroríficas Cronos, Mimic, El laberinto del fauno, El espinazo del diablo, La cumbre escarlata. Su novela me ha enganchado, espero terminarla pronto y proseguir su saga.