"Así dejamos el útero, dejamos el pecho materno, dejamos los pañales… Aprender a sobreponerse de las pérdidas propias de la vida es fundamental para poder enfrentar esas otras pérdidas:aquéllas para las cuales nunca estamos preparados".

La vida está hecha de pérdidas. Desde que nacemos, vamos aprendiendo que para dar un paso, tenemos que dejar algo atrás. Así dejamos el útero, dejamos el pecho materno, dejamos los pañales… Aprender a sobreponerse de las pérdidas propias de la vida es fundamental para poder enfrentar esas otras pérdidas: aquéllas para las cuales nunca estamos preparados.

Estas pérdidas pueden ser la muerte de un familiar, especialmente grave es la pérdida de un hijo; la pérdida de un trabajo, cuando se trata de una ocupación de muchos años, un divorcio, la salud, cambios en la edad, amistades, entre otras.

¿Cómo enfrentarlas? Claramente no hay recetas, el dolor, la sorpresa, la sensación de desorganización, provocan las más variadas reacciones en las personas. Las más típicas se parecen bastante a una depresión, pero no lo es:
– Pérdida de interés
– Pérdida o aumento del apetito
– Disminución del deseo sexual
– Tristeza
– Trastornos del sueño

Sin embargo, siempre es bueno saber que al perder algo que nos es muy querido pasamos por una serie de etapas no lineales:

1. Negación: es como un estado de shock, donde uno no cree que realmente está viviendo lo que le está pasando. Se intenta evitar enfrentarse con el dolor.
2. Rabia: hay un enojo con la vida, con la divinidad o con el destino. Se intenta buscar explicaciones y culpables.
3. Tristeza: a ratos el dolor invade. Somos conscientes de que hemos perdido algo querido y sufrimos.
4. Reconciliación: se comienza un periodo de adaptación a la nueva situación, el estado de ánimo es cambiante, pero empieza a haber mayor tranquilidad.
5. Aceptación: Finalmente se acepta la pérdida y de a poco se van retomando las actividades cotidianas.