"Gozaba tanto en esta ciudad, que aún sin tener previsto asistir a algún evento, simplemente era de mi agrado caminar por sus calles, descansar en alguna banca de aquella placita donde estaba la Presidencia Municipal y El Correo"

Por eso, al llegar a Torreón ya sin mi compañero de deportes, porque había emigrado antes que yo a la ciudad de México, D. F., seguí entrenando por mi cuenta y lo hacía por la parte externa del Estadio “Revolución”, ahí me preparaba y logré participar en otras carreras pedestres que organizaba la Asociación Atlética de La Laguna por las calles de la ciudad, donde recuerdo que nos arrojaban cubetas con agua, que en lo personal me afectaban en la velocidad para seguir corriendo, sólo obtuve diplomas de participación, no así en una competencia llevada a cabo en el Instituto Francés de La Laguna, donde me hice acreedor a un tercer lugar en la competencia de 5,000 metros planos.

Era todo algarabía cuando salíamos temprano de clases en el turno matutino, caminábamos en grupo desde la P. V. C. hacia el centro de la ciudad, recuerdo una ocasión que el grupo de 5 o 6 estudiantes, veníamos cantando aquella canción éxito de César Costa “Besos por Teléfono”, a la altura de la Alameda “Zaragoza”, donde hacíamos escala para disfrutar de los sabrosos helados, en un estanquillo ubicado en una esquina, en el que casualmente se escuchaba la canción de moda de Roberto Cantoral “Mesa para Uno”, en la voz de Marco Antonio Vázquez, a quien la radio de la Comarca Lagunera lo bautizó como “El Romántico de la Provincia”, aún teniendo conocimiento que este intérprete nació en la Colonia “Anáhuac” del Distrito Federal”, que dicho sea de paso, Marco Antonio Vázquez, autor e intérprete de grandes éxitos, se inició cantando en las fiestas sabatinas en la Capital de la República, donde grabó el que sería su éxito inmortal “Te vi llorando”, así llegó a la fama, yo escuché a un locutor de la estación de “Radio Mil” diciendo que se trataba de un jovencito que se había puesto el nombre de Marco Antonio (por Marco Antonio Muñiz”) y el apellido Vázquez (por Alberto Vázquez), lo cual no fue cierto, ya que triunfó por sus composiciones y su magnífica voz, tanto que era costumbre que amenizara aquellas veladas decembrinas de navidad y año nuevo, en aquel legendario Restaurant “Los Arcos”, lugar al que no podía faltar la sociedad lagunera.

Y qué decir de las frescas tardes que disfrutaba cuando no tenía clases y era obligado pasar un buen rato en la Plaza de Armas, con un una bebida de agua celis o agua de raíz, o asistir a una función de cine en el inolvidable “Cine Nazas”; recuerdo aquellas películas de Raphael “El Divo de Linares”, cuando iniciaba cantando “Yo soy aquél” y terminaba con “Cuando tu no estás”, ante la algarabía de las chicas de esta ciudad que siempre se han distinguido por su belleza y simpatía, para luego salir a “Morelear”, es decir, caminar por la inolvidable avenida “Morelos”, conocida también como el “Paseo de Las Palmas”, sin olvidar también al cine “Princesa” ubicado en una esquina de la Plaza de Armas”, donde disfruté de algunas cintas como “Lawrence de Arabia”, “Quien teme a Virginia Wolf”, “Los Cañones de Navarone” y muchas más, el cine “Modelo” conocido por la exhibición de películas para adultos en esos tiempos y de otra categoría el “Cine Martínez”, al que visitábamos los domingos en funciones populares.

Gozaba tanto en esta ciudad, que aún sin tener previsto asistir a algún evento, simplemente era de mi agrado caminar por sus calles, descansar en alguna banca de aquella placita donde estaba la Presidencia Municipal y El Correo, presenciar en el mes de diciembre aquellas largas peregrinaciones en honor a la Virgen de Guadalupe, admirando el fervor de sus contingentes y las bellísimas ofrendas de flores, caminar por esas calles donde se ubicaban tiendas famosas como “Fábricas Unidas”, “Rigo de Torreón” y “La Popular”, sin dejar de mencionar que el material escolar lo podía conseguir en la “Papelería El Modelo” y mis artículos personales en aquellos “Mercados Populares”, que de alguna manera fueron el antecedente de los actuales centros comerciales.

Guardo también gratos recuerdos de “La Feria del Algodón”, en la Alameda Zaragoza, aquella donde también tenían lugar “Las Mañanitas de Abril”; en la feria una de sus atracciones era acercarse y admirar a “La Chica de la Jaula”, así llamaban a aquellas mujeres bonitas que precisamente hacían su número de baile en una jaula, luego hacer el recorrido por todos los establecimientos y particularmente donde se presentaban cantantes famosos, así fue que como me tocó escuchar a intérpretes rancheros de esa época, de la talla de Chucho Del Muro o Jorge Valente, quien con su voz bravía deleitaba a los asistentes y a quien el público no lo recibió del todo bien, porque gritaban que pretendía usurpar el lugar que había dejado el recientemente fallecido Javier Solís.

Sin olvidar también, los tradicionales bailes en “El Jardín de los Cipreses”, sobre todo cuando amenizaban “La Orquesta de La Provincia” de Beto Díaz, de Fresnillo, Zacatecas, en un gran mano a mano musical, con la inolvidable “Comparsa Universitaria de la Laguna”, la cual era dirigida por el popular arreglista y trompetista Paco Sánchez, de mi tierra Juan Aldama, Zacatecas, cómo olvidar a “El Jardín de los Cipreses”, cuando en ese hermoso lugar se llevó a cabo la fiesta de graduación de los jóvenes alumnos egresados de la Preparatoria Venustiano Carranza. Hablando de la juventud, también en ese tiempo estaba de moda la popular orquesta juvenil de “Beto Perales” y dicho sea de paso, “La Policía Juvenil de Torreón”, que en su labor de vigilancia, sus jóvenes y atléticos policías recorrían uniformados las calles de la ciudad en parejas, para seguridad de la ciudadanía.

Quiero disculparme por el hecho de escribir reiteradamente sobre mi provincia zacatecana, cuando quizá por la importancia de las publicaciones de este importante medio de comunicación, sólo debiera referirme a la Comarca Lagunera, pero mi justificación obedece a la estrecha relación que guardan Coahuila y Zacatecas como entidades vecinas, pues nos ligan muchos aspectos como el comercio, ya que tradicionalmente nos trasladamos a Torreón con este propósito, además de que la distancia es menor de mi población Juan Aldama, Zac., hacia la Capital de mi Estado, sin dejar de mencionar que como todos sabemos, Zacatecas siempre fue reconocida desde sus orígenes por importantes historiadores, como “La Civilizadora del Norte”, en razón de que de este lugar salió su gente a colonizar otras Entidades, por eso es gratificante leer las esquelas que se publican en el prestigiado diario “El Siglo de Torreón”, cuando mencionan respecto a los difuntos, que eran originarios de alguna población perteneciente al Estado de Zacatecas, que por cierto, el pasado 23 de junio celebró fastuosamente el “Centenario de la Toma de Zacatecas”, una página más de nuestra gloriosa “Revolución Mexicana”.

Gracias por su atención amigos lectores, a esta Remembranza como “EX – PEVECIANO” de la inolvidable Preparatoria Venustiano Carranza de la benemérita Universidad de Coahuila.