La SEP con un gran aparato burocrático en crecimiento, le empieza a dar mayor importancia a la reglamentación (normativa educativa), a los funcionarios cupulares e intermedios hasta llegar a los directivos de escuelas; deja de lado a los verdaderos operadores del acto educativo (los maestros)

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Es una pregunta muy complicada, compleja, en primer lugar para entender, comprender, lo que es el Sistema Educativo Mexicano (SEM); segundo, qué es y cómo es el proceso formador de la educación: cuáles son sus fines, contenidos, métodos, personal docente quien opera dicho proceso; tercero, cuál es la visión y misión percibida por la clase gobernante, el magisterio, las fuerzas abiertas y encubiertas que pretenden encauzarlo, de acuerdo a sus ideas articuladas desde su respectiva posición para dominar la hegemonía del sistema educativo. ¿Las proposiciones educativas responden a la formación de un ciudadano que realmente sea acorde a la demanda que la sociedad mexicana requiere, en el desarrollo de su economía en función de las necesidades regionales del país, o, a las necesidades que la industria, mercado global, exige para que México esté al nivel de las sociedades adelantadas?

Para destruir lo que está hecho (que no convence), y establecer uno nuevo, se necesita inexorablemente una revolución (por comodidad, la mayoría no estaría de acuerdo) para transformarlo; para modificarlo se requiere en forma tácita reformas, en la que México es práctico. En el primero, la propuesta es radical, pues abarcaría los demás rubros integrantes de un nuevo modelo de país, en lo económico, social, político y cultural con un enfoque sustentable. En el segundo, la reforma para que realmente sea integral, se requiere de la participación auténtica y democrática de todos los órganos sociales componentes de la sociedad civil. Reforma manipulada, distorsionada y sesgada conforme a los intereses de la fuerza que lo quiere imponer, es un fiasco de reforma; una reforma que no lleva ningún sentido, sería como el náufrago en un océano embravecido.

Rememorando el primer cambio profundo de la educación, con la creación de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en septiembre de 1921, Vasconcelos buscaba el surgimiento de la nacionalidad sobre bases culturales, alfabetizar a la gran mayoría de los mexicanos que sobrevivían en condiciones precarias y analfabetas (indígenas y campesinos), homogeneizarlos en la identidad cultural mexicana. Había necesidades muy profundas de unificar lingüísticamente al país, más que una especialización se requería una educación general en la que se retomaba el pasado precolombino e incorporarlo a lo actual y al porvenir. De fijar el rumbo de la nación hacia la construcción de algo particular distinto a los demás pueblos del mundo. Se tenía un conocimiento real en que se debatía el pueblo de México, después de haber pasado una revolución que sustentaba las bases por las que debía transitar la sociedad mexicana.

La segunda reforma profunda del SEM, la encauzó Narciso Bassols y Enrique Erro. Quienes conocedores de la difícil situación económica del país, y el reto de impulsar la primera etapa del modelo sustitución de importaciones; y con un gran peso asimétrico con los dueños de la industria de la transformación, minería, petróleo y agricultura de exportación, cuya propiedad estaba en manos de capitalistas, así como de los técnicos y mano de obra calificada dependiente del extranjero, se requería impulsar la educación técnica (con un fin utilitarista social), preparar cuadros técnicos profesionales, capaces de manejar y operar inteligentemente los recursos de la nación, que se relacionen con los problemas más grandes de la economía mexicana.

Estas dos magnas reformas la idearon y condujeron grandes pensadores, conocedores de las condiciones reales de la nación mexicana, era obvio que los gobernantes (Obregón y Cárdenas), estaban en consonancia con el ritmo de vida que prevalecía en el país, había que sustentar la transformación con bases sólidas, que generaran cambios esenciales para impulsar realmente el desarrollo nacional. Con los cuadros técnicos y profesionales, se empezaría echar la industria, el petróleo, la agricultura y los servicios que requería la nación. El politécnico es la obra más importante en la educación técnica superior, así como las escuelas de agricultura: Chapingo, Narro y Hermanos Escobar, igualmente las escuelas regionales campesinas, enfocados estos centros educativos, a la aplicación de nuevos métodos y técnicas para elevar la productividad de todos los sectores económicos, con miras a iniciar un rumbo bien definido, con un SEM competente, operado por mexicanos comprometidos socialmente con la nación mexicana.

En estas dos reformas se refleja una interpretación única, la de impulsar la mexicanidad y el recursos sean explotados por los mexicanos, que la renta sea en beneficio de la sociedad mexicana, elevando la productividad, movilidad social con mejores empleos, dar mayor cobertura educativa que impulse la economía. México es dueño de una gran biodiversidad, y ésta, debe ser explorada y explotada por los mexicanos. La inteligencia desarrollada por esta educación, será para aplicarse en la administración del Estado con ética que perciba y visualice las necesidades de la población, enfocada a solucionarlas a través de políticas públicas, orientadas a favorecer con los programas económicos y sociales, hacia la productividad de las actividades económicas de cada uno de los sectores establecidos, en primer lugar, para el desarrollo comunitario y de allí elevarlo al desarrollo nacional.

La SEP con un gran aparato burocrático en crecimiento, le empieza a dar mayor importancia a la reglamentación (normativa educativa), a los funcionarios cupulares e intermedios hasta llegar a los directivos de escuelas; deja de lado a los verdaderos operadores del acto educativo (los maestros); al proceso de formación y sobre todo al alumnado, quienes son los agentes a transformar al penetrar en otra realidad, serán en el futuro un factor importante en el desarrollo social y económico del país. Maestro, proceso y alumno quedan en segundo término; se dispersan los medios y se pierde los objetivos finales de la educación. En las dos reformas antes mencionadas se tenía bien posicionada la situación del país, y hacia dónde se debía orientar el proceso educativo: avanzar en el conocimiento tecnológico para un desarrollo económico y social de la nación.

Había que impulsar la era tecnológica en el nivel superior para desarrollar la industria; dejar de importar medios de producción y técnicos extranjeros. Los planes y programas de estudio se enfocaban al conocimiento tecnológico y social de la realidad mexicana: las escuelas rurales a desarrollar nuevas técnicas para la siembra del frijol, maíz, calabaza, coliflor y frutales; las escuelas urbanas, enseñanza de oficios como el torno, carpintería, máquinas herramientas, historia, civismo, geografía, se combinaba con contenidos de la cultura universal, para conformar una ciudadanía consciente de su identidad, respeto a las personas, comunidad y naturaleza. La formación de maestros de las dos reformas anteriores dieron sus frutos, pues se dedicaron a impulsar el desarrollo comunitario, a través de la gestión para lograr servicios a la comunidad, impulsó la movilidad de la población escolar a los niveles educativos superiores, y proporcionó el factor que mueve a la economía a través de la educación.

Pero ¿qué sucede con el paso del tiempo? Las fuerzas fácticas nacionales empiezan a ser impactadas por los nuevos modelos económicos internacionales, cuya tendencia lleva el sello del empuje del capitalismo; el mercado internacional requiere abrirse paso para acomodar su producción en los países que todavía manejan una economía cerrada, a través de aplicación de aranceles a la importación, y proteger su mercado interno. Los países desarrollados dueños de las patentes innovadoras comienzan a influir en los gobiernos de los países subdesarrollados, a través de su política internacional: nuevos criterios y mecanismos en el manejo de la deuda externa, impactos crecientes en la inversión extranjera, inyección de la ciencia y tecnología en todos los rubros, introducción de un nuevo modelo económico que impulse el desarrollo nacional, cambios en el currículum educativo que modernice las costumbres y tradiciones del ser mexicano.

La entrada al Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT) en la década de los ochenta, requería de nuevas técnicas y estrategias en el modelo económico a instalarse en la economía mexicana. México para insertarse en la dinámica mundial de la tecnología y del mercado global, debía orientar los fines educativos a las necesidades globales que los países adelantados imponían, con su nuevo sistema de producción mundial; el factor importante será el conocimiento, el talento productivo y la capacidad de organizarlo adecuadamente, con eficiencia y eficacia hacia una competitividad y productividad en las empresas, se inicia la era de los negocios con la formación de personas emprendedoras, que exploten eficientemente los recursos naturales y a la mano de obra barata, con el fin de crecer materialmente, sólo de esa manera se saldrá del subdesarrollo.

A partir de aquí se empiezan a perder los valores, se le da preeminencia al éxito material, la ética pasa a segundo o tercer término, percibimos a nuestro prójimo como un objeto más, un insumo al que se debe explotar, como un recurso a aprovechar. Con la inminente y tácita entrada próxima al Tratado de Libre Comercio con Norteamérica (TLCAN), se acelera cambios en el SEM, que como ya mencioné se vuelve un aparato obsoleto, con la burocratización en todos los niveles: subsecretarías y una infinidad de direcciones y subdirecciones que al final de cuentas se convierte en un berenjenal de directrices, numerosos bachilleratos, con duplicidad de perfiles y contradictorios a la vez, licenciaturas abarrotadas por alumnos que le huyen a las disciplinas físico matemáticas. No hay planeación educativa, por lo mismo no hay orientación ni sentido a los fines sociales de la educación. Es un caldo de cultivo para preparar la siguiente gran reforma, la cual ya tendrá su horizonte por donde debe encaminarse la educación. Nos vemos en el próximo artículo.