Los agravios se están combinando en el único espacio posible: la profunda desconfianza que los mexicanos tienen contra el gobierno, sus instituciones, y la sensación de que los culpables están ahí, no hacen nada y “ensucian más.”

“Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres” Heinrich Heine

A los recientes hechos al norte de Guerrero, se sumó la masacre de Iguala en 1962; otra en Atoyac en el 67; la de Aguas Blancas, en el 95. Además, la “guerra sucia” en el sexenio de Luis Echeverría.
Lo que vemos en las calles del país, se debe a un descontento de los jóvenes, articulado en una red “sumamente necesaria”, porque ellos son los que van a recibir un país “bañado en sangre y pólvora.”

Esta red, no sólo nacional sino internacional, puede forjar un nuevo discurso, puede inventar, diseñar, un nuevo país, pero que pasa necesariamente por el combate a la injusticia social.
Juan Villoro nos recuerda que Genaro Vázquez y Lucio Cabañas se dieron cuenta que sus alumnos no podían vivir, porque estaban desnutridos y enfermos, por eso decidieron primero cambiar el país, “es una lección de maestros” y como hombre de izquierda lamenta la “actitud vergonzosa” del PRD quien optó por seguir hasta el último momento apoyando al gobernador Ángel Aguirre en su cargo.

Así pues, compañeros lectores de ¡EDÚKT!: Ayotzinapa se conecta con otros agravios. Los agravios se están combinando en el único espacio posible: la profunda desconfianza que los mexicanos tienen contra el gobierno, sus instituciones, y la sensación de que los culpables están ahí, no hacen nada y “ensucian más.”
“Lo de Ayotzinapa era el clavo que iba al ataúd”, asegura Paco Ignacio Taibo II, además de la situación de pobreza en la que viven los normalistas y de la voluntad del Gobierno Federal de EPN por destruir todas las Normales Rurales en México.

Quizá las palabras del escritor Paco Ignacio Taibo II sirvan para ilustrar el encabronamiento y la rabia por nuestros malos gobernantes que reprimen, que imponen y que deciden por nosotros, así lo decía Paco en un mitin con AMLO y con miles de jóvenes, recordando a los estudiantes caídos en Tlatelolco 68:
“¿No sienten, como reuniendo las emociones de todos los que estamos aquí –en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco- hoy una sola emoción que está flotando en el aire? ¿Una emoción que nos calienta el alma a todos? Son los fantasmas compañeros, son los fantasmas de la generación del 68, son los fantasmas de los que combatieron por abrir las puertas para un México diferente y nuevo. Y están aquí, hoy están aquí con nosotros. Ustedes eran una generación gobernada, el sistema había decidido que ustedes eran un montón de parásitos condenados a tener estudios a medias, trabajos a medias y el mejor destino: empujar un pinche carrito de supermercado, el consumo chafa, el estar pegados a una televisión que habla y a la que no le podemos contestar (fuera Televisa, fuera Televisa, fuera Televisa) y de repente el malefició que había condenado a una generación a sufrir gobiernos de criminales, de corruptos e ineptos y vende patria, ¡el maleficio se rompió compañeros, lo rompimos!, y de repente cientos de miles de estudiantes se han sumado a un movimiento para hacer de este país un país de verdad. ¡Ya nos toca! ¡Ya tenemos derecho! Hemos ganado el derecho a la libertad y lo vamos a tener muy pronto compañeros.

Convocados por los fantasmas de la Historia, por los del Movimiento del 68, los estudiantes magonistas que salieron a retar a la dictadura porfiriana, por las cabalgatas de Pancho Villa y Emiliano Zapata entrando a tomar esta ciudad y destruyeron al porfirismo y a la dictadura de Huerta, ¡estamos con ellos tomados de la mano!, ¡estamos reunidos! Este país se está construyendo para no suprimir el derecho a la gran libertad, y lo vamos a lograr, con Andrés Manuel por delante, nosotros y todos los cientos de miles, millones de mexicanos, vamos a cambiar este país; y va a ser la gran fiesta de lo colectivo, compañeros, se acabaron las fiestas individuales, la soledad, se acabó la soledad compañeros. Vamos a estar tomados de la mano por la libertad del siglo XXI”.

Por los que ante las injusticias no se les otorgó voz: por Ayotzinapa, por San Fernando, por Atenco, por Acteal, por Ciudad Juárez, por Aguas Blancas, por Carmen Aristegui y su equipo, por Oaxaca, por Tlatelolco 68.
¡Escuchen nuestras voces!
Así habla el Normalismo: “Mientras exista la pobreza en México las Normales Rurales tendrán razón de ser.”
Así grita la Normal Rural de Ayotzinapa: “Nos podrán faltar recursos: pero nunca nos faltará la razón.”
Así se escucha a la garganta combativa del magisterio en Oaxaca: “Maestro luchando también está educando.”
Así gritamos todos los mexicanos críticos que no votamos por EPN: ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!
Así estremece a generaciones del ayer y del hoy la consigna que ha promovido cambios en el mundo: ¡El pueblo unido jamás será vencido!
Así, entre todos, podemos cambiar la Historia de nuestro país, por favor: ¡Despierta!

*Profesor Normalista