"Es aun visto en nuestros tiempos, el rechazo y discriminación de algunos hacia las personas con preferencias distintas. Lo que otros alegan es que, todos somos seres humanos y esto no tiene nada que ver con cuestión de preferencias, gustos y roles"

El desarrollo de la homosexualidad masculina se evidencia desde la infancia a través de manifestaciones y comportamientos. La comparación infantil en ambos tipos de niños llevada a cabo por los propios padres, ha permitido caracterizar al niño afeminado como el niño que presenta ciertos rasgos de comportamiento:

1.Especial sensibilidad ante la percepción de la belleza física por parte de los adultos, que suelen comportarse ante el niño como si se tratara de una niña.
2. Animación y estímulo por parte de la familia, durante la etapa preescolar, hacia la manifestación de conductas específicamente femeninas (o de desánimo y desaliento ante los comportamientos opuestos en esa misma etapa).
3. Ser vestidos o tratados como una niña durante la etapa preescolar por uno de los padres o por cualquiera otra de las personas que, por ser consideradas como modelos, son claves para la propia identidad sexual.
4. Ausencia de un hermano varón mayor, de manera que investido de atributos masculinos y rasgos positivos, pueda servir de modelo con el que el niño se identifica durante los primeros años de su vida; y/o presencia simultánea de actitudes de rechazo por parte del padre.

Existe una gran diferencia entre descubrir la homosexualidad y aceptarla. Algunos hombres y mujeres homosexuales no tienen el menor problema en este sentido, pero son muchos los que luchan contra la idea y soportan la incertidumbre de las consecuencias de ser homosexual en una sociedad heterosexual. Cabría preguntar entonces: ¿Por qué no se acepta la homosexualidad?.

Buena parte de esa explicación se encuentra en el problema de las representaciones sociales asociadas desde nuestra cultura, al problema de los roles de género y su desempeño, y en la normalización de muchos eventos de la vida cotidiana como parte del inconsciente colectivo, las representaciones sociales relativas a la sexualidad, y la homosexualidad en específico, son bastante estándares en los diversos grupos de nuestra sociedad, y en ella misma de forma general. Tienen una parte originada en la transmisión social, pero la experiencia directa del sujeto las transforma y codifica en una imagen de características estructuradas y muy influidas por las percepciones y actitudes de la persona que la vivencia.

La niña mari macho ha sido definida como la niña que es considerada o llamada así por sus padres, teniendo algunos de estos comportamientos y manifestaciones:
1. Haber expresado en más de una ocasión su deseo de ser niño.
2. Mostrar preferencia por vestir prendas tradicionalmente consideradas como masculinas
3. Mostrar una clara preferencia por ciertos roles masculinos, especialmente por aquellos de tipo deportivo, que exigen un gran vigor físico y un importante compromiso.

Lo arriba escrito no quiere decir que los heterosexuales no hayan pasado por esos comportamientos, solo es para ver cómo influye el rol familiar y social en las personas homosexuales.

Es aun visto en nuestros tiempos, el rechazo y discriminación de algunos hacia las personas con preferencias distintas. Lo que otros alegan es que, todos somos seres humanos y esto no tiene nada que ver con cuestión de preferencias, gustos y roles. Si no de respeto aceptación y amor hacia el prójimo.

El sorprendente descubrimiento por Freud de los conflictos preedipicos de la niña en su afán de lograr la identificación sexual; Mucho antes de llegar a la fase edipica, debe adaptarse a una
relación de amor y odio con su madre, y lograr la identificación con ella como ser individual y
separado.

A su vez la madre debe reconocer a su hija como un rival con metas y deseo femeninos, y acepte el amor de ella hacia el padre. Esto, claro debe abarcar también la actitud del padre hacia la pequeña, y depende del grado en que él quiera darle su fuerza y su amor, ayudándola así a separarse un poco de la madre.

Si los padres padecen conflictos inconscientes que interfieren con las tentativas de la hija de adaptarse a su deseo narcisistas y eróticos, así como con su necesidad de hacer frente a las
realidades sexuales y aceptar su propia identidad sexual, se corre el riesgo de que reciba mensajes confusos.

En las mujeres homosexuales el deseo consciente de ser objeto del deseo erótico de la otra mujer y de tomar posesión sexual de ella no solo enmarcara su anhelo de ” ser un hombre “, como dice
Freud, sino también su deseo agresivo de obtener el tesoro escondido de la mujer:
El derecho al hombre, a su pene y al hijo que él le brindará. Varias mujeres homosexuales presentan notables similitudes en su estructura hípica y en sus antecedentes edipico. No es menos llamativa la fragilidad de su sentimiento de identidad, que se manifestaban en períodos de despersonalización, estados corporales anómalos, etc. Especialmente si siente que pasan sobre la relación con su pareja una amenaza externa o interna sexuales con el sexo opuesto.

Los jóvenes homosexuales explican que la falta de ejemplos y el hecho de ser totalmente invisible hace que sea difícil mostrarse abiertamente cuando uno es joven. Los muchachos gay sólo cuentan con “viejos verdes” o “locas afeminadas” con quienes compararse, y en ninguna de esas imágenes se pueden reconocer a sí mismos.

Las lesbianas jóvenes experimentan un silencio total, las lesbianas o “tortilleras” prácticamente no existen. Cuando en la escuela se empieza a hablar de sentimientos, en las clases de educación sexual, los jóvenes homosexuales se tornan aún más invisibles porque en la mayoría de los casos la enseñanza se orienta únicamente hacia los sentimientos y la sexualidad de los jóvenes heterosexuales.