"¡Imagínense, toda una legión de buenos amigos de Dios! Se el cambio que quieras ver en el mundo, porque es mejor permitir que nuestras vidas hablen de nosotros a que lo hagan las palabras. Ayuda al necesitado, porque el que retiene algo que no necesita es igual a un ladrón"

(Discurso del baúl de mis recuerdos juveniles)

Un potentado industrial salió de su casa en su majestuoso automóvil, se perfiló por la gran avenida, sumido en sus pendientes del día, la luz roja del semáforo lo detuvo; ¡de repente! ¡Una niña, con sus ropas raídas, con todo su cuerpo sucio y el hambre dibujada en su esquelético cuerpo! Se acercó al lujoso automóvil intentando limpiar el vidrio con un trapo. Cuando el industrial la vio, muy sorprendido expresó: “¡Qué has hecho Dios mío, qué has hecho para remediar estos males! La luz verde encendió y arrancó velozmente. De pronto, del asiento de atrás se escuchó una gran voz diciéndole: ¡Te he hecho a ti, te he hecho a ti!

Estimados maestros Compañeros estudiantes. Amigos todos.

Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Amigos, no hay caminos para la paz, la paz es el camino, y en verdad les digo que no deben perder la fe en la humanidad que es como un océano, ella no se mancha porque algunas de sus gotas estén sucias. Por eso, la voz de mi amigo dijo: ¡Te he hecho a ti!
Nosotros somos la respuesta a la más grande prueba de amor que ha existido. Amor, es una palabra cuya raíz deriva en amable, amistad, amigo, y ¿quién es nuestro mejor amigo? Miren al espacio; lo verán caminando sobre las nubes, extendiendo sus brazos en el relámpago y descendiendo en la lluvia. Lo verán sonriendo en las flores y después alzando y agitando sus manos en los árboles, más vale que se miren a ustedes mismos y entonces lo verán a Él jugando, estudiando y haciendo el bien, porque sus vidas diarias, son su templo y su religión. Ustedes son la vida, son la belleza en la eternidad contemplándose a ella misma en un espejo. Dijo el poeta Tagore, “los niños son las flores de la vida”, y ¡entonces! ¿Dónde están los buenos jardineros? Por eso mi amigo, raudo y veloz contestó ante los quejidos inmisericordes: ¡TE HE HECHO A TI… TE HE
HECHO A TI!

Mi amigo, cabalga en las alturas sembrando semillas de sabiduría que nos llegan por boca de los poetas, de los filósofos, de los grandes pensadores, de los místicos, para el sustento de nuestra conciencia, para el alimento del alma, y en el seno de todos éstos el espíritu mora en un rítmico silencio. Amigos todos, yo los invito, los exhorto, a que abran el umbral del amor a sus semejantes y estarán acercándose a Dios, a su dulce compañía, y aun más les digo, un cobarde es incapaz de mostrar amor; hacerlo esta reservado a los valientes porque nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible, dijo, Mahatma Gandhi.

Amigos que me escuchan, no podrás hacer y dar a los demás aquello que no eres capaz de hacer ni darte a ti mismo. La amistad con Dios, estriba en cuidar nuestro cuerpo, nuestro espíritu, porque fuimos hechos a imagen y semejanza, nosotros somos la casa del Señor, y el que es con otros es con Dios.

Amigos todos: Morir, crucificado en una cruz, para lavar los pecados del mundo, para perdonar a nosotros los pecadores y poder aspirar a la salvación, es el acto de amor más grande que ha existido. Esta es la amistad que se nos brinda, que nos impulsa a tener el deber de hacer limpieza de las relaciones que son ficticias, insanas y no nos dejan crecer como personas. Nos impulsa en la vida diaria a tener buenos sentimientos, control de nuestras emociones que dan color al paisaje y sirven para orientarnos en el mundo: nos indican si la ruta que hemos elegido es adaptativa o destructiva. Esta es la verdadera amistad.

¡Imagínense, toda una legión de buenos amigos de Dios! Se el cambio que quieras ver en el mundo, porque es mejor permitir que nuestras vidas hablen de nosotros a que lo hagan las palabras. Ayuda al necesitado, porque el que retiene algo que no necesita es igual a un ladrón.
Mi amistad con Dios, nuestra amistad con Dios, nos inspira a cuidar la tierra que es nuestra morada temporal, mantenerla limpia de toda contaminación para que fluya el aire de la vida.
Nuestra amistad con Dios, es propiciar una ecología emocional para que la vida de relación en la tierra sea de paz y de amor.

Nuestra amistad con Dios, es estudiar para mejorar el nivel de vida de todos, para contribuir con nuestros conocimientos, ya sea en la medicina o en las leyes, en la ciencia o en la economía, o en otra área del conocimiento, contribuir a la grandeza de la raza humana.
Nuestra amistad con Dios, no radica en culparlo de todas las desgracias que nos pasan, sino en entender que fuimos hechos para solucionar nuestros propios problemas y ayudar a remediar los males del mundo.
Esa es la voz de mi amigo: ¡Te he hecho a ti! ¡Te he hecho a ti! ¡Te he hecho a ti!