¿Pero, existe en este país otra forma que no sea la protesta multimayoritaria para lograr algo? ¿Cual? ¿Acaso el dialogo con la clase gobernante y política en el poder?

La pregunta es sencilla y no tiene muchas letras y va sobre la imposición en este país de todo. Metafóricamente los mexicanos somos ladrillos y nuestros gobernantes son unos malos albañiles, nos acomodan cuándo y donde quieren, y si es posible trozan o parten para que el acomodo sea mejor, así que protestar, manifestarse, alzar la voz parece ser la única forma que medio a surtido efecto en el país. La mayoría sino es que todos estamos de acuerdo en que no es la forma, criticamos a los que protestan, marchando, obstruyendo avenidas, carreteras, puentes, los tildamos de borregos, de intolerantes, de anarquistas, y cientos de epítetos más…

¿Pero, existe en este país otra forma que no sea la protesta multimayoritaria para lograr algo? ¿Cual? ¿Acaso el dialogo con la clase gobernante y política en el poder? ¿Cómo?
Mandando cartitas, telegramas, recabando millones de firmas, amparándose, portando ropa de color rosita o blanca con velitas encendidas, o usando frente a las cámaras de la tele el gesto clásico de llevarse la mano a la cabeza, gimiendo lastimosamente en plañidero coro para que vean la angustia de los que imploran, que al poder hegemónico se rompa y parta el corazón de lástima y que se les tome en cuenta. Regular, las protestas sugiere un intelectual de la clase política y cientos de sus lacayos y recuas que le acompañan dijeron que sería lo mejor, –hacer protestas civiles, moderadas y desde luego controladas- esta frase que ni siquiera llega a opinión, es todo lo que da el cerebro de un político o conductor de televisión de muchas barras y estrellas. Si las marchas u otro tipo de protesta se regulan, lógico y por sentido común, se recontra entiende que dejan de ser protesta.

El movimiento de masas, por años fueron dos fuerzas los que mantuvieron el control de conciencia en el país, una; fue y sigue dándolo nuestros políticos, el acarreo por paga o material llegando a ser este hasta comida o refrescos, mítines, apoyos, actos de presentación, informes, etc., y el otro lo son los religiosos, el mayor es sin duda el día 12 de diciembre.

Ahora son otros actores los que llegan a formar parte de esta historia de movimientos masivos y son los que se han salido del conductismo, del mismo pragmatismo y que escépticos con un racionalismo dogmático se niegan a obedecer o acatar órdenes de alguien que ellos consideran no tiene el derecho de mandar, porque no siempre el que ostenta el poder, tiene el ni se le da el derecho de hacer lo que le venga en gana. En este país ningún ciudadano en y de México puede decir que tiene certezas en nada, siempre la duda aunque sea mínima está presente por lo cambiante que está nuestra clase política y a ese vaivén también se mueve todo a su entorno, desde la economía, educación, sistemas de salud y todos los parámetros que un día antes hubo, para ahora ya no existen, entonces en vez de certezas, en el pueblo siguen siendo puras sospechas.

Sin embargo nuestra idiosincrasia esta intacta, y como nuestra memoria es de teflón, se nos olvida que esta patria se formó por dos grandes protestas, La Independencia; una, La Revolución; la otra y aunque en la actualidad ninguna de las dos sirve para nada y fue inútil las vidas que se perdieron, al menos aún estas dos grandes protestas se siguen recordando con grandes discursos y desfiles caricaturescos. Somos muchas veces nosotros mismos los que traicionamos a nuestra patria, cuando Hernán Cortez, fueron las mismas tribus quienes le dieron el triunfo sobre los Aztecas, Hidalgo fue traicionado por mexicanos, a Maximiliano lo trajeron unos mexicanos para que nos gobernara, cuando los gringos se apoderaron del Castillo de Chapultepec, si la mente no me falla allá en 1847 fueron los mismos cocineros y panaderos mexicanos quienes los alimentaron por más de un mes para que inclusive nos saquearan hasta los archivos que aun guardan en Austin Texas. Tal vez la forma violenta no sea la manera de protestar, porque de violencia estamos hasta el tope, pero al menos si aun conservamos una migaja de aquella raza cósmica, podemos comenzar por nosotros mismos, no pidiendo, sino exigiendo a nuestros gobernantes cumplan para lo que fueron electos; Para servir al país y no como ha quedado demostrado; Servirse del país.