Con el propósito de difundir y conservar las tradiciones mexicanas, la administración de la Facultad de Ciencias Químicas, de la UJED en Gómez Palacio, en conjunto con el séptimo semestre de la carrera de IQA, instaló un altar de muertos en honor al maestro de la Facultad, Fallecido recientemente, Ing. Antonio López Rivera.
En nuestro país, la visión de la muerte es notable, debido a ciertas características especiales, como el sentido solemne, festivo, jocoso y religioso que se le ha dado a este culto, el cual sobrevive desde tiempos prehispánicos hasta nuestros días.
La muerte es un personaje omnipresente en el arte mexicano con una riquísima variedad representativa, desde diosa, protagonista de cuentos y leyendas, hasta invitada sonriente a nuestra mesa.
En México, las culturas indígenas concebían a la muerte como una unidad dialéctica: el binomio vida-muerte, hacía que la muerte conviviera en todas las manifestaciones de su cultura. Que su símbolo apareciera por doquier, que se le invocara en todo momento y que se le representara en una sola figura, esto es lo que probablemente ha hecho, que su celebración siga viva en el tiempo.
La cultura mexicana tiene su más colorida representación en la celebración del Día de Muertos, festividad que se ha visto retratada en diferentes expresiones culturales, las que abarcan todas las manifestaciones: desde el arte prehispánico hasta el popular de nuestros días.
La fusión de culturas hace del altar un producto comunicativo que evoca constantemente los elementos que le dieron origen y que lo traducen en una repetición y evocación constantes del mundo indígena y del católico, con símbolos que adquieren un nuevo significado. El altar de muertos, es quizá la tradición más importante de la cultura popular mexicana y una de las más conocidas internacionalmente; incluso es considerada y protegida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
El altar de muertos es un elemento fundamental en la celebración del Día de Muertos. Los deudos tienen la creencia de que el espíritu de sus difuntos regresa del mundo de los muertos para convivir con la familia ese día, y así consolarlos y confortarlos por la pérdida.
Los más comunes son los altares de dos niveles, que representan el cielo y la tierra; en cambio, los altares de tres niveles añaden a esta visión el concepto del purgatorio. A su vez, en un altar de siete niveles se simbolizan los pasos necesarios para llegar al cielo y así poder descansar en paz. Este es considerado como el altar tradicional por excelencia.