"La espiritualidad y los valores están perdiendo terreno en un mundo tecnológico en constante evolución, donde todos los días nos presenta algo nuevo en el mercado, y por medio de la publicidad y la mercadotecnia, van creando en el subconsciente de la gente deseos y necesidades que no existen. Si alguna actividad, te está quitando tu tranquilidad, o te aleja de tu familia, es mejor que la dejes”.

Honestidad, responsabilidad, servicio, paciencia, amistad, respeto, gratitud, generosidad, desprendimiento, alegría, autoestima, familia, amor.
Estos son algunos de los valores que como sociedad, estamos dejando un lado.

A una persona a quien aprecio mucho le he escuchado decir lo siguiente: “Si alguna actividad, te está quitando tu tranquilidad, o te aleja de tu familia, es mejor que la dejes”. La espiritualidad y los valores están perdiendo terreno en un mundo tecnológico en constante evolución, donde todos los días nos presenta algo nuevo en el mercado, y por medio de la publicidad y la mercadotecnia, van creando en el subconsciente de la gente deseos y necesidades que no existen. Es increíble ver, hasta en los hogares más humildes, la presencia de un procesador de alimentos con tantos accesorios que no hay lugar donde se pueda guardar, tres o cuatro televisiones, el Wifi, el XBOX, el de Sony y no sé cuantos juegos de bolsillo, DVD, Blue Ray, los gimnasios caseros, que generalmente sirven para colgar todo lo que ya no cabe en el closet y aún así aseguramos “no tengo nada que ponerme”.

Quién no ha tenido que lidiar con el hijo que juega futbol, y quiere los chuts que usa fulano de tal y cuestan el salario de una semana de esfuerzo y dedicación, porque son los mejores y se le cambian los tachones, por supuesto que los tachones intercambiables se pierden en un mes, y como el niño está creciendo, a los cuatro meses ya no le quedan los ‘chuts’. Hubo momentos en mi vida, que me sentí mal por no comprarle a mi hijo lo que quería, incluso llegue a comprar productos que comprometían la tranquilidad económica familiar, por darles un valor que no tienen, a los bienes materiales. ¿Porque en lugar de matarnos para pagar unas colegiaturas de locura en las escuelas privadas, no nos unimos para exigir escuelas públicas de primer nivel?.

Sacrificamos el tiempo que deberíamos dedicar a la familia con la escusa de trabajar más tiempo para darle mejor calidad de vida a los hijos, pensamos erróneamente que a mayor ingreso, mayor felicidad y mayor tranquilidad, lo único que conseguimos es sentirnos mal con notros mismos, por lo tanto, tratamos de compensar la falta de tiempo hacia los hijos, con bienes materiales. Sé que en principio, la intensión de dar lo mejor a la familia, es real, así como la idea de que la esposa trabaje, pero en poco tiempo caemos en el consumismo y en el compre ahora y pague después, nos alejamos, cada vez es más difícil coincidir y el “cansancio” impide nuestra comunicación.

Es tiempo de volver a lo esencial, cada uno de nosotros valemos por lo que somos, por lo que compartimos, el poseer un bien no me hace ser mejor, el trabajar día y noche me hace esclavo de mi avaricia, puedo tener grandes riquezas, pero si no comparto lo que soy con mis semejantes, siempre estaré vacío. Honestidad, responsabilidad, servicio, paciencia, amistad, respeto, gratitud, generosidad, desprendimiento, alegría, perdón, autoestima, familia, amor, son valores humanos que deben de regir nuestro comportamiento…
Ricardo Segura Montaña El mismo de la otra vez