"Necesitamos ser una sociedad incluyente, con lo descompuesto que está nuestros país en lugar de marginarnos, acérquense, los invito a que por sus propios ojos vean qué es la comunidad La Luz del Mundo".

Cuando perdemos la objetividad, divagamos en un mar de ignorancia, lo que nos desnuda y expone lo que en verdad somos. Federico la semana pasada (primeros días del mes de agosto) en su columna «El Bronco y su peligrosa farsa religiosa», arremete contra un grupo religioso, el punto era, «El Bronco» aprovecha la plataforma que le da el tema y desata su pluma contra esta minoría religiosa. Arreola tiene el derecho de creer o no en lo que él quiera, de hecho al principio de su columna hace una cita muy acertada, pero también tiene la obligación de que todo lo que suscribe lo sustente. Un columnista como él, con su prestigio (quizás no esté entre los mejores de México, pero si está por encima de la media, en mi humilde punto de vista).

En una estrategia muy cómoda para él, cita a dos de sus compañeros, lo cual no lo exime de sustentar lo que él dice. Le pido de la manera más respetuosa, una por ser miembro de dicha organización religiosa, (aunque les pese), dos, como lector de su columna. a) Que argumente por qué somos secta, b) Que explique por qué somos fundamentalistas y c) Que de los datos de los apoyos o los planes de apoyo del “Bronco” a dicha organización religiosa. Un lector promedio puede identificar la carga de intolerancia, al llamarnos de forma peyorativa «secta», «locura religiosa», «Ningún gobernante que se respete puede comprometerse con los líderes de La Luz del mundo. «Arreola, de forma «inteligente» (evadir su responsabilidad) cita a dos de sus compañeros.

1) Carlos Puig, quien en opinión propia y con cero criterio periodístico (raro en él, porque es un columnista reconocido), nos llama secta. Si lo lee, deje le informo que somos una minoría y hay aproximadamente 99% de los mexicanos que no comparten nuestra fe, pero en un país democrático se respetan, lo invito a que revise las diferencias entre secta y religión. No le pido que crea en lo mismo que yo, solo que respete en lo que creo. 2) Roberta Garza, es la primera vez que la leo: a) Nos dice fundamentalistas, y trae a su escrito una serie de calumnias o de hechos que nunca se comprobaron, b) Desconoce totalmente a la comunidad, como prueba, ni siquiera sabe dónde está ubicada, dice «asentada cerca de Guadalajara» c) Pretende citar a la revista Proceso, descontextualiza los enunciados, y tergiversa el mensaje. Un columnista que ni siquiera puede hacer bien sus citas y desconoce el tema no puede ser un referente. Señor Arreola, le haré una par de anotaciones para que usted reflexione, en primer lugar la señora Garza dice que nos controlan en todo en la comunidad religiosa, a principios de los noventa una persona reconocida en Guadalajara hizo un estudio sobre nosotros (René de la Torre) con una serie de imprecisiones, (hasta donde sé, ella pocas veces visitó la comunidad y su estudio de campo dejó mucho que desear) la misma señora, a lo largo de estos años, ha suavizado su discurso sobre nosotros; conforme nos ha ido conociendo se ha dado cuenta que muchas de las cosas que escribió en esa época no son ciertas. Si la investigadora, hubiera tenido pruebas de violaciones a los derechos humanos, créanme que los hubiera demostrado. Se imagina el golpe mediático que hubiese sido el demostrar que en La luz del Mundo hay prácticas medievales. Ningún periodista y mucho menos ningún investigador hubiesen dejado pasar esa nota.

Dicha persona es muy influyente dentro de la sociedad tapatía, solo basta saber quién es su pareja y quién su cuñado. Con el crecimiento que hemos tenido, ya todo México se hubiese dado cuenta de lo que sucede, dese una vuelta por los centros educativos de la Universidad de Guadalajara y ver a mujeres en faldas largas, con libertades, y sin que nadie las ande vigilando. Nos estamos incorporando a la vida productiva, académica y artística de la sociedad mexicana. Me extraña que ustedes con todo su bagaje cultural, sigan en ese juego de los rumores, teléfonos descompuestos y al final solo los exponen como unos intolerantes o en su defecto, ignorantes.

Señores (a), son columnistas reconocidos en México, de lo más rescatable de la prensa mexicana, por favor no caigan en la tentación de hablar solo por hablar. Necesitamos ser una sociedad incluyente, con lo descompuesto que está nuestro país, en lugar de marginarnos, acérquense, los invito a que por sus propios ojos vean qué es la comunidad La Luz del Mundo. Si en verdad somos una sociedad medieval, vengan, libérenos, sean los héroes de más de un millón de mexicanos y de otros tantos alrededor del mundo. México necesita periodistas que expongan la verdad. No se queden sentados frente a su laptop tomando café y filosofando. Los invito a Hermosa Provincia, para que vean que no somos un grupo medieval, y también a que no pierdan su objetividad.