"El primer mandamiento señala que hay que mantener la población por debajo de las 500 mil personas para garantizar con ello, el equilibrio con la naturaleza. El mismo equilibrio que señala el Club Bilderberg".

Poco antes de morir, Aldoux Huxley ofreció un discurso en la universidad de Berkeley, y en ese discurso expuso las líneas centrales en las que se basaba su emblemática novela “El mundo feliz”. Señaló que la novela no partía de ninguna ficción, sino que se basaba en la realidad que “la élite estaba planeando implementar en el mundo”. En el marco de este proyecto de dominio, Huxley se atrevió a señalar que el modelo de la dictadura científica se acercaba más al “Mundo feliz” de su novela, que al mundo de vigilancia y control de “1984” de Orwell. “Y no por una condición de humanidad –nos dice el autor-sino por una razón de eficacia en el control. Estamos en el proceso de desarrollar una serie de técnicas que facilitarán el control por parte de la oligarquía. Y harán que la gente ame, en realidad, ser su servidumbre”.

Esto lo dijo Huxley en 1962, y de ese tiempo a la fecha, el modelo de “dictadura científica” presagiado por Huxley, ha cobrado forma de manera casi imperceptible para el individuo. Hoy, la Élite (de la Élite) –esa que tiene en su haber el dominio financiero e industrial del mundo, y de las gigantes transnacionales- tiene a su alcance el dominio tecnológico y científico –principal factor de poder en el siglo XXI- del mundo, y a partir de este dominio global sobre estos sectores estratégicos de la economía, se ha configurado un sistema de control social que se diseña y organiza a partir del Club Bilderberg. Una sociedad secreta que tiene como propósito –lo decíamos en el artículo anterior de esta serie- el establecimiento de un gobierno global que opere bajo los principios de control social a partir de métodos de manipulación y miedo.

El Club Bilderberg, nos dice Estulin, no es una persona o una idea, es sobre todo un ideal; esto es, una concepción del hombre y del mundo. Una ideología. A decir de Estulin, los miembros del Club son fervorosos creyentes de la idea de la superioridad de razas, y en base a este marco ideológico, señalan que el mundo debería ser gobernado no solamente por los más fuertes, sino sobre todo, se inclinan a creer que en el mundo se requiere un descenso drástico de la población para garantizar la supervivencia de la humanidad. Una humanidad liderada por esta Élite mundial.

En razón de estos principios ideológicos, y con la investigación científica por delante, se han realizado estudios profundos sobre ingeniería de la conducta y en Eugenesia. Con la primera se buscan propósitos de manipulación y de control de la personalidad; con la segunda, se aspira a la perfección de la especie humana por un lado, y al exterminio de los grupos sociales o étnicos “inferiores” por otro. El sueño de Hitler.

Estos principios establecidos en el seno del Club Bilderberg, guardan una correspondencia macabra con los fines establecidos en un monumento de piedra que se encuentra en Georgia, EEUU, y que se le conoce, precisamente como las “Piedras de Georgia”. En estas piedras están inscritos en varios idiomas, un decálogo que tiene como propósito el establecimiento del “Nuevo Orden Mundial” (Ver el siguiente link: https://fahrenheit2012.wordpress.com/2010/07/11/el-oscuro-mensaje-de-las-piedras-de-georgia/). El primer mandamiento señala que hay que mantener la población por debajo de las 500 mil personas para garantizar con ello, el equilibrio con la naturaleza. El mismo equilibrio que señala el Club Bilderberg. Hay una coincidencia pues, en la idea de exterminio de la humanidad. El segundo mandamiento señala que se debe “Guiar sabiamente la reproducción, mejorando la condición física y la diversidad”. Esto no es otra cosa que utilizar la Eugenesia para controlar la población. Lo mismo que establece la Élite. El tercer mandamiento establece que se debe “Unir la humanidad con un nuevo lenguaje viviente”. Lo cual tiene implícito un gobierno global con una lengua única. El mismo propósito del Club Bilderberg. Si este es el proyecto que se tiene para la humanidad por parte de esta Élite mundial, habrá que esperar los peores horrores en las próximas décadas.

Mientras se conspira con reuniones secretas para la consecución del “Nuevo Orden Mundial”, desde la esfera de la ingeniería de la conducta se conspira contra la identidad del individuo y desde el púlpito de las Ciencias de la Vida se configura el “Superhombre” biológico de Julian Huxley.

Frente a este escenario, 1984 de Orwell, es una novela infantil.