"Una mujer necesita a un hombre que camine a su lado, tomados de la mano, no detrás de ella porque llegará un momento que lo perderá de vista, no delante de ella porque no lo podrá alcanzar, ni encima de ella porque se convertirá en un peso. Una mujer necesita alguien que esté a su lado, siempre, todo el tiempo, incondicional"

Puedes no ser su primero, su último o su único. Ella amó antes y puede amar de nuevo. Pero si ella te ama ahora, qué otra cosa importa? Ella no es perfecta -tu tampoco lo eres, y los dos podrán nunca ser perfectos juntos, pero si ella te puede hacer reír, hacer que pienses las cosas dos veces, y puede admitir ser humana y cometer errores, hazla tuya y dale lo más que puedas. Puede que ella no piense en ti cada segundo del día, pero ella te dará una parte de su cuerpo que sabe es frágil – su corazón. Así que no la lastimes, no la cambies, no la analices y no esperes más de lo que ella pueda dar. Sonríe cuando te haga feliz, déjale saber cuándo te enfurezca y extráñala cuando no esté ahí.

‘»UNA VERDADERA MUJER »

Una mujer necesita a un hombre que camine a su lado, tomados de la mano, no detrás de ella porque llegará un momento que lo perderá de vista, no delante de ella porque no lo podrá alcanzar, ni encima de ella porque se convertirá en un peso. Una mujer necesita alguien que esté a su lado, siempre, todo el tiempo, incondicional.
Una verdadera mujer se merece que la traten como a una princesa, que la protejan como a una niña y la amen como a una dama.
La mujer tiene cualidades que sorprenden al hombre: Sonríe cuando quiere gritar, canta cuando quiere llorar. Llora cuando está feliz, ríe cuando está nerviosa, ama incondicionalmente, sabe que con un beso y un abrazo puede ayudar a curar un corazón roto. Sin embargo tiene un defecto: A veces se olvida de lo mucho que vale.
Ser mujer es llorar callada los dolores de la vida y sonreír en apenas un segundo, es tropezar, caer y volver a caminar, ser mujer es ser elegida para traer vida al mundo. Ser mujer es ser princesa a los 15, bella a los 20, pasional a los 30, inolvidable y única a los 40, dama a los 60 y hermosa toda la vida. La belleza de una mujer no está en la ropa que lleve, la figura que tenga, o la manera en que se peine.
La belleza de una mujer siempre se ve en sus ojos, porque esa es la puerta a su corazón, el lugar donde el amor reside y muy pocos hombres tienen el don de llegar hasta allí, hasta las profundidades del océano de sus sentimientos.