“El amor verdadero no cela, no intimida, no ata. El verdadero amor es tomarse de la mano recorriendo juntos el camino, y permitiéndose uno a otro vivir sus propias experiencias, realizándose como seres individuales y formando uno solo en el amor”.

“Cuando lo vi por primera vez, quedé enamorada”, “es lo que yo desee toda mi vida, y por fin lo encontré, frases muy escuchadas.

Cuando vivías soledad y estabas ansiosa por que alguien apareciera, llega, y se enamora de ti inmediatamente y tu de él. De ahí empiezas a vivir en un sueño, algo que nunca habías experimentado, sus atenciones son lo máximo!.

Te marca muchas veces al día, te visita diario, te lleva flores, muestra demasiado sus sentimientos.! Tú sientes que es el hombre perfecto, te demuestra cada momento lo mucho que te ama y tú te enamoras igual!. Pasan los días y te vas dando cuenta de reacciones poco comunes ya que el exagera todo contigo, grita que te ama, te cocina, te presenta con toda su familia, amigos, te compra muchas cosas, te va convenciendo que en verdad está enamorado y lo único que desea es casarse contigo. Aun que veas signos no muy lógicos.

Un día te empieza a preguntar por qué te vistes de tal manera, cuando eso le encantó de ti al conocerte, te empieza a celar molestándose que ves a alguna persona, sea hombre o mujer, se molesta porque pones atención en tu trabajo, escuela, tareas; en una palabra se encela de todo lo que haces, tocas, hueles, ves, escuchas. Tratas de darle satisfacción explicándole que no debe sentir ni pensar eso ya que lo amas, y mucho, solo logras desgastarte ya que nunca lo dejas satisfecho. Sus exigencias van de menos a más.

Tú, sin saber qué está pasando, ya que la relación ha tomado un giro distinto a lo que fue cuando inició, no encuentras la forma de sentirte bien, sabes que algo no está bien, solo que no logras entender qué es, si lo amas, si te ama; por que no pueden ser felices.

Cada reclamo suyo te hace sentir que algo estás haciendo mal, culpándote de lo que sucede, tal vez no sabes tratarlo, tal vez si viste a algún hombre y no te diste cuenta, tal vez, si usas la ropa que él te dice, tal vez, y tal vez, él se molesta cada vez mas. Piensas en dejarlo, en terminar la relación, solo que te cuesta mucho tomar la decisión, cuando por fin lo haces, te vas, lo dejas y tardas más en irte que en regresar, ya que entras en estados ansiedad y angustia, luego llegan depresiones esas que les dicen “chiquitas”, ya que llegan cuando estás en el torbellino y desaparecen cuando regresas con él, la calma llega solo por un corto tiempo, sientes amarlo mucho y la idea de no volverlo a ver nunca, te vuelve loca. Entonces regresas, y vuelves a vivir este ciclo.

El coqueteo, luego el enojo, el pleito, las agresiones verbales y tal vez físicas, el terminar la relación, y el regresar, se convierten en un diario vivir. Es tanta tu angustia que no sabes si sufres mas con él o sin él!.

Es así como viven miles de parejas las cuales ignoran que sus relaciones son conflictivas, ya que dicen amar a su pareja demasiado, y suponiendo que todo eso es normal, anteponiendo miles de pretextos para no dejarlo. No puedes amar a quien te menosprecia, no puedes amar a quien te violenta, no puedes amar a quien te maltrata.
“El amor verdadero no cela, no intimida, no ata. El verdadero amor es tomarse de la mano recorriendo juntos el camino, y permitiéndose uno a otro vivir sus propias experiencias, realizándose como seres individuales y formando uno solo en el amor”.