“…que pueden acceder a prácticamente a todo lo que los ciudadanos hacen on line o con un teléfono móvil o fijo (…) Incluso si no estás haciendo nada malo, te están observando y grabando. (…) Simplemente tienes que resultarle a alguien sospechoso, incluso por una llamada inapropiada. Y entonces pueden usar este sistema (de vigilancia) para retroceder en el tiempo e investigar cada decisión que has tomado, cada amigo con quien has debatido algo alguna vez. Y esto sirve para atacarte, para crear sospecha sobre una vida inocente y pintar a cualquiera como malhechor”.

Lo que a continuación vamos a presentar no se dio a conocer por parte de un grupo de aficionados a la teoría de la conspiración, sino por parte de actores que tienen en sus manos la investigación académica de una de las industrias estratégicas del siglo XXI (Internet). Ni tampoco se dio a conocer en un espacio académico cualquiera, ni ante un público cualquiera. Se dio a conocer en una de las conferencias durante los trabajos del Foro Económico Mundial y ante un grupo selecto de la élite mundial.
En efecto, durante los trabajos del Foro la profesora Margo Seltzer –de la Universidad de Harvard- advirtió sobre la desaparición de la privacidad. Vivimos en un permanente estado de vigilancia. Condición que se agravará –nos dice- si se considera el futuro tecnológico. En este sentido la académica llegó a predecir que la vigilancia de los ciudadanos se llevará a cabo con drones del tamaño de un mosquito. Con la capacidad suficiente incluso, como para extraer información del ADN para gobiernos y corporaciones.
Esto es algo de suma relevante y se viene a sumar a las denuncias que ha llevado a cabo Edward Snowden durante los últimos dos años. De acuerdo a este ex miembro de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense, la capacidad de vigilancia es de tal magnitud en este momento:
“…que pueden acceder a prácticamente a todo lo que los ciudadanos hacen on line o con un teléfono móvil o fijo (…) Incluso si no estás haciendo nada malo, te están observando y grabando. (…) Simplemente tienes que resultarle a alguien sospechoso, incluso por una llamada inapropiada. Y entonces pueden usar este sistema (de vigilancia) para retroceder en el tiempo e investigar cada decisión que has tomado, cada amigo con quien has debatido algo alguna vez. Y esto sirve para atacarte, para crear sospecha sobre una vida inocente y pintar a cualquiera como malhechor”.
Este panorama sombrío donde el individuo es completamente secuestrado de su privacidad –y de su individualidad- viene a hacer realidad la ficción literaria de George Orwell en su novela “1984”.
En esa obra literaria, Orwell nos refleja una sociedad vigilada por una figura denominada “El Gran Hermano”, el ojo que todo lo ve. Donde la transgresión al orden imperante del régimen era castigado con la “evaporización”. Se vigilaba incluso los pensamientos del individuo y existía una policía en la materia (Policía del pensamiento) que castiga las ideas mentales adversas hacia el régimen.
Esta vigilancia del pensamiento no es una idea que caiga en el ámbito de la ficción. De acuerdo al director Ejecutivo de Google, Eric Schmidt, internet va a desaparecer en los próximos años y en su lugar:
“Habrá tantas direcciones de IP… tantos dispositivos, sensores, elementos conectados (…) que el individuo llevará encima, tantas cosas con las que se estará interactuando, que formarán parte de su percepción todo el tiempo”.
Se habla pues de chips implantados en el cerebro.
En la misma línea de análisis, Scott Huffman, Director de Ingeniería de Google, señala que “en cinco años los usuarios de Internet tendrán micrófonos conectados a sus techos y microchips integrados en su cerebro con el fin de realizar búsquedas más rápidas en Internet”.
Así que, cuando se habla de que Internet va a desaparecer lo que se quiere decir en realidad es que va a dejar de existir externamente para integrarse internamente al cerebro del individuo. Pero eso en nada reduce el nivel de vulnerabilidad de la privacidad del ciudadano.
Frente a este escenario, es inexorable recurrir a Orwell. En “1984” este autor nos legó a través del personaje principal de la novela (Winston) un diario donde se presentaba a futuras generaciones el horror que se vivía en el momento histórico en que se ambienta la novela. No obstante, a la distancia este diario pareciera un mensaje cifrado sobre el futuro que nos depara a la humanidad.
Y algunas expresiones de este diario bien las podríamos recoger para alertar sobre un futuro que ya nos alcanzó.
“Para el futuro para el pasado –nos dice Winston-, para el tiempo en que se pueda pensar sin censuras, cuando los hombres sean diversos y eso no implique la soledad y la incomunicación… Para el momento en que la verdad sea aceptada y lo hecho no pueda ser deshecho por la fuerza.
Desde esta época de sumisión y soledad, la Era del Gran Hermano, la época del doblepensar… ¡Muchas felicidades!”
La felicitación es una sublime ironía, porque Orwell previó desde varias décadas atrás, lo que apenas estamos avizorando nosotros.
La era del “Gran Hermano” es una realidad en este momento. Y cuando estés leyendo estas líneas desde tu computadora, quizás alguien más ya lo hizo a través de tu ordenador y a una distancia muy lejana a ti.