Un valor, es lo que permite que las cosas que hacemos sean buenas. Siempre está presente en la vida de todo ser humano, aún no haya sido aprendido en el seno familiar. Y para practicarlos debemos ser educados en los valores, por nuestros padres, ya que no es lo mismo, saber que existen, a practicarlos en nuestro diario vivir.
Todos sabemos que para estar en cordialidad y paz con las demás personas, las debemos respetar, y eso es un valor.

Existen. Valores espirituales. Morales o humanos..Personales. Familiares y Sociales
Los valores son universales, ya que se practican en todo el mundo, estos son: Honestidad, responsabilidad, respeto, solidaridad, fortaleza, caridad, templanza, tolerancia, perseverancia, austeridad, bondad, amor, amistad, verdad, lealtad, justicia, fidelidad, humildad, generosidad, modestia, responsabilidad, prudencia, libertad, igualdad, paz, sencillez, agradecimiento. Solo por mencionar algunos.

Qué o quién educa en valores?
Lo que digo, lo que hago, lo que no hago, lo que permito que los demás hagan, lo que permito que los demás digan,. Lo que no permito que los demás hagan o digan.
El ser humano tiene inteligencia, y elige comportarse de tal o cual forma, dándole un valor , jerarquizando y comprometiéndose con su elección. Convirtiéndose en acciones, las cuales lleva a cabo todos los días de su vida.
Se educa así mismo por su experiencia con la familia, la escuela, en la calle, por medios de comunicación.

La personas que tienen directa influencia en cómo se introyectan los valores, son, sus padres, sus maestros, sacerdote, educadores en la fe..
Una vez interiorizados, los valores se convierten en guías y pautas que marcan las directrices de una conducta coherente.
Se convierten en ideales e indicadores del camino a seguir. De este modo, nos permiten encontrar sentido a lo que hacemos.

A mi mis padres me enseñaron que el respeto era necesario y valioso, que al ver a las personas debo saludar, que no porque me guste algo, me lo debo llevar, que si a alguien se le tiro algo, lo recojo y se lo entrego, nadie me dijo lo que era la jerarquía, sin embargo, al ir en camión me levantaba y le cedía mi asiento a una persona mayor o mujeres con bebes cargando, que cuando llegaba visita a mi casa, debía irme de ahí o permanecer en silencio, nunca entrar en la charla de los adultos, de mi abuelita aprendí, que cuando iba a misa, no debía cruzar los pies ni las piernas, eso era falta de respeto a dios, que cuidar a los animalitos era amor, que al ver a una persona desamparada, debía ayudarlo con comida, ropa, o una moneda y también a cruzar la calle, ella me enseño a hacer los jarabes de la nieve que vendía, y con eso aprendí que el trabajo hace digna a la persona, sin importar la edad, en la iglesia donde me prepararon para hacer mi primera comunión aprendí desde niña que al hombre ajeno no se le debe ver con ojos coquetos, que mi cuerpo era y sigue siendo templo de dios el cual respetare siempre, que no debo juzgar solo por las apariencias, que todas las personas somos iguales, sin distinción de raza, clase social o económica, que debo hablarles de usted, así fueran mayores o menores que yo y más si no los conocía.
Cada persona que ha pasado por mi vida me ha dejado una enseñanza, y todo lo que aprendí de niña, lo he ido reafirmando en el caminar de mi vida.

El respeto debo darlo para que me sea devuelto. Ya sea a una persona, niño, animalito y a las cosas. Y así practicando cada valor en su medida, es como se lograra hacer de este mundo, un mundo digno y solidario, donde los padres respeten y amen a sus hijos, respetándose y amándose ellos mismos dando el ejemplo, y así mismo los hijos respeten y amen a sus padres, priorizando jerarquías.
Los valores pueden definirse como las cualidades que integran a la persona, sin estos valores se perdería su humanidad o gran parte de ella.

Para terminar un pequeño cuento.
Una vez, una madre enseñaba a su hija el valor de la caridad, al ir a misa en la puerta de la iglesia había señores que pedían una limosnita, ( así se le decía al dinero que se le daba a la persona como una caridad). La señora le daba unas monedas y le decía a su hija hay que ser buenas y dar al que necesite. Al llegar a su casa la señora le decía a su hija, debemos de dar siempre lo mejor, la señora practicaba sus valores.

Un da la hija creció y se fue de viaje, allá cumplió años y su madre le envió un sweater muy bonito y caro.
La muchacha caminando encuentra a una señora temblando de frio, y sin pensarlo se quita el sweater y se lo regala.
Al día siguiente su madre le llama por teléfono para saludarla, y esta le cuenta lo que hizo, la señora reacciono muy molesta, y enojada le reclamo, porque se lo regaló, si se lo había comprado para ella no para que lo regalara, además era un sweater muy caro, la señora quedó sorprendida cuando la muchacha le contestó, mama siempre me dijiste que diera lo mejor, y por eso lo di. Lo aprendí de ti.