Albert Einstein fue un físico teórico alemán de origen judío que posteriormente se nacionalizó suizo y estadounidense; es uno de los científicos más reconocidos y emblemáticos de la humanidad, principalmente por sus trabajos sobre las Teoría de la relatividad, tanto especial como general.

La Teoría de la relatividad especial versa esencialmente sobre la física del movimiento de los cuerpos en ausencia de fuerzas gravitatorias, misma que fue publicada por él en 1905, describe la física del movimiento en el marco del espacio-tiempo, la cual se utiliza para el estudio de los sistemas de referencia inerciales que devienen de las investigaciones y experimentos elaborados por Newton; los cuales no son aplicables a los problemas astrofísicos donde el campo gravitacional, o sea, la gravedad ejerce un papel importante.

Con los fundamentos de la Teoría de la relatividad especial, Einstein dedujo la fórmula física más conocida en el mundo: E-mc2, esto es, la equivalencia entre la masa y la energía.

Hace cien años, en 1916, Einstein presentó la Teoría de la relatividad general, que básicamente versa sobre el campo gravitatorio y los sistemas generales de referencia como la caída libre de un cuerpo, la aceleración y la curvatura del espacio-tiempo. Apenas hace un par de semanas un grupo de astrónomos y físicos detectaron ondas gravitacionales que confirman la Teoría de la relatividad descrita por Einstein hace ya un siglo.

Recordemos, por una parte, que las ondas gravitaciones se comportan con el resto de las ondas que conocemos empíricamente, como las ondas de propagación del agua dentro de un estanque o bien como las ondas sonoras que viajan por el espacio hasta ser captadas por nuestros sentidos o aparatos receptores. Sin embargo, las ondas gravitacionales deforman a su paso el espacio-tiempo por el que transitan, modificando el universo.

Hasta ahora el estudio del espacio se fundaba sobre el estudio de la luz en sus múltiples longitudes de onda; sin embargo, tras el recién descubrimiento que ratifica los estudios y teorías de Einstein, el universo será estudiado ya no sólo desde la óptica de la luz sino también desde la acústica del sonido a través precisamente de las ondas gravitaciones que son producto esencialmente de explosiones estelares donde se desprende la masa de uno o varios cuerpos celestes y se trasforma en energía que se propaga a lo largo del universo hasta chocar o ser captada por otros cuerpos celestes.

Dentro de algunos de los aspectos importantes del comportamiento de las ondas gravitacionales, está el que modifican el espacio-tiempo por el cual atraviesan esto es, modifican la distancia entre los cuerpos celestes dentro del universo y por lo tanto el tiempo entre ellos. Por otra parte, nos proporcionan información sobre lo que hasta ahora no hemos podido ver a través de las diferentes longitudes de onda de la luz, como la luz visible, infrarroja, rayos x, etc. Esto es, nos acerca al conocimiento de aquello a donde los estudios del universo basados en la luz no habían podido llegar como los famosos agujeros negros.

Recordemos que los agujeros negros son un espacio definido dentro del universo que tiene una alta concentración de masa que impide la generación de un sistema de gravitaciones y el escape de cualquier partícula, incluso las de la luz; por lo que la información que se tiene de éstos es muy escasa. Y en este sentido, el descubrimiento y recepción de ondas gravitacionales abre una nueva ventana al estudio de éstos y otros fenómenos astrológicos. Por ejemplo, no sólo la información de los que está dentro de los agujeros negros sino también la información que se genera con la absorción dos o más agujeros al trasformar parte de su masa en energía, que a su vez produce las ondas gravitacionales que hemos podido captar cien años después de que Einstein lo plasmara teóricamente.

Este año se conmemorarán los cien años de la Teoría de la relatividad general de Einstein, sin la cual no seríamos capaces de entender el mundo y el universo tal como lo hacemos ahora. Sin duda, mucho es lo que hay que seguir aprendiendo, no sólo en el terreno de la teoría, la ciencia y la tecnología sino también y especialmente en el terreno del humanismo apoyado en la ciencia y tecnología, que éstas sirvan para nuestra preservación y desarrollo, no para nuestra involución y destrucción mutua.

El legado de Einstein y todos aquellos físicos, matemáticos, astrólogos, y científicos en general estudiosos de nuestro entorno físico es invaluable, utilicémoslo en nuestro beneficio. Einstein vivió en carne propia la persecución y xenofobia del nazismo.

Se le ha atribuido la creación de las bombas atómicas como las utilizadas en Hiroshima y Nagasaki; sin embargo, como científico su legado fue para la humanidad, seres y especies que coexisten en este planeta, no para falsos profetas con megalomanías que utilizaron su legado en la búsqueda del poder y dominio, no en beneficio de la humanidad.

Las ondas gravitacionales recientemente descubiertas y probablemente ocasionadas por la colisión y fusión de dos agujeros negros nos proporcionan información valiosa sobre el comportamiento del Universo que antes sólo podíamos visualizar a través de la luz; por lo que el estudio de lo que sucedía dentro de los agujeros negros era imposible, sin embargo, hoy día y a través de este descubrimiento podremos ser capaces de captar información cósmica a través de otros medios como los rayos X y Gamma, ondas de radio y ultravioleta, así como, el sonido de las ondas gravitacionales que nos proporcionan información de lugares hasta hace poco inaccesibles para el entendimiento humano.