“No lo elegimos para filosofó, ni para mecánico ni para tener buenos modales, es un excelente jugador.” Sus detracciones no le quitan lo buen presidente que fue. Un gobernante cercano al pueblo que convivía con ellos y sabía lo que necesitaban porque nunca se alejo, ni el poder lo volvió loco.

El legado que deja Mujica no solo es para Uruguay, es para todo el mundo. Sencillez y honestidad, fueron algunas de las virtudes con las que gobernó. En la actualidad que un político tenga esas virtudes es un acto totalmente revolucionario y eso fue lo que hizo, dejo un parte aguas en la forma de dirigir un país. El impacto internacional por su forma de vida y su forma de hablar logro captar los reflectores y la admiración del mundo.

Alejado de los lujos por lo tanto cercano al pueblo. Su bocho azul fue la sensación, el día que vi una entrevista en su casa y ver de fondo libreros inmediatamente la imaginación me hizo compararlo con otros mandatarios que por presunción detrás de su escritorio tienen libros ordenados que más que un librero parecen un stand de museo y con Mujica no, lo libros que se lograban ver se les notaba el paso del tiempo y del uso. En ese momento entiendo el porqué sus discursos estaban cargados de literatura y sueños. De ahí nacen frase como; “Libertad es tener tiempo para vivir lo que nos motiva», «No soy pobre, soy sobrio, liviano de equipaje, vivir con lo justo para que las cosas no me roben la libertad». Al escucharlo inmediatamente sus palabras las relacionamos con frase de su compatriota Mario Benedetti, Neruda y Gandhi entre otros pensadores, hace de la política poesía, te llena de esperanza con su poesía política.

La critica por su pasado guerrillero la logro zanjar con su acciones, con su honestidad brutal; con frase como: “Me equivoco como cualquier hijo de vecina.” El manejo de su discurso y su forma de vida era lo generaba empatía con la población, por eso el cariño que se gano. Cuando se aprobó la despenalización del uso de la mariguana en Uruguay hubo un imprudente seudoreportero que se atrevió a fumar marihuana frente a él. El típico bufón que se siente inteligente por hacer cosas que otros no, pero Mujica con su clase y educación respondió: “Si para ser libre yo tengo que tomar una droga, estoy frito. La libertad la tengo acá (señalado su cabeza) o no la tengo.” Alguien que lee siempre tiene una respuesta lucida a cada cuestionamiento nefasto. Ese humanismo que siempre demostró se dejo ver hasta en el mundial, una escena cómica que demostró su parte humana, ante los cuestionamientos sobre el comportamiento del futbolista Luis Suarez, lo defendió cuando tomo mundo vio lo contario, en su lugar lo hubiese hecho lo mismo. Menciono cómica por el hecho de que le surgieron críticas por sus declaraciones, y como en libro de “el futbol a sol y sombra” de Eduardo Galeano señala que todo uruguayo sueña con ser futbolista, comprendo el porqué del comportamiento de Mujica, además sus palabras estaban cargadas de ironía, como en la siguiente frase referente a la estrella de la selección uruguaya; “No lo elegimos para filosofó, ni para mecánico ni para tener buenos modales, es un excelente jugador.” Sus detracciones no le quitan lo buen presidente que fue. Un gobernante cercano al pueblo que convivía con ellos y sabía lo que necesitaban porque nunca se alejo, ni el poder lo volvió loco.

Se fue el presidente más querido del mundo, alguien que demostró que si se puede “mandar obedeciendo”, dejo la pauto para que se haga ese cambio a una política más humana y más cercana.
«No me voy, estoy llegando. Me iré con el último aliento y donde esté estaré para ti» José Mujica en su discurso de despedía de la presidencia de Uruguay.»