Como pasa recurrentemente en las superestructuras como las federaciones o repúblicas, todos los Estados miembros tienen que participar y contribuir para el desarrollo económico, político y social de todos los que conforman esa superestructura, independientemente de la aportación de cada uno de los Estados federados o integrantes.

Últimamente, específicamente desde hace poco más de un mes, hemos escuchado acerca de un término hasta entonces desconocido para nosotros pero que en el mundo de las relaciones internacionales y la política exterior global se había venido manejando desde hace mucho más tiempo; nos referimos a la “salida del Reino Unido de la Unión Europea”, conocida ahora como British EXIT o BREXIT.

Por principio de cuentas recordemos que, la Unión Europea es una comunidad política de Derecho constituida como una organización internacional de Estados nación soberanos e independientes; sin embargo, con el propósito de integración y gobernanza común, tras la Segunda Guerra Mundial varias naciones se organizaron con la finalidad de reconstruir sus países y economías, así como, reconstruir la confianza entre ellos ya que, la polarización del conflicto bélico a escala mundial en el siglo XX propició un sentimiento de vencedores y vencidos, a pesar de que le verdaderamente perdedor sólo fuera la Alemania Hitleriana.

En 1950 Francia propone a los países productores de acero, someterse a una sola autoridad y control sobre sus respectivas producciones de acero y carbón a través de la llamada Declaración Schuman, por el apellido del Secretario de Asuntos Exteriores, francés que realizó esa invitación a los países europeos. Esta declaración fue el inicio de una ola de integraciones contraria al espíritu nacionalista imperante en las últimas décadas que propiciaron precisamente la polarización entre los países europeos.

Así, en 1951 se crea la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA), lo cual logra favorecer el intercambio de algunos países europeos en materias primas necesarias para la siderurgia y ramas afines. En 1952 y tras el éxito de este primer acuerdo multinacional, se firmó el Tratado para el establecimiento de la Comunidad Europea de Defensa (CED); sin embargo, de todos los miembros que pertenecían a la CECA y que ratificaron la CED, sólo Francia no lo hizo y esto ocasionó que este Tratado y Comunidad fuera sustituida por la Unión Europea Occidental (UEO), organismo encargado de la seguridad y defensa europeas tras la creación de un mundo bipolar durante la Guerra Fría en la que Estados Unidos de Norteamérica y la ahora extinta URSS emergieron como potencias mundiales, quedando Europa en medio de ambas, por lo que la garantía de seguridad, defensa y abasto de materias primas para la industrialización eran de vital importancia.

En 1957 a través de los Tratados de Roma, los países europeos pertenecientes a la CECA y a la UEO deciden apoyar más firmemente la integración europea a través de una cooperación política, económica y social más sólida, promotora de un mercado común que permitiese la circulación de personas, mercancías y capitales dentro del área de influencia de los países pertenecientes a esa comunidad, fue así que nace la Comunidad Económica Europea (CEE).

En 1992 se firma el llamado “Tratado de Maastricht” o de la Unión Europea que contiene la estructura de las comunidades anteriores y mejora la integración multinacional a través de la creación de una Ciudadanía Europea que, permite circular y residir libremente en los países de la comunidad; y que, propicia la creación de una moneda única europea, el Euro, emitida por un banco central europeo encargado de promover el desarrollo financiero y económico de los países integrantes de la comunidad. Sin embargo, esto no era suficiente para que la Unión Europea tuviera personalidad jurídica más allá de las fronteras de los países miembros, junto con el reconocimiento internacional necesario para llevar a cabo acuerdos, pactos, convenios o tratados como una unidad política.

Así las cosas, tras el fracaso del Tratado Constitucional de 2004 que pretendía la creación de una superestructura multinacional y supranacional con respecto a los países miembros, se firmó en 2007 el Tratado de Lisboa que dota de personalidad jurídica internacional a la Unión Europea para la firma de acuerdos internacionales a nivel comunitario. Mediante este nuevo Tratado se modifica la estructura política interna de la Unión Europea y se establecen mecanismos internos políticos institucionales vinculantes para los miembros de la Comunidad o Unión. Este tratado entró en vigor en 2009, en plena crisis económica mundial que desde 2008 causó estragos a nivel internacional y que en algunos países todavía se resienten sus consecuencias. Recordemos que la Unión Europea como ente supranacional está en posibilidades de apoyar y rescatar a las economías afectadas por las crisis económicas, políticas comunitarias, ya que el estatus de ‘supra nación’ le confiere, a través del parlamento europeo esa y otras facultades de intervención en favor de los Estados miembros.

Como pasa recurrentemente en las superestructuras como las federaciones o repúblicas, todos los Estados miembros tienen que participar y contribuir para el desarrollo económico, político y social de todos los que conforman esa superestructura, independientemente de la aportación de cada uno de los Estados federados o integrantes. El caso mexicano es un ejemplo de superestructura que aglutina a 32 Estados soberanos en una república federal, representativa, democrática y soberana; muchos de los Estados, principalmente del sur, son financiados a través de las aportaciones y contribuciones de los demás Estados, principalmente los del norte; siempre en aras de mantener la unidad nacional. De igual forma, la Unión Europea opera como una superestructura respecto de los países miembros, sin que esto sea ‘óbice’ para que cualquiera de ellos se salga buscando un mayor beneficio individual; de ahí la importancia de entender la salida del Reino Unido de la Unión Europea “British EXIT o BREXIT”, así como, sus consecuencias y repercusiones a nivel internacional.