"El jugar con el hambre es parte de los monopolios y sus magnates, es el entretenimiento que penetra a los hogares más humildes y alcanza a los miserables. El jugar con el hambre de los niños, mujeres, hombres y ancianos es la antropología de la pobreza llevada a extremos desde tiempos ancestrales, el hambre es universal y, en el mundo no hay cosa más viva que el hambre".

Primero comer que ser cristiano. Refrán popular

Desde la noche de los tiempos, desde que el hombre se descuelga de las ramas para caminar erguido y, cuando ostentan el poder ha sido el deseo más grande este, poseer y mantener este poder a como dé lugar, mientras en el animal, el instinto es la dominación de su especie, el hombre señala sus dominios con el materialismo, con la capacidad de capital, los animales marcan su territorio con orines, olores, el terror y miedo que representa según su especie. Las rebeliones se dan por hambre y no es raro que cuando se den por terminadas estas guerras, pleitos y discusiones el hambre siga persistiendo en los que paradójicamente participaron activamente en esas rebeliones, mientras los hostigadores o líderes siguen navegando en abundancia y en formas en más de las veces canallas para echar abajo el compromiso social prometido al pueblo.

Cada vez que el hombre, al menos en México hace promesas sobre la bondades que su dirigencia o mandato llevará a cabo, el sistema se encarga de que los de abajo, sigan en el submundo de los sobrevivientes y aunque el hambre no mata, si quedan atrapados en esa tenebrosa telaraña, así hace al ser vivo más débil, esto incluye la mente y rendirse ante lo que muchos llaman el destino. El jugar con el hambre es parte de los monopolios y sus magnates, es el entretenimiento que penetra a los hogares más humildes y alcanza a los miserables. El jugar con el hambre de los niños, mujeres, hombres y ancianos es la antropología de la pobreza llevada a extremos desde tiempos ancestrales, el hambre es universal y, en el mundo no hay cosa más viva que el hambre. El hombre nace de los clanes, vive de la recolección y caza, llegan las tribus, los mandatos tribales como producto de esta escala supertibal que desarrolla la antigua civilización y como resultado la administración y el derecho se hicieron más opresivos y complejos, dando el florecimiento a las tecnologías y las artes. Una tecnología que da pie a monopolios y no comprender muchas de las veces a hombres y mujeres que juegan no sólo con la conciencia, sino se torna peligroso para la humanidad, al tener una población sometida a la vida urbana y complicaciones que con ella conlleva, aprovechando la orfandad y sus sentimientos tan presentes en estos tiempos canallas, incluyendo la caída de los valores, que de compartidos son ahora incorpartidos en la moderna sociedad, dividida esta por estatus y modelos. Se viven tiempos desangelados entre el hambre y sus juegos que incluyen la soledad, muchas sostenidas únicamente por el culto y la reverencia a dioses de la pantalla luminosa.

El juego del hambre es democrático, aparece en todas las edades, mientras los ancianos de las pequeñas y grandes ciudades recolectan basura y desperdicios, los niños sobreviven comiendo migajas, mientras los jóvenes se juntan a tomar alcohol o drogarse, tal vez para ellos la vida no tiene sentido, en otra parte de esas mismas urbes, miles de personas recolectan dinero para comprar alimento balanceado para sus perros o mascotas, incluyendo invitan a proteger a los animales callejeros, sin duda la comedia humana en plena decadencia, más aún cuando se va a la iglesia en donde se pregona el amor, dar agua al sediento y comida al hambriento o sea al prójimo. Caímos tal vez sin darnos cuenta en la globalización feroz en donde los patrones son otros y nosotros sólo simples instrumentos. En los oscuros callejones del submundo del hambre al menos en este aún vasto país es un milagro que millones de hombres y mujeres no renuncien a sus valores y costumbres cuando el salario no alcanza para dar de comer a sus familias y no es raro que aún con los rostros cansados, arrugados y tatuados con su pobreza y en esa misma ruindad sigan con su fe caminando días y semanas para llegar a darle gracias a sus dioses por las bondades recibidas. Este es sólo una pizca del juego del hambre en donde la realidad es una novela surrealista de la vida cotidiana; comentarios y sugerencias